La paradoja de los dioses, de Román Guadarrama

20 de marzo de 2012

Alguien dijo que las mitologías de hoy son las religiones de antes, y tiene razón. Visto así, estamos anticipando el devenir de las religiones vigentes. Por eso no debe sorprendernos encontrar en el libro La paradoja de los dioses, de Román Guadarrama (Nueva Rosita, Coahuila, 1963) a dos de las cosmogonías más importantes e influyentes en cultura occidental: la judeocristiana y la grecolatina. Nacidos del temor de los primeros humanos ante los fenómenos inexplicables de la naturaleza, los dioses dibujados por Guadarrama en su libro conservan poco o nada de la recia divinidad que los caracterizó en otro tiempo. A estos seres se los puede mirar a los ojos, de igual a igual o con descarada desconfianza (“… los humanos ya no creen en nada, perdieron la fe en el cielo”), como partes de un rompecabezas teológicamente imposible (“El regreso al Paraíso consiste en reunir las personalidades totalmente disociadas: Satanás, Jehová, Adán y Eva”) o como víctimas de un progreso que ha llegado y colonizado sus territorios (“Pero guardan la esperanza de que la tecnología construya un elevador tan potente que con solo apretar un simple botón los lleve al cielo a conocer a los dioses o al infierno (si es preciso) para saludar demonios; y esperar también que hagan allí centros de esparcimiento para ir a descansar de vez en vez, cuando el trabajo en la Tierra lo consienta o la jubilación permita el largo descenso sin preocupaciones”.). Al mismo tiempo, la historia o la literatura han dado pauta para ingresar a la cosmogonía del autor nuevos dioses: Arquímedes, Esquilo, Barba Azul, Napoleón y, ¿por qué no?, el más actual de todos: el famoso Dinosaurio de Monterroso. Religión o mitología, por los 59 nueve microrrelatos de este libro (en su mayoría intertextuales) desfilan los personajes más conocidos del microrrelato. Y como muestra, el relato Incitatus: “El caballo de Calígula se puso de mal humor cuando le fueron a decir que había sido nombrado cónsul por el emperador: sabía que la política era trabajo para las mulas”.

La paradoja de los dioses, Román Guadarrama, Universidad Autónoma de Coahuila, 2011.

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Movimientos migratorios

          Igual que las ballenas, este verano fuimos al Polo Norte, huyendo del calor. Pero tuvimos mala suerte. Mis padres se pelearon como nunca (rompieron a gritos un iceberg). Mi abuelo, hombre práctico, aprovechó para morirse. Tras lentas lágrimas de hielo, mi abuela también. Yo me enamoré de una esquimal, que me congeló el alma. El último día, dos alces nos atacaron bajo la nieve. A mi hermana, que les tiró una bota, se le puso azul el pie y tuvieron que cortárselo con un serrucho. Ahora huimos del frío, en dirección al sur, igual que las golondrinas.

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Servicio de correos

19 de marzo de 2012

Al poeta Elvio Romero

      Mi natural desconfianza del servicio de correos me llevó a probar la eficacia del sistema. Me envié cartas a mí mismo para saber si llegaban a tiempo. Nada más particular que la cara del cartero cuando descubría que el destinatario y el remitente eran la misma persona. 
      En una oportunidad, el texto me resultaba extraño. Supuse que se trataba de una broma de los empleados o de mi vieja costumbre de pensar una cosa y escribir absolutamente lo contrario.
      Lo cierto es que nada me proporcionaba más placer que recibir mis propias cartas. Eso tenía sus ventajas; en primer lugar, nunca había sorpresas desagradables; en segundo lugar, eran líneas sinceras, nunca trataba de engañarme con adulaciones hipócritas, y tercero: en caso de que la carta se extraviara del correo a mi casa, no importaba, ya sabía de qué se trataba.

Orlando van Bredam, Las armas que carga el diablo, 1996.

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Semana del 19 al 25 de marzo de 2012.

18 de marzo de 2012

    Mira lo que te digo: podemos considerarlo un fenómeno adelantado de las discusiones que se generalizarían a las puertas de las discotecas llegados el siglo XX y el XXI. Un problema en el código de vestir; un conflicto entre lo que marca tendencia y lo que no.

