Henry González Martínez nació en Bogotá – Colombia, es profesor e investigador en literatura de la Universidad Pedagógica Nacional. Realizó Licenciatura de Español y Literatura en esta Universidad y Maestría en Literatura Hispanoamericana en el Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo. Se diplomó como Profesor e Investigador en Lengua y Literatura Españolas en el Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid y realizó doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM obteniendo el título de Doctor en Literatura Iberoamericana. Ha publicado artículos en diferentes revistas de México, Canadá, España, Centroamérica y Colombia sobre Teoría Literaria; Didáctica de la Literatura; Literatura Española e Hispanoamericana. También es autor del libro La minificción en Colombia y coautor de la serie de libros Didáctica de la minificción. En calidad de coordinador promovió la primera serie de antologías universitarias de minificción titulada La Avellana. En la actualidad es el coordinador del Grupo de Investigación en Hipermedia, Minificción, Literatura y Lenguaje, HIMINI, clasificado en categoría B por COLCIENCIAS, especializado en producción de software educativo con base en la minificción y en la exploración de nuevas didácticas para el aprendizaje de la literatura.
IM: Después de todos los estudios que has tenido en relación con la literatura, ¿por qué el interés particular en el microrrelato?
HG: Mis inquietudes en el tema de la brevedad, expresada en minitextos y en microrrelatos, han estado presentes desde hace más de 20 años en mis actividades investigativas y en mi formación académica. Empezaron a constituirse en objeto de mi reflexión estética y pedagógica a mediados de los años 80, época en que participé junto con otros autores en la escritura de una serie de libros para el bachillerato (Español Comunicativo) que publicó Editorial Norma. Por aquella época disfruté leyendo, elaborando una selección y experimentando en procesos de lectura y escritura, muchos minitextos y microrrelatos. De estos últimos, incluimos en los libros 7 y 8 de aquella Serie creaciones de Jairo Anibal Niño, Celso Román, David Sánchez Juliao, Daniel Samper, Hugo Niño, Giani Rodari y Julio Cortázar, entre otros, y textos breves de algunos niños de diferentes regiones del país como Patricia Medina, Rory Gustavo Daza, Guido Leonardo Nivia y Luis Ernesto Valencia. En cuanto a los minitextos, recuerdo gratamente la revista CIMPEC, cuyo nombre era la sigla del Centro Interamericano para la Producción de Material Educativo, Científico y Cultural, pues, fue una publicación colombiana de gran utilidad para el periodismo y la docencia, que difundía mediante textos breves y con un lenguaje sencillo temas de actualidad en educación, ciencia y tecnología. En consonancia con este interés pedagógico por el microrrelato fue surgiendo la necesidad de ampliar las proyecciones del género al ámbito investigativo y antológico, acción que se concreta en la década del 90, período en el cual establezco contacto con algunos teóricos de la minificción como Francisca Noguerol, Lauro Zavala, Violeta Rojo y Juan Armando Epple, entre otros, con quienes participé en el Primer Congreso Internacional de Minificción realizado en la ciudad de México.
IM: Desde la perspectiva académica, ¿dirías que hay un interés en las nuevas generaciones de estudiantes por el género breve?
HG: Sí. En algunas entrevistas realizadas a estudiantes de último semestre del Departamento de Lenguas UPN pudimos apreciar un especial interés por la minificción. Muchos de ellos afirmaron que luego del conocimiento acerca de este tipo de creación ningún docente podría pasar por alto las ventajas que brinda para estimular una lectura placentera y promover la escritura con intención artística. Algunos de ellos que ya son egresados, han expresado el gran aporte de la creación breve para promover en sus clases el aprendizaje de la literatura y de la lengua extranjera. También, hemos podido apreciar que el género breve atiza el espíritu creativo latente en algunos estudiantes, lo cual les induce a leer públicamente sus textos y a participar en concursos. El gusto por la minificción fue una de las razones que explica la gran asistencia estudiantil al VI CONGRESO INTERNACIONAL DE MINIFICCIÓN.
IM: Fuiste el organizador del Congreso de Minificción que se celebró en Bogotá. ¿Cuál crees que es el mayor aporte de los encuentros internacionales?
HG: Además de congregar a los especialistas y permitirles conocerse personalmente e interactuar con múltiples interlocutores, creo que el mayor aporte de los congresos es el de ampliar el horizonte teórico, creativo e investigativo del género, pues, como se hizo patente en el VI CONGRESO INTERNACIONAL DE MINIFICCIÓN los más de 70 especialistas, (entre investigadores, creadores, críticos, antólogos, editores) hicieron valiosos aportes desde novedosas perspectivas a los ávidos interlocutores que colmaron las salas del Centro de Eventos de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Así mismo, creo que este tipo de eventos se constituye en espacio de gran trascendencia para evaluar el progreso del género y proyectar sus posibilidades futuras, tal como ocurrió en el Congreso aludido. Además, el evento es útil para brindar un espacio especializado en el intercambio, venta, difusión y conocimiento de las últimas novedades bibliográficas relacionadas con este tipo de creación.
IM: Después de la Antología de Minicuento en Colombia que publicaste, ¿tienes planes de realizar una labor similar? ¿Cuál es el siguiente paso en tus estudios referidos al género?
HG: Junto con otros investigadores del Grupo HIMINI hemos venido trabajando en una historia del minicuento en Colombia, cuyo primer volumen esperamos concluir el próximo año.
IM: Como coordinador del Grupo de Investigación HIMINI, ¿cuál crees que haya sido el hallazgo más valioso en cuanto a microrrelato se refiere?
HG: Haberle aportado a la educación colombiana, en especial a la que se relaciona con lengua castellana y literatura (lectura, escritura, creación), nuevos horizontes didácticos para el trabajo con hermosos textos breves en los que se sintetiza la imaginación creadora. También, haber logrado espacios de interacción con niños y jóvenes a los que en desarrollo de nuestras investigaciones les hemos aportado muchas alegrías en el disfrute de las creaciones de escritores hispanoamericanos, a quienes aprovechando esta entrevista, les expreso mis más sinceros agradecimientos porque con sus impactantes creaciones breves hemos tocado el corazón y el espíritu de cientos de interlocutores jóvenes.
IM: Lánzate a hacer una selección de microrrelatistas infaltables en la biblioteca de todo aquel interesado por el género.
HG: Es probable que nuestros amigos antólogos ya hayan dado en el blanco. De no ser así, exploraremos futuramente esa posibilidad.
Un libro: pese a las múltiples lecturas, encuentro siempre redivivo El Quijote
Una imagen: la desprevenida sonrisa colectiva disfrutando los destellos de la creación literaria
Una comida: ajiaco cundiboyacense
Una ciudad: Bogotá
Un aroma: el perfume que deja a su paso una hermosa mujer
Un amor platónico: muchos, que por su condición de platónicos han pasado al olvido
Una frivolidad: mis expectativas no me permiten incurrir en ella
Un deseo: publicar los tres volúmenes completos de la historia de la minificción en Colombia
Un insulto: no acostumbro utilizarlos
Una investigación: la que se orienta al descubrimiento de los enigmas de la creación literaria

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