El libro Ser escritor, de Abelardo Castillo, me regaló algunas "mínimas" que me dejaron pensando. La primera de ellas dice que "los novelistas y los editores creen que una novela es más importante que un cuento. No les creas. Sólo es más larga". Otra, asegura que "los cuentistas afirman que el cuento es el género más difícil. Tampoco les creas. Sólo es más corto".
He escuchado muchas veces a aquellos que dicen que la microficción es literatura menor o "para vagos". Insinúan que los microrrelatistas escriben cortito, porque no tienen capacidad para escribir algo tan importante como una novela, ni tan difícil como un cuento. Tampoco les creo. Existen numerosos casos de escritores que han sabido escribir, con igual talento, libros de novelas, cuentos y microrrelatos (basta con citar a Cortázar, Shua, Kafka, Neuman, De Santis, Blastein, Merino, entre muchos otros).
Me animo a afirmar, entonces, que "la microficción tiene una complejidad tan importante como la de un cuento o una novela, porque requiere una doble tarea, igualmente difícil: la del escritor, que deberá ser capaz de contar una historia creíble en apenas un puñado de palabras; y la del lector, que deberá completar con su imaginación todo aquello que el autor sólo insinua y ha decidido no escribir adrede". Un microrrelato, para ser efectivo, requiere no sólo de un buen escritor, sino también de un buen lector, capaz de completar esos huecos. Pero, tampoco me crean. La microficción es difícil únicamente para aquellos que nunca deberían intentarlo. Para Monterroso era facilísimo, para Shua, Brasca, Lagmanovich y Valenzuela también lo es.
De todos modos, si aún existe alguien que piensa que escribir microrrelatos es cosa de niños, lo invito a relatar su propia vida, en apenas un parrafito.
Interesantísimo el post.
ResponderEliminarYo- y a nivel empírico lo digo, (casi es una queja) he intentado ser breve, ser concisa.
NO LO HE LOGRADO.
Es un desafío e idéntico doble mérito, el decir mucho con pocas palabras.
Beso
SIL
Es como la batalla de las profesiones: los médicos, los físicos y en general todos creen que los que estudian letras son unos güevones, como decimos en México. Cuestión de criterio.
ResponderEliminarPor cierto, sería interesante una entrevista a Lauro Zavala
Dudo que exista tal batalla...sería tan absurda como artificial, si la hubiera pienso que sería cosa de pseudo-críticos que no tienen nada mejor que hacer con su tiempo libre, en todo caso, nada que afecte a quien le guste escribir, ya sea novela, poesía, cuento, etc...
ResponderEliminarHay novelas muy buenas y, muchísimas novelas muy malas. Pero nadie dice que la novela como género es una porquería.
ResponderEliminarHay cuentos muy buenos y, muchísimos cuentos muy malos. En consecuencia bastante gente habla del cuento como un género menor, trampolín hacia la novela.
Hay microrrelatos muy buenos y, muchísimos microrrelatos muy malos por lo que docenas de críticos y escritores opinan que el microrrelato es, como mucho, un entrenamiento para el cuento que, a su vez, sólo es un entrenamiento para la novela.
A mí, con franqueza, todo esto me da igual. Escribo microrrelatos porque me gusta hacerlo y de vez en cuando alguien me dice que le gusta leerlos. Y es que haría falta usar argumentos bastante más inteligentes que el de "el tamaño importa" para que yo me ofenda.
Un abrazo, Martín.
Me agrada este género ambiguo, intertextual como ningún otro, prosa en la que cada palabra adquiere peso poético. Cómplice rotundo del lector.
ResponderEliminarSiento agrado tanto al escribirlo como al leerlo. Me pregunto si será necesario el párrafo anterior.