Las minificciones de "La mitad del diablo" y "La glorieta de los fugitivos" no ganarían concursos de microrrelatos actuales
26 de septiembre de 2010
Acabo de leer el primer libro de cuentos cuánticos (según los llama el propio autor refiriéndose a microrrelatos), La mitad del diablo (2006) de Juan Pedro Aparicio y el de minificción completa de José María Merino, La glorieta de los fugitivos (2007) –editados ambos en Páginas de Espuma (desde aquí sólo puedo aplaudir la labor de esta editorial)- y he llegado a una conclusión de doble filo: No creo que sus microrrelatos ganarían ningún concurso actual de este emergente y nuevo género literario llamado microrrelato.
No lo harían porque sus minificciones están más cercanas al cuento que a otra cosa, incluso las más breves. No afirmo que sean de baja calidad, todo lo contrario, porque la brillantez de sus plumas se vislumbra en cada palabra o frase que escriben (de su calidad no hay duda), sino porque en el fenómeno que se está desarrollando en Internet (concursos, blogs, convocatorias, publicaciones, revistas) el camino va hacia un distinto lugar y digo distinto, porque lo que se publica hoy en día en punteros blogs de microrrelatos (Hiperbreves S.A., Lola Sanabria, Letras de Escarcha, Relatos encallados o el blog de Pablo Gonz, por citar algunos que me vienen a la cabeza) y en los fallos de los concursos de referencia de este género responden a otra realidad literaria. Basta con echar una ojeada.
Los microrrelatos tanto de Merino como de Aparicio no me dejan de recordar a otros libros o autores de gran renombre y de lectura obligada como son Juan José Millas (Cuentos de adúlteros desorientados) o Quim Monzó (El porqué de las cosas), por citar algunos y precisamente es en ellos, en sus libros de cuentos, donde mejor se observa esa bifurcación o mejor dicho, separación, que se está produciendo en el interior de la literatura más breve. Y no hablo de nanorelatos o relatos de 8 o 10 palabras, eso es otro cantar también.
Los microrrelatos no son cuentos, pertenecen a otra realidad literaria diferente y necesaria al tiempo, aunque difícil de delimitar, eso sí. Y los microrrelatos no son cuentos porque en él no sólo se cuentan historias de forma breve y originales con un final sorprendente, sino también se experimenta con ellos. Ahí reside precisamente la esencia del microrrelato, en su carácter experimental porque el escritor de este género busca la sorpresa del lector no sólo a través de la brevedad, la intertextualidad, la elipsis, la calidad, la originalidad o el final sorprendente; la busca, valgan las semejanzas, a través del juego, de igual forma que lo hace un cámara a la hora de grabar una escena. Dentro de ese carácter experimental cabe destacar también el hecho de que el narrador nunca explica, explícita o escribe el final, sino, todo lo contrario, y ahí está su dificultad, porque sólo lo sugiere y sugerir es mucho más que dejar una pista visible en el texto para que sea descifrada por el lector.
Tras muchas -diría infinitas- lecturas de cuentos y microrrelatos he llegado a la siguiente conclusión: Cuando uno termina de leer un cuento piensa: ¡Qué curioso! o ¡Qué bonita historia tan bien narrada! Cuando uno termina de leer un microrrelato piensa: ¡Quién ha escrito esto sabía desde la primera hasta la última palabra lo que estaba escribiendo! o ¡Qué historia tan bien articulada! El cuentista narra, el microrrelatista experimenta, acopla, articula, vincula, liga, compone, enlaza, acopla o edita, que es bien distinto.
Eso sí, los dos libros citados son interesantes y didácticos para la comprensión del género. Yo mismo he aprendido mucho de sus lecturas. Quienquiera escribir cuentos que los lea obligadamente (por decreto), quienquiera escribir microrrelatos que los lea por obligación (porque hay que leer buena literatura). Yo lo acabo de hacer y he comprendido lo lejos que estoy de escribir cuentos de tan buena calidad.