    El Marqués de Esquilache, italiano de cuna, consideraba que el pueblo madrileño no vestía acorde con lo que debía ser una Corte Vip del Siglo de las Luces: llevaba capas largas y sombreros de ala ancha, moda que pertenecía al siglo anterior y que además resultaba propicia para complementos tales como armas ocultas y posibilidades de esconder la cara, lo que hacía de la ciudad un foco de depravación y delincuencia.

    Convendrás, querida, que esas no son maneras de conducirse en plena Ilustración, así que Esquilache resolvió prohibir las capas largas e imponer el sombrero de tres picos, último grito en los salones parisinos.

    Eso le aportó a Madrid su primera convención de diseñadores: acompañados por la guardia, iban prespuntando sombreros y recortando capas, transformando por completo la indumentaria de una ciudad que había perdido el carruaje de la moda en tiempos de Isabel la Católica.

    ¿Y qué te crees que pasó? Pues que los habitantes de la ciudad acudieron a quejarse de los cambios al mismísimo Carlos III. Por el camino, asaltaron un cuartel y repartieron las armas, asesinaron a un criado de Esquilache y desvalijaron su despensa, y fueron gritando y amenazando hasta alcanzar el Palacio Real, donde la Guardia Valona los recibió a tiros, terminando con la vida de una señora que pasaba por allí.
    
    Esto, ya te lo imaginas, encendió mucho a la gente, que mató a diez guardias y jugó a arrastrar sus cuerpos con la calle, como complementos de sus largas capas.

    Carlos III se vio obligado a salir al balcón y prometerles a los vecinos que vestirían como les diera la gana y que Esquilache sería despedido, además de otras medidas accesorias como reducir el precio de los alimentos.

    Esto sucedió, si bien recuerdo, el 23 de marzo de 1776. El pueblo de Madrid creyó vencer y se propuso mantener su estilo retro durante trescientos años más, pero menos de un mes más tarde se instauró la capa larga y el sombrero de ala ancha como uniforme oficial del verdugo y, sin tanto aspaviento, ningún ciudadano quiso volver a llevarlo.

    Pequeños acontecimientos que modifican la historia, pequeñas historias que modifican el curso de los acontecimientos. Esta semana, en la Internacional Microcuentista, contaremos con las también mínimas historias de Orlando van Bredam, Javier Puche y José Manuel Ortiz Soto, analizaremos el pequeño acontecimiento del libro La paradoja de los dioses, de Ramón Guadarrama, y recordaremos la intención de modificar el curso de los acontecimientos de los textos periodísticos de Florencio Escardó.

   Pueden ustedes leerlo vestidos como quieran.

    
  

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Kemchs, caricaturista

17 de marzo de 2012

            Arturo Kemchs Dávila, Ciudad de México, 1958. Expresidente de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas. Tiene más de 15 premios internacionales. Ha colaborado en periódicos como La Afición, Ovaciones, Uno Más Uno, El Heraldo de México, Novedades y El Universal, así como en diarios internacionales como The Washington Post, Vancouver Sun, Journal of Commerce y Chicago Tribune, sumando aproximadamente más de 200 diarios nacionales e internacionales. Algunos de sus libros publicados son El Sexo Sentido, Sexo, siempre Sexo, Cartones Reciclados (Compilador), Chiapaz, Haz el Humor y no la Guerra (Compilador), El mejor amigo del hombre, Las Sotanas de Satanás, entre muchos otros.
        A continuación presentamos un cortometraje basado en un cartón de Kemchs.

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Encuentro Mexicano de Minificción: día 2

