Según la Wikipedia, el chiste es una pequeña historia o una serie corta de palabras, ambas imaginadas, (y muy pocas veces reales) hablada o escrita con la intención de hacer reír al oyente o lector, es decir, el receptor.
No hace falta ser muy observador para darse cuenta de que existen ciertas similitudes entre el microrrelato y el chiste y no precisamente por su carácter humorístico o gracioso, sino más bien por el uso de los dobles sentidos y de la ironía que logran crear una confusión (conflicto) en el lector que terminan por involucrarlo dentro de la historia y por hacerle participe de la misma, ya que es el lector en su propia mente quien realmente pone el punto final cuando consigue entenderlo. También existen semejanzas en la brevedad, en el hecho de contar una historia y en la estructura que acaba en un desenlace final que descubre el sentido del mismo texto, aunque en el microrrelato éste queda mucho más abierto y no tan explícito (he aquí una de las principales diferencias entre ambos).
Veamos dos ejemplos de chistes y uno de microrrelatos sobre abogacía:
¿Por qué a los abogados se les entierra seis metros bajo tierra cuando a las demás personas se les entierra a solo tres?
Porque en el fondo son buenos….
Autor: Eliott
Están juzgando a un hombre por asesinato múltiple:
Habla el fiscal:
- Vean, señores del jurado, a este hombre frío y cruel que asesinó a su esposa, a sus hermanos y a sus padres. Pido para él la pena máxima.
A continuación habla el abogado defensor:
- Señoras y señores del jurado les pido que tengan clemencia para este pobre huerfanito.
Autor: Eliott
La Rubia
Terminé Derecho. Luego, doce meses de soldado en la Acorazada Brunete. En aquella litera, soñaba con la profesión: juicios, testigos, alegatos, declaraciones, escritos, defender la justicia con la ley,… En mis pensamientos, era como los abogados americanos, bebía whisky y atrapaba gángsters y narcotraficantes. También imaginaba que un día llegaba a mi despacho una rubia despampanante y me decía: “Necesito que me ayudes”. Volví a casa. Tres años de pasante y abrí un bufete con mi hermano mayor, que se había hartado de preparar oposiciones. Para lo que hay por ahí, no nos llevamos mal. Yo tengo alergia a los números y él a vivir pobremente. Hoy ha venido una rubia despampanante a mi despacho. Me ha mirado a los ojos con unos semáforos verdes rodeados de pestañas y me ha dicho “necesito que me ayudes”. Es mi cuñada. Mi hermano no me lo va a perdonar jamás.
Autor: José Ramón Alonso Peña
Como podemos ver en los tres ejemplos, existe un juego de dobles significados y de ironías que se rematan al final del texto, si bien obviamente los fines son distintos, ya que el microrrelato no busca como objetivo principal hacer reír o sacarnos una sonrisa, aunque es cierto que también podría hacerlo.
Lejos de polémicas, pues el microrrelato y el chiste son dos géneros que pertenecen a ámbitos dispares, es importante señalar estas similitudes, pero siempre teniendo en mente que un microrrelato no se puede reducir a un "escrito chistoso o gracioso" o a un "simple juego de palabras" porque va mucho más allá, mucho mucho más allá, entre otras cosas, porque el desenlace se insinúa y no se descubre, como hemos visto en el ejemplo citado anteriormente.
Bien, el tema está tratado con sencillez; ahora, una sugerencia: a mi parecer, citar la Wikipedia no me ofrece seguridad como lector y le resta seriedad al post; después, la ortografía: sobre el acento en "quien" ("ya que es el lector en su propia mente quién realmente") y es "he aquí" en "(e aquí una de las principales diferencias entre ambos)."
ResponderEliminarSaludos
Me parece muy interesante este texto. Compara sin tomar partido hasta el párrafo final donde cae en la idolatría. Porque hay muchos chistes que van mucho mucho más allá que muchos microrrelatos. Y porque se apela a una fórmula "el desenlace se insinúa y no se descubre". De nuevo, hay muchos microrrelatos que exponen abiertamente el desenlace (muchos micros son sólo desenlace) y muchos chistes que los insinúan (y ahí radica su fuerza).
ResponderEliminarPor mi parte, si tuviera que deslindar el chiste y el microrrelato, diría que el primero tiene una intención cómica mientras que el segundo puede buscar muchos otros efectos. En este sentido el segundo es más amplio; al mismo tiempo más difuso.
Un fuerte abrazo y gracias por el texto, tan sugerente.
PABLO GONZ
Gracias Baizabal por las puntualizaciones.
ResponderEliminarPablo veo que has digerido bien el objetivo del texto. Gracias por comentar.
Daniel, creo que la gran diferencia está en la literatura. Si tiene calidad literaria, nadie pensará "esto es un chiste".
ResponderEliminarPD: Impresionante trabajo la Internacional Microrrelatista. Enhorabuena a sus autores-promotores.
Daniel, estoy de acuerdo con lo que han comentado los chicos de hiperbreve. Desde mi punto de vista, la comparación es superflua. Es como comparar dos objetos con funciones totalmente distintas sólo por alguna de sus rasgos no distintivos. Asimismo, me parece que los chistes forman parte del fenómeno oral, su soporte es la memoria, no la escritura y por tanto la intención nunca es un efecto estético, es decir, no es el artificio lo relevante. Volviendo a lo más básico, las funciones de Jakobson, no es el lenguaje centrándose en el lenguaje. La mecánica del chiste, su rasgo distintivo, está básicamente en colocar un elemento fuera de su contexto, de ahí la risa, ahí la sorpresa. En el microrrelato, y por eso se llama así, hay una estrucutra narrativa: un inicio, un orden previo que se ve modificado (un antes que puede ser explícito o no) y un desenlace. Ahora bien, estaremos de acuerdo en que no todos los microrrelatos juegan con los elementos que citas y que, por tanto, no son elementos que en cierto momento nos puedan ayudar a esbozar una definición del microrrelato. ¿La brevedad? Los haikus son breves, los aforismos son breves, las sentencias son breves. ¿El doble sentido y la ironía? La lírica tradicional emplea lo primero, a través de tópicos; muchos aforismos lo segundo. Habría que entonces que volver a conceptualizar: el microrrelato es un género híbrido, sí, pero no por ello cabe en cualquier cajón.
ResponderEliminarSin más, te dejo un saludo y una felicitación para todos ustedes.
Gran apreciación, Hiperbreves... buen resumen.
ResponderEliminarEle, gracias por el extenso comentario. Creo que ayuda y completa la información vertida.
Simplemente se trataba de puntualizar esas semejanzas entre ambos que se aprecian al leerlos, por mucho que entre ellos exista una gran barrera infranqueable. El microrrelato es breve, pero hay mucho escondido detrás de él.
Daniel, creo que no has comprendido el comentario de Ele.
ResponderEliminarSu comentario no completa tu información, la destroza.
Se te hizo extenso su comentario? Te lo resumo: El microrrelato y el chiste no tienen absolutamente nada que ver.
Saludos a los de la editorial que sí están haciendo un buen trabajo.
Tienes razón, yo mismo lo comento en el último párrafo: "el microrrelato y el chiste son dos géneros que pertenecen a ámbitos dispares".
ResponderEliminarSimplemente, guardan algunas relaciones, nada más, y creo que vale la pena nombrarlas, aunque fuera por curiosidad.
La literatura es literatura. Eso nadie lo pone en duda.