Obviamente, me refiero a los dos libros en conjunto, claro está que hay algunos textos que si son excelentes microrrelatos como por ejemplo: "Ecosistema", "Terapia", "Después del accidente" o "País de Vampiros", de José María Merino; y "El compromiso", "La mano" o "Polvo enamorado", de Juan Pedro Aparicio.
Obviamente, me refiero a los dos libros en conjunto, claro está que hay algunos textos que si son excelentes microrrelatos como por ejemplo: "Ecosistema", "Terapia", "Después del accidente" o "País de Vampiros", de José María Merino; y "El compromiso", "La mano" o "Polvo enamorado", de Juan Pedro Aparicio.
Eso sí, el segundo libro de Juan Pedro Aparicio, El juego del diábolo (2008) es otra cosa, será porque en él ya hay atisbos de esta nueva realidad literaria llamada microrrelato… sus microrrelatos si que ganarían concursos, de estoy estoy seguro. De ahí, esa evolución en el tiempo (de 2006 a 2008).



25 Brevedades:
"¡Qué curioso! o ¡Qué bonita historia tan bien narrada! Cuando uno termina de leer un microrrelato piensa: ¡Quién ha escrito esto sabía desde la primera hasta la última palabra lo que estaba escribiendo! o ¡Qué historia tan bien articulada!"
Qué curioso, he llegado a pensar todo eso.
Saludos !
Puede que tarde unas semanas en salir de la perplejidad en que este artículo me ha dejado sumido.
Por otro lado, necesitaría demasiado espacio para comentarlo con profundidad.
Claro que debe de ser porque nunca he ganado un concurso de microrrelatos lo que, desgraciadamente, me pone a la altura de los micros, trasnochados y antiguos casicuentos, de Merino y Aparicio.
Un saludo
Buen análisis, pero, ¿no crees que no son más que etiquetas y más etiquetas?
¿Es cine Ozores?
¿Es cine Elia Kazan?
¿Es cine Fraçois Truffaut?
Todo es cine. ¿No?
Un abrazo.
Cuando termino de leer un cuento (de los de la buena literatura) no digo ni qué curioso ni de que se trata de una historia bonitamente contada. Me digo que el autor sabía desde la primera palabra hasta la última qué estaba haciendo, que el relato está bien articulado,etc.
Los buenos autores de cuentos experimentan, enlazan, acoplan, articulan, ligan, etc.
Los buenos autores de cuentos hacen pensar. También sugieren. Muchos finales de cuentos no son explícitos. En muchos cuentos se encuentra intertextualidad, elipsis, etc.
La experimentación es una constante en la literatura, en cualquiera de sus géneros y en cualquier época. Por supuesto, si se lee a Chejov desde el siglo XXI, sin considerar que él escribió en el siglo XIX, se lo puede llegar a pensar como "conservador".
Saludos.
Gracias por los comentarios.
Como autor de la entrada, debo hacer un par de puntualizaciones.
No digo que los concursos literarios son los que dicen si uno es mejor o peor escribiendo microrrelatos, simplemente es una buena forma de medir.
Segundo. la razón del artículo es debido a que en esos dos libros hay muchos microrrelatos que no están a la altura (se salvan sólo algunos), cuando en la red, en blogs y en fallos de concursos vemos una gran cantidad de escritores noveles que manejan el género con mucho talento y sin embargo no se les publica.
El próximo domingo, hay programada otra entrada sobre el segundo libro de Aparicio de 2008, en el que se nota una evolución muy positiva.
Jesús, siento tu perplejidad. Pero hay que ser realistas, muchos de esos microrrelatos no están a la altura de lo que hoy se demanda en la web, lleno de brillantes microrrelatos (véase la sección: neomínimos, por ejemplo. Espero, que el próximo domingo no te quedes tan perplejo. Al fin y al cabo, todos vamos en el mismo barco.
Estoy de acuerdo con Jesus(y me falta espacio para poder comentar en profundidad como le ocurre a él) y con Anónimo. Daniel no estoy de acuerdo con tu interpretación de las cosas.