15 de marzo de 2012

          Las actividades del segundo día dieron comienzo con la participación del estudioso del cuento mexicano Jaime Erasto Cortés, quien fue categórico al decir que lo que le ha ocurrido al cuento mexicano le puede ocurrir a la minificción: 15 años de investigaciones presentadas en  los congresos de Tlaxcala no alcanzaron para producir una antología crítica. ¿La minificción escribirá su historia? ¿Aparecerán los jóvenes que se especialicen en su estudio? Antes que nada se necesitan especialistas en minificción. Pues son los géneros mayores -poesía y novela- los que acaparan los reflectores, relegando al cuento y a la minificción. "Los estoy previniendo, pues en este momento los dos se encuentran metidos con calzador en la historia de la literatura. Los géneros breves no son bien vistos y los encuentros o congresos no producen un manual de estudio ni una verdadera antología", sentenció el maestro. Y como acto final, leyó un manifiesto y una denuncia con los que trata de rescatar el género al que ha dedicado su vida: el cuento.
          Illari Ciepatli Alderete Cruz realizó un análisis semántico del cuento El vagabundo, de Julio Torri, demostrando con su estudio la riqueza literaria que puede contener un cuento breve y que lo lleva a adquirir su valor como obra literaria. En el mismo tenor se manifestó la maestra Rosa María Camacho Quiroz quien hizo un análisis de la obra Yocasta confiesa, de Angelina Muñiz comparándola con el hipotexto Edipo Rey, de Sófocles. Cataloga a la obra de Angelina Muñiz como un texto que posee elementos tanto de la prosa como de la poesía, que, como la minificción, le dan una naturaleza híbrida; es completamente intertextual y permite desarrollar a un personaje que la obra original estuvo relegado y contenido. Edith Negrín hizo una revisión sobre la minificción en la obra del poeta, narrador y ensayista José Emilio Pacheco, sobre todo aquellas contenidas en el libro La sangre de Medusa y otras que aparecieron en la revista El Cuento, el Rehilete y las que continúa escribiendo en su columna Inventario. El evento adquirió un momento muy emotivo cuando leyó una carta que José Emilio Pacheco dirigió a los organizadores y participantes del encuentro. Lo más significativo de ella fue su esperanza de llegar a reunir en un libro toda su minificción.
          El escritor Rogelio Guedea habló de la minificción mexicana en la obra de Alfonso Reyes, de quien dice es muy citado pero muy poco leído. El escritor avencindado en Nueva Zelanda considera que es Alfonso Reyes y no Julio Torri quien dio carta de naturalización al microrrelato (en México), sostiene lo anterior en la influencia que Reyes tenía en el Ateneo de la Juventud y en el medio literario de su época y aún después. Remarca en la obra de Alfonso Reyes tres puntos: poeta, narrador y ensayista. Estos mismos tres puntos vienen a ser la poética que el mismo Guedea aplica en su minificción. "La escritura ultracorta es un híbrido capaz de contaminar y contaminarse: cuenta, canta y reflexiona". Poética claramente palpable en cada uno de los textos escritos por el propio Guedea, que también resaltó tener en su haber varios títulos de minificción.
          La mesa de lectura de este día estuvo a cargo de Edgar Omar Avilés quien, en su muy particular estilo, leyó (dramatizó) minificciones de su libro La noche es luz de un sol negro. Hugo López Araiza Bravo, joven escritor ganador del 4o. Virtuality Literario Caza de Letras 2010 de la UNAM, leyó dos series de minificciones de Rampuzel y personajes invisibles. Jaime Muñoz Vargas, leyó algunos textos de su producción, hizo un homenaje a David Lagmanovich, invitando a los presentes a volver sus ojos hacia la escritura breve que se está haciendo en Argentina y visitar la página Internacional Microcuentista donde se encuentra una entrevista sobre sus conceptos de minificción. "La minificción es un animal escurridizo", definió. Finalmente, Rogelio Guedea leyó textos de sus diferentes libros.
          Para finalizar las actividades, se presentó el maestro René Avilés Fabila, acompañado en la mesa por Rogelio Guedea y Jaime Muñoz Vargas. "No puedo hablar del método que utilizo para escribir, solo pienso en lo que escribo" y aclaró que cuando él comenzó a escribir minificción no existía una sistematización ni definiciones, solo se les llamaba "cuentos breves". Contó a los presentes la anécdota que rodea a su primer cuento breve, presentado a Juan José Arreola: "Variaciones sobre un tema de Kafka". René Avilés también coordinó la primera antología de cuento breve, tomándose arbitrariamente el límite de cuartilla y media como límite. Considera que el motor de la minificción es el ritmo acelerado de la vida moderna. Entre las lecturas que han influido en su escritura se encuentran Borges, la Biblia, el haiku, las fábulas de Lafontaine, Samaniego, Juan José Tablada y, muy en especial, Ramón Gómez de la Serna de quien considera está abandonado por las últimas generaciones. Para René Avilés Fabila, la minificción actual debe circunscribirse a 3 o 4 líneas.

