Desde que saltó a la fama gracias a la adaptación de su novela «El club de la Lucha», Chuck Palahniuk no ha dejado de ser un escritor polémico. Sus personajes marginados y extremos, su constante bucear en la decadencia y el absurdo de la sociedad, le han granjeado tanto una legión de seguidores como una de detractores. Me cuento entre los primeros. Aunque, tal vez, menos por la temática que por el estilo.
Palahniuk se adhiere a la corriente minimalista. En cualquier forma de arte, el minimalismo consiste en despojar a la creación de elementos accesorios y reducirla a lo esencial. En la recopilación de artículos «Stranger than fiction», traducida en España como «Error Humano», el escritor ilustra unas cuantas técnicas de esa forma de narrar. Aunque habla de distancias más largas, muchas pueden resultar interesantes para los cultivadores de microficción:
La «lengua quemada»: utilizar frases retorcidas y llamativas, de forma que el lector tenga que volver atrás y prestar atención.
Evitar los términos abstractos: sustituir las medidas, los adjetivos vagos y los adverbios por imágenes y acciones concretas.
El «registro del ángel»: no establecer juicios, sino utilizar detalles del comportamiento para que quien lee establezca los suyos.
«Escribir en el cuerpo»: conseguir una sucesión de detalles táctiles, olorosos y sabrosos, que impliquen físicamente al lector.
No son fórmulas sencillas, pero yo les aseguro que funcionan de verdad.
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Sabios consejos claramente expresados. Entenderlos tarea sencilla. Ponerlos en práctica...
ResponderEliminarY tiene mucha razón el señor Chuck.
ResponderEliminarGracias por la entrada que se puede aplicar a la microficción también.
¿Has leído Snuff(yo aún no)?
Si o ha sleído ¿qué tal?
Un saludo
R.A.
Excepto por la "lengua quemada" estos consejos podrían aplicarse perfectamente a la escritura de guiones cinematográficos. Ahí tenemos material para una reflexión sobre la identidad de la microficción.
ResponderEliminarUn abrazo y gracias por este post.
PABLO GONZ