Primero: Glorieta de los Fugitivos es una recopilación de microrrelatos, con todas las letras(lo que no habrá si nos vamos a poner a categorizarlo todo es hiperbreves o nanocuentos o como narices los llamen)pero son microrrelatos y además con una calidad y una eficacia narrativa que a mí me hace releerlos de vez en cuando(tengo mis favoritos pero es un libro estupendo en conjunto) el de Aparicio no lo he leído pero lo haré, aun así estoy segura de que son libros de microrrelatos.
2º Si nos vamos a poner a escribir microrrelatos ad hoc para según que concursos mal vamos. Hay que escribir y punto y luego ya veremos(y ya veremos el criterio del jurado).
Precisamente de este auge de lo brevedad al máximo hablamos en un curso, vale bueno aceptamos barco, si hay una historia aunque sea en seis palabras, si hay narratividad de acuerdo. Pero eso no quiere decir que un microrrelato de 300 palabras no lo sea. A la experimentación no tengo nada que objetar pero ponerle rejas al campo, es decir medir por la extensión qué es y no es microrrelato(ya está establecido el límite de una página para el microrrelato). Puestos en ese plan acaberemos leyendo cuentos de una palabra...
Un saludo
R.A.
Lo que vengo a decir es que en Internet hay muy muy buenos microrrelatos, algunos mejores que los que contiene el libro, simplemente.
Ahora los microrrelatos exigen una originalidad desmedida y un juego de perspectivas y de puntos de vista múltiples. En los microrrelatos contenidos en estos dos libros no hay demasiado de eso y la sensación es que están bien, tienen mucha calidad, pero por la red hay mejores. Hay mucho talento por ahí y las editoriales deberían empezar a verlo. Si hicieran una antología con lo que hay publicado en algunos blogs lograrían un concepto más "real" de la realidad del microrrelato.
Eso no quita que los dos libros nombrados son totalmente recomendables y que como escritor de microrrelato hay que tenerlos en la estantería, sin duda.
En la red hay microrrelatos estupendos pues claro y muchas perspectivas que harán que el género cambie constantemente y dé mucho trabajo a los críticos y los eruditos pero si es eso lo que querías decir yo al menos no te he entendido. Ya hay gente que se preocupa de hacer antologías con voces nuevas y consagradas(Fernando Valls) y hay editoriales abiertas a los libros de microrrelatos.
Yo creo que los amantes de este género tenemos que seguir escribiendo y empezar a mover nuestras cosas (los que quieran verlas publicados en papel claro, a veces el propio blog o las revistas digitales es otro modo de que te lean)y seguir participando en concursos pero sin escribir pensando en una especie de reglas mágicas que nos den el triunfo.
Un saludo cordial
Gracias por contestar
R.A.
PD También hay en la red mucho chiste y otras cosas que no son microrrelatos.
totalmente de acuerdo.
He leído varias veces el artículo de Daniel y lo que yo no entiendo es el enfado. Porque es lo que transpiran algunos comentarios que se han hecho aquí. Uno puede estar, o no, de acuerdo con la categorización del género, uno puede estar, o no, de acuerdo con la visión que da sobre la lectura de unos libros y su repaso de lo que se escribe en Internet, pero yo no veo dónde dice que lo que vale hoy en día es aquello que ha ganado concursos. Dice que esos libros no los ganarían teniendo en cuenta la tendencia que se observa. Por otro lado, también quienes editan libros de microrrelatos lo hacen en función de su gusto personal, de sus amistades, etc, y eso no quiere decir que sea lo mejor que haya en la red, ni lo peor. En fin, que me parece que no daba para cabreo.
Se me olvidó agradecerte, Daniel, una vez más, que pongas de ejemplo mi blog.
Notas como estas son las que me gusta ver publicadas, en las que el autor fija una clara posición y "opina" sin falsas pretensiones "objetivas". A partir de ahí y si el tema interesa al lector se generará, como ha sucedido en este caso, un intercambio de opiniones en el que la probable "objetividad" final saldrá a la luz. O no.
Mi posición personal, como lector y escritor de microficciones,no coincide demasiado con los conceptos de la nota. El micro relato es a todas vistas una forma acotada de expresión literaria, lo que no implica que tenga que ser considerada menor a otras expresiones; debe ceñirse estrictamente a cierta cantidad de caracteres y esto a la vez es, paradojalmente, un incentivo para la habilidad o el talento de quién lo encare.