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Encuentro Mexicano de Minificción: Día 1

Las actividades dieron inicio con la ponencia de Jeremías Ramírez Vasillas “Minificción: efectiva máquina narrativa”. Y comienza sustentando su propuesta con la introducción del libro 83 Novelas de Alberto Chimal: Los mundos narrados son pequeñísimos en la página pero se amplifican en la imaginación, los personajes tienen toda su vida alrededor (arriba, abajo) de lo que se dice de ellos, no hay que dejarse engañar por las semejanzas entre algunos comienzos o algunos finales, que por lo demás son evidentes en los textos agrupados en las series “Libros” y “Aventuras”, más de cuatro novelistas convencionales se beneficiarían de tirar a la basura, todas juntas, nueve de sus once novelas de 748 páginas; es sólo que no se atreven
Ángel Ayala Blanco nos llevó a conocer la narrativa breve de Franz Kafka, dejando de manifiesto que se trata de mundos bipolares o en pugna, retoma los mitos y los actualiza a su tiempo, haciéndolos, igual que él, personajes de productos del siglo XIX; los caminos son laberínticos, no hay salida alguna y nunca un final feliz. “Reírse de las miserias de la vida es un humor melancólico”. Puntos centrales en la obra breve de Kafka es que siempre está presente el misterio, no hay categorías definidas y todo está en cambio constante. Los textos van de la tensión al desplome completo.
María Patricia López Fernández busca la presencia de la minificción en el único movimiento artístico de vanguardia originado en México: el estridentismo. De inicio, como buena estridentista, se cuestiona cuántos renglones debe tener la minificción, pero sobre todo quién los establece. Ironiza que para tratar de explicar la minificción sea necesario libros tan extensos. El escritor estridentista no lo hace solo para combatir, sino ridiculiza, siempre tiene un gesto provocador y ataca a los tradicionales. Considera a la novela de Arqueles Vela, La señorita etcétera como la primera novela corta en Hispanoamérica, en la que hay una clara ruptura de la representación lineal del tiempo.
El doctor Lauro Zavala dio un repaso a los diferentes nombres que recibe el texto breve, sobre todo el referente a microrrelato (España y Argentina) y minificción (México, Venezuela, Perú, Chile) y minicuento (Uruguay y Brasil). Habla de la minificción como el género más reciente, nacido en el siglo XX, indiscutiblemente lúdico y que incluye textos no necesariamente narrativos. Analiza también el concepto ficción dentro de la minificción desde el punto de vista filosófico y filológico, en donde ambos representan un tipo de verdad: una verdad que no es científica ni lógica, pero que al mismo tiempo lleva a la literatura a un sistema de verdades ficcionales.
Marcial Fernández y Luis Bernardo Pérez escenificaron para el auditorio un mano a mano minificcional. Como si se tratara de una película de Pedro Infante y Jorge Negrete, aquel leía un texto y el otro respondía. Los asistentes tuvieron la primicia de oír minificciones y greguerías inéditos de Marcial y, una vez agotados los de Luis Bernardo Pérez, éste abrio su libro Fin de Fiesta y otras celebraciones. Asimismo, hablaron sobre los libros editados por Ficticia, sobre todo aquellos dedicados a la minificción.
          
 
            Luis de la Peña Martínez expuso que la minificción puede darse en otros ámbitos fuera de la literatura: cine, pintura, radio, filosofía, etc. Centró su ponencia en Los cuadros de un pensamiento (actualmente traducida como Imágenes que piensan) de Walter Benjamin, a los que catalogó como parte de una escritura literato-filosófica. No se trata de un pensamiento puramente abstracto ni solo imágenes fijas, su lenguaje es rápido, pues el libro está concebido como si los textos fueran mensajes, anuncios o fotografías a lo largo de una calle. De esta forma, Walter Bejamin intenta hacer filosofía de forma fragmentaria, rompiendo con la forma tradicional de la filosofía. El fragmento entendido como un texto inconcluso (no inacabado) que puede continuar y rehacerse. El fragmento, aunque parezca asistemático adquiere nuevos sentidos, pues los fragmentos forman parte de una constelación en la que el lector puede tomar este o aquel sin alterar el todo.

