El pulpo puede/ ser escritor prolífico/ tinta le sobra: Haikus de Carlos López Moctezuma
1 de febrero de 2012
El haiku es, en su concepción japonesa original, una construcción poética capaz de contener la fuerza y el esplendor de la naturaleza en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas. Tal condensación de imágenes hace del haiku, quizá, el hermano menor más antiguo del microrrelato.
En Carlos López Moctezuma, el haiku deja de ser solo contemplación y goce de la naturaleza ("Sobre el río/ la rana salta, se oye/ la voz del agua") y aborda sin temor otras temáticas como lo social ("Estalló la paz./Nadie se atribuyó/ el atentado"), el amor ("Te conocí por/ los besos y las caricias/ que no me diste"), lo existencial (Las tristeza se /curan con tequila, la/ mía es abstemia), el humor negro ("En todo momento/celebro mi vida entre/pacientes zopilotes" o "El sobreviviente/ no es inmortal sólo/ aplazó su muerte), lo fantástico ("En el desierto/las horas vacías siembran/ radiantes quimeras"), etcétera. Pero no termina ahí la metamorfosis, el poeta prioriza el contenido sobre la forma: la métrica nunca por encima del contenido; sílabas más, sílabas menos ¿qué importa? ("Debería tener/ la vida su reverso/ como las monedas", “El silencio es el/ Interlocutor más prudente”). Por eso, dada su naturaleza híbrida, no deberá extrañar al lector que el haiku de Carlos López Moctezuma se encuentre hermanado más con los poemínimos de Efraín Huerta y las greguerías de Gómez de la Serna que con su ancestro japonés.
En Carlos López Moctezuma, el haiku deja de ser solo contemplación y goce de la naturaleza ("Sobre el río/ la rana salta, se oye/ la voz del agua") y aborda sin temor otras temáticas como lo social ("Estalló la paz./Nadie se atribuyó/ el atentado"), el amor ("Te conocí por/ los besos y las caricias/ que no me diste"), lo existencial (Las tristeza se /curan con tequila, la/ mía es abstemia), el humor negro ("En todo momento/celebro mi vida entre/pacientes zopilotes" o "El sobreviviente/ no es inmortal sólo/ aplazó su muerte), lo fantástico ("En el desierto/las horas vacías siembran/ radiantes quimeras"), etcétera. Pero no termina ahí la metamorfosis, el poeta prioriza el contenido sobre la forma: la métrica nunca por encima del contenido; sílabas más, sílabas menos ¿qué importa? ("Debería tener/ la vida su reverso/ como las monedas", “El silencio es el/ Interlocutor más prudente”). Por eso, dada su naturaleza híbrida, no deberá extrañar al lector que el haiku de Carlos López Moctezuma se encuentre hermanado más con los poemínimos de Efraín Huerta y las greguerías de Gómez de la Serna que con su ancestro japonés.
Carlos López Moctezuma, 600 haikus, agudeza en verso, Editorial Otras Inquisiciones, Colección minucias, 2011.


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