No creo, como bien se dice en estos comentarios en la etiquetación, pero veo con estupor que se fomenta desde los mismos amantes del micro relato la exigencia de acortar cada vez mas su extensión. No es raro ver comentarios como "Me gustó pero creo que se podrían sacar dos palabras al final, al principio o en el medio". El riesgo de este comportamiento es, claramente, que se está haciendo más hincapié en contenedores que en contenidos, la premisa de "si podés escribirlo con menos palabras, mejor" es totalmente contraproducente para el género, que se irá pareciendo a un simple juego de ver quién escribe lo más acotada e ingeniosamente posible.
El límite de 300 palabras , como dice Anónimo, ya parece que es una ofensa para el microrelatista y veo que a algunos hasta le da pudor cuando se extienden cerca de ese límite y rápidamente tienden a compensarlo escribiendo sus próximos relatos acortando sus extensiones y en la mayoría de los casos con una gran pérdida de calidad.
Perdón por la extensión del comentario, poco acorde al tema tratado.
Miguel Angel Dorelo.
Notas como estas son las que me gusta ver publicadas, en las que el autor fija una clara posición y "opina" sin falsas pretensiones "objetivas". A partir de ahí y si el tema interesa al lector se generará, como ha sucedido en este caso, un intercambio de opiniones en el que la probable "objetividad" final saldrá a la luz. O no.
Mi posición personal, como lector y escritor de microficciones,no coincide demasiado con los conceptos de la nota. El micro relato es a todas vistas una forma acotada de expresión literaria, lo que no implica que tenga que ser considerada menor a otras expresiones; debe ceñirse estrictamente a cierta cantidad de caracteres y esto a la vez es, paradojalmente, un incentivo para la habilidad o el talento de quién lo encare.
No creo, como bien se dice en estos comentarios en la etiquetación, pero veo con estupor que se fomenta desde los mismos amantes del micro relato la exigencia de acortar cada vez mas su extensión. No es raro ver comentarios como "Me gustó pero creo que se podrían sacar dos palabras al final, al principio o en el medio". El riesgo de este comportamiento es, claramente, que se está haciendo más hincapié en contenedores que en contenidos, la premisa de "si podés escribirlo con menos palabras, mejor" es totalmente contraproducente para el género, que se irá pareciendo a un simple juego de ver quién escribe lo más acotada e ingeniosamente posible.
Particularmente creo que los concursos no son más que publicidad para sus promotores. Los finales sorprendentes, el ingenio,los chistes y trucos estropean cualquier cuento, micro o macro, hacer reconocible lo que queríamos decir, saber decir lo que no queríamos decir y demás seudosutilezas nos hacen escritores cursis y pedantes. Dar en la diana es casi peor que errar. La literatura es una cuerda floja desde la que uno siempre se cae, desde la que me he precipitado para romperme la crisma.
Un saludo.
Entiendo que Daniel apunta al hecho de que usualmente se confunde lo que es un microcuento o minicuento con lo que es un microrrelato. Aunque en primera instancia se usan estos términos como sinónimos, no lo son. La confusión deviene del hecho que comparten uno de los rasgos distintivos del género: la breve extensión. Básicamente, un minicuento responde a la estructura clásica del cuento (pero ojo no es la síntesis de un cuento, sino un cuento completo). En cambio el microrrelato es moderno, y según algunos osados, nace con Julio Torri y su A circe:
«¡CIRCE, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.
¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí».
Si bien ambos comparten características comunes, no son lo mismo. En lo personal, cuando escribo, nunca digo voy a hacer un microrrelato o un microcuento, ya que lo que me interesa es tratar de que sea bueno, y si lo logro, poco me importa, incluso, si se me pasó a un “cuento corto”. Pero es interesante, aunque para nada imprescindible, saber distinguirlos.