Azucena Franco Chávez nos dijo que el aforismo resulta de la necesidad de condensar, del análisis de una circunstancia y el deseo de transmitir la sabiduría adquirida. Aquellos aforismos que consiguen conectar con la demás gente se vuelven universales (el sueño de todo escritor de aforismos). Muchas veces se contraponen a otros discursos filosóficos, concentran las imágenes más fuertes, son contundentes y suponen un placer a corto plazo (sobre todo en la web); son un desafío para el lector, que con gusto lo acepta. Lo que termina por volverse un reto para el autor. Y como todo texto breve: necesita más tiempo de creación que el de lectura, de la misma manera que involucran mucho más palabras de las que aparecen al final. Aclara la ponente que el aforismo no es una minificción, porque no cuentan un suceso sino presentan una propuesta filosófica, aunque ésta a veces no resulte en el lector. Ve en la web el aforismo y en la minificción un futuro promisorio, aunque el problema que observa es su volatilidad.

Gerardo Altamirano habló de La historia maldita de “Gog y Magog” como elemento de minificción en el Libro de Alexandre. Nos presentó como un texto de origen bíblico (Apocalipsis) fue introduciéndose a través del tiempo en el Libro de Alexandre hasta ser considerado como un suceso que hubiera ocurrido. Refiere también la existencia de una historia marco en la que se incluyen pequeñas historias.
Finalmente, para completar esta mesa, Ángel Acosta Bravo hizo un repaso en los escritores franceses que con sus obras influyeron en los modernistas, y por ende, sentaron las bases para la minificción contemporánea: Charles Baudelaire, Flaubert, Anatole France, Gautier… Asimismo, se leyeron algunos textos significativos de estos autores y se mencionó específicamente en algunos de los autores latinoamericanos en los que influyeron.



           El taller de minificción la Marina de Ficticia también hizo acto de presencia en el Encuentro Mexicano de Minificción. Amélie Olaiz, Alfonso Pedraza, Rubén García, Elizabeth Ramírez, Rubén Pesquera, Ricardo Robles y José Manuel Ortiz hablaron de la forma de trabajo del taller, pero sobre todo se contaron anécdotas significativas en cada uno de ellos. Posteriormente, se iba dando paso a la lectura de minificciones por cada uno de los participantes, que aprovecharon su espacio para leer textos de ficticianos que por problemas de logística no pudieron estar presentes: José Manuel Dorrego, Gabriel Bevilaqua, Sandra Hernández, Luis Torregrosa, Jorge Oropeza, Hugo López Araiza y Miriam Chepsy.
            Con esta lectura, dio por concluido el primer día de actividades, reseñado por la Internacional Microcuentista para sus lectores.

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Breve entrevista a Esther Andradi

Esther Andradi nació en Ataliva, Provincia de Santa Fe (Argentina) en 1956. Actualmente reside en Berlín, Alemania. Es escritora y periodista. Ha cultivado el ensayo, el testimonio, el cuento y la novela, pero además ha realizado numerosas entrevistas en medios de prensa de América Latina y Europa. En relación a la microficción, ha publicado Come éste es mi cuerpo- 30 textos eucarísticos 30- (editorial Último Reino en su colección de poesía en 1991; 2da edición 1997, agotado); Tanta Vida (Simurg, 1998); Sobre Vivientes (Simurg, 2001; además de micros en diferentes antologías, entre ellas Caleidoscopio: La mujer en la mira comp. de Alicia Kozameh, Desde la Gente, 2005; Grageas, 100 Cuentos breves de todo el mundo, comp. de Sergio Gaut vel Hartman, Desde la Gente 2007; Arden Andes, comp. de Sandra Bianchi 2010; Velas al viento: Los microrrelatos de la nave de los locos, de Fernando Valls, 2010, entre ellas. Además de varios ensayos sobre el microrrelato publicados en alemán y en español.

IM: Has publicado libros de diversos géneros. ¿Cuándo y donde surgió tu interés por el microrrelato?
EA: Escribí Come éste es mi cuerpo inspirada por la lectura de Juan José Arreola, y se lo dí a Abelardo Oquendo, editor de Mosca Azul, de Lima, donde yo vivía entonces. Lo leyó con mucho cariño pero en aquellos años, -te estoy hablando de los ochenta-, las editoriales sólo buscaban novelas... así que niet. Tuve que esperar varios años para que Víctor Redondo se entusiasmara con él y lo publicase...en su colección de poesía. Aunque yo sabía que lo mío no era ni poesía ni eso que llaman prosa poética. Eran relatos, cortitos, miniaturas. De hecho mi libro Sobre Vivientes fue traducido al alemán y publicado en edición bilingüe castellano/alemán por la editorial teamart de Suiza en su colección de lírica como Miniaturas. Mucho más tarde me enteré que lo que a veces escribía era un género per sé: el microrrelato.

IM: Como escritora, ¿qué características crees que debe tener un microrrelato para ser eficaz?
EA: Debe reunir humor y poesía, mucho peso en dimensiones mínimas, el relato de la gran historia en el segundo decisivo. El microrrelato es el Sudoku de la literatura: desde el título, nada puede sobrar, y cada palabra tiene un lugar preciso dónde estar. Es el árbol que no se va por las ramas, la hoja para leer el bosque. Pura esencia, elixir.

IM: Hace años que vives en Alemania. ¿Es conocida la microficción en ese país? ¿Existen autores o académicos germanos que se dediquen al género?
EA: En 2007 el profesor Ottmar Ette organizó el simposio titulado Nanofilología en la U. de Potsdam con la presencia de David Lagmanovich y Fernando Valls, entre otros. Fue maravilloso conocer a David en ese Simposio. Tuve el privilegio de compartir con él la clausura del Simposio con una lectura a dúo. Además de poeta y gran autor de microrrelato, David Lagmanovich era un académico de altura, un enamorado de la conversación y un ser humano de oro... En octubre del año pasado participé en un Taller de Microrrelato organizado por Lettrétage, La Casa de la Literatura joven de Berlín, con autores y autoras de Alemania, España y Argentina (Ildiko Nassr y Juan Romagnoli) sobre microrrelato. Creo que es la primera vez que se hace algo de estas características, especialmente por el intensivo intercambio entre autores y autoras de ambas lenguas. Imaginate que si un “cuento corto” en Alemania tiene como mínimo unas doce páginas, hablar de textos de cinco a diez líneas es una provocación. Y sin embargo hay una gran tradición de autores y autoras que han escrito microrrelatos...Franz Kafka sin ir más lejos, Bertold Brecht, Lichtenberg o Benjamin tienen material de sobra. Incluso en la actualidad es un género que tiene su lugar en la radio, y en autores jóvenes y no tan jóvenes... El gran problema es que no hay editoriales que se interesen en publicarlos.
Del 1 al 3 de noviembre de 2012 Berlín va a ser la sede del VII Congreso de Microrrelato, espero que sea una oportunidad para que se conozca y difunda más el género en alemán.

IM: ¿Cuáles crees que son las perspectivas del género en el mundo editorial y en el estudio de la literatura latinoamericana y universal?
EA: Siempre digo que el microrrelato es tan antiguo como la literatura misma. Lo nuevo es que el género tiene nombre y que gana cada vez más adictos -tanto en producción como en lectura-, en idioma español y en inglés entre otros. Así que el micro como género está en plena adolescencia con todas las posibilidades de una edad de quiebres radicales y energías sin límites. Es una promesa, un movimiento abierto en el que hay -casi- todo por hacer.

IM: Como lectora, ¿qué autores y/o libros de microrrelatos nos recomendarías?
EA: Todas las antologías del género. Todas las antologías de cuentistas de todos los idiomas posibles. La Biblia, los Evangelios, el Tao, el I Ching, las enseñanzas de Buda, las historias Zen, las fábulas, la mitología europea, los mitos de fundación africanos, los mitos de los pueblos originarios. El Popolh Vuh. (Y Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan José Arreola, David Lagmanovich, Luisa Valenzuela, Julia Otxoa...la enumeración es insuficiente)

IM: ¿Qué consejo le darías a los microrrelatistas que recién comienzan?
EA: Escribir es un camino que cada cual recorre con sus propios pies y la experiencia va encontrando el calzado que mejor conviene. Chejov lo dijo mejor que yo, así que ahí va:
Guarde el relato en un baúl un año entero y, después de ese tiempo, vuelva a leerlo. Entonces lo verá todo más claro. Escriba una novela. Escríbala durante un año entero. Después acórtela medio año y después publíquela. Un escritor, más que escribir, debe bordar sobre el papel; que el trabajo sea minucioso, elaborado.
Es extraño: ahora tengo la manía de la brevedad: nada de lo que leo, mío o ajeno, me parece lo bastante breve.
Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan al cuento.