Por último, como un apunte que tal vez sirva para despejar ―o sumar dudas― les dejo las siguientes definiciones del Glosario para el estudio de la minificción, donde Lauro Zabala recoge más de 80 (sí, ¡80!) términos que se han usado como sinónimos, sin serlo siempre:
Microrrelato. Término propuesto por Dolores M. Koch en su tesis doctoral de 1987 para referirse a textos ultracortos (menores a 200 palabras) de carácter experimental, moderno. Sin embargo, en ocasiones se confunde el empleo de los términos microcuento y microrrelato para referirse indistintamente a textos ultracortos de carácter clásico o moderno. Así ocurre, por ejemplo, en la antología de Jose Luis González (1998) o en el estudio de David Lagmanovich (1997), quienes emplean este término como sinónimo de minificción, pues abarca todas las variantes genéricas posibles.
Minicuento. Minificción de carácter clásico con un sentido alegórico, parabólico o paródico. Término utilizado por Violeta Rojo (V. Rojo 1997) en Venezuela, Nana Rodríguez (N. Rodríguez 1996) en Tunja, y por Ángela María Pérez (A. M. Pérez 1997) en Santafé de Bogotá, ambas en Colombia, para referirse a narraciones clásicas de extensión menor a 400 palabras.
Minificción. Texto con dominante narrativa cuya extensión es menor a 200 palabras. Existen tres tipos de minificción: minicuento, microrrelato y la minificción propiamente dicha, muy próxima al poema en prosa por su hibridación genérica. La primera es clásica, la segunda es moderna, y la tercera es posmoderna, es decir, de manera paradójica, simultáneamente clásica y moderna. Éste es el término más abarcador de todos, pues engloba todas las variedades de los textos extremadamente cortos (Cf. G. Tomassini y S. M. Colombo 1998).
Saludos.
Pues yo aplaudo a hombredebarro y me apunto una cita para ponérmela en el escritorio:
Dar en la diana es casi peor que errar.
Aunque muchas veces he caído en la tentación, creo que sé distinguir cuándo aplico una fórmula y cuándo escribo, mejor o peor, pero de forma auténtica (que no quiere decir experimental ni original, sino genuina).
Añado que me encantan estas entradas que provocan reflexión y debate, así que mi aplauso a IM y, en concreto, a Daniel.
Gracias Lola Sanabria, veo que has entendido perfectamente el objetivo de está entrada. Muchas gracias.
Salemo, creo que eso de la extensión daría para otra entrada. Buena reflexión.
Hombredebarro, desgraciadamente es así. El microrrelato se ha convertido en un elemento más de promoción, tristemente.
Gabriel, gracias por la referencia bibliográfica.
Elisa, el próximo domingo hay programada otra entrada similar, esta vez, en relación al segundo libro de Aparicio. Muchas gracias.
¡Qué vitalidad! Gracias por poner mi nombre en mitad de esta fiesta de ideas. Ojalá que jamás definamos lo que es un microrrelato porque ese día comenzará a morir.
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ
Estoy de acuerdo con algunos de los matices del artículo y, quede claro, que estoy con Elisa en agradecer a Daniel sus artículos, que generan estas estupendas discusiones. Aunque opinemos de diferente modo en muchas ocasiones, Daniel, no te quepa duda de que si te discuto es porque te leo, y te leo porque me interesa lo que escribes.
Un abrazo.
Pablo Gonz, en parte estoy contigo.
Jesús Esnaola, ídem.
Sin dudas esta nota de Daniel ha dado que hablar. Ese es el diálogo que esperamos en nuestra internacional. Esperemos pronto poder traer a Merino a nuestro breviario, para que el mismo nos de su opinión. Bien Daniel! Un abrazo
Para no repetir tanto, solo me declaro ambivalente: no sé aún si me gustaría que se definiera el microrrelato. Como dice PAblo, pudiera empezar a morir, o, al contrario, cobrar más fuerza debido a la aclaración de su naturaleza.
Buen artículo, cada vez me gusta más la revista.
Dentro de el ámbito médico decimos que cuando existen muchos tratamientos para un solo problema es porque ninguno es efectivo. En la minificción ocurre lo contrario: mientras haya un sinnúmero de acercamientos, visiones o puntos de vista, el género continuará felizmente desbordado.
Buen debate.
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