IM: ¿Qué puedes contarnos sobre la experiencia de Vivir en otra lengua, en especial acerca de la literatura de autores latinoamericanos escrita en Europa?
EA: Vivir en otra lengua es una experiencia de lenguaje de quienes por una u otra razón han decidido vivir en idiomas diferentes a su lengua materna. Me interesaba saber de qué manera influía esa situación en escritores y escritoras de diferentes países latinoamericanos que viven en países europeos de habla no hispana y continúan produciendo en su lengua materna. No digo los que viven por un tiempo, con una beca o algo por el estilo, sino los que viven permanentemente en otro universo lingüístico. En otras épocas era ciertamente más difícil que hoy. Ovidio se siente morir cuando el imperio lo exilia en lo que hoy sería Rumania; Stefan Zweig, refugiado en Brasil durante el nazismo se suicida, y una carta de Gabriela Mistral, quien mantuvo una estrecha amistad con Zweig, revela el extremo sufrimiento que le producía no estar rodeado de su lengua materna. Hoy por hoy, con los medios electrónicos disponibles, el lugar es algo relativo, ¿no? Y yo quería explorar la parte fascinante de esta experiencia, que es la conciencia permanente del propio lenguaje. El diálogo de la lengua materna con la lengua visitante (para decirlo en términos futbolísticos) es de hecho muy enriquecedora. Mi antología Vivir en otra lengua. Literatura latinoamericana escrita en Europa busca transmitir ese encuentro a través de una selección de catorce relatos y entrevistas, siete autores y siete autoras.

IM: ¿Qué proyectos –relacionados con la creación literaria– tienes entre manos?
EA: Estoy en la etapa final de una novela siguiendo el recorrido del culto a un santo popular, en la cuenca acuífera guaraní, una de las reservas de agua más grandes del mundo- las migraciones a lo largo de los ríos, hasta llegar el mar grande....

Un escritor de microrrelatos: Clarice Lispector. Muchas de sus crónicas de Revelación de un mundo son microrrelatos.
Un libro: Todo Italo Calvino, y si me obligan a elegir Las ciudades invisibles
Una película: Blade Runner, de Ridley Scott; y Las alas del deseo, de Win Wenders
Una canción: Construção, de Chico Buarque
Una comida: Los ravioles que hacía mi mamá; el asado que hacía mi papá...pero si no es posible entonces que sea cualquier comida para compartir con amigos.
Una ciudad: Berlín para vivir; Lima en verano; Rosario en mi corazón; Buenos Aires siempre
Una flor: el malvón
Un deseo: que se cumplan mis deseos

***

De donde se deducen las razones de la desaparición del reino
Por Esther Andradi

Para Ana Laura

Había una vez un reino donde las riquezas eran tantas, pero tantas, que podía garantizar la felicidad de sus súbditos durante siglos.
Pero la envidia de su monarca era proporcional a la riqueza del reino.
El rey era petiso.
Y como no quería que nadie fuese ni un milímetro más alto que él, prohibió que los hijos superasen a sus padres.
Todos los días, al despertarse entre arcones repletos de monedas de oro y diamantes, ordenaba a sus ayudantes a recorrer el territorio hasta sus confines para tomar medidas.
Si alguien osaba superar la estatura del monarca era fusilado ahí mismo.
De puro terror nomás, desde chiquitos, los niños eran empaquetados por sus padres para impedir que crezcan.
Y así, de generación en generación, los jóvenes devinieron cada vez más pequeños, más pequeños, mas pequeños.

Foto de Alejandro Adonis, tomada en la Estación de Amberes, Bélgica.

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Colaboraciones

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te sugerimos consultar las bases incluidas en la sección "Colaboraciones". Muchas gracias.

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