
El microrrelato tiene muchos expositores, y muchas veces, por diversas razones, éstos no pueden llegar a ser leídos por la mayoría de nosotros. Es por eso que, “El cuento Jíbaro. Antología del microrrelato mexicano” de Javier Perrucho, es un excelente pretexto para conocer a muchos autores, en este caso Mexicanos, que de otra forma escaparían de la atención del ávido lector.
Este volumen inicia, como muchos otros libros que hablan del género, con un estudio de las categorías y de la razón de ser del microrrelato. Pasado esto, nos deleita con una selección de 56 microrrelatos de distintos escritores. El libro cierra con una compilación de reglas y decálogos que, según sus autores, mejorarán los cuentos de los nuevos escritores.
En resumen, “El cuento jíbaro” es un buen libro para iniciarse en la micronarrativa mexicana de todos los tiempos: desde Edmundo Valadés, hasta los escritores más recientes.
Y para que se vayan animando, dejo un par de microrrelatos:
Este volumen inicia, como muchos otros libros que hablan del género, con un estudio de las categorías y de la razón de ser del microrrelato. Pasado esto, nos deleita con una selección de 56 microrrelatos de distintos escritores. El libro cierra con una compilación de reglas y decálogos que, según sus autores, mejorarán los cuentos de los nuevos escritores.
En resumen, “El cuento jíbaro” es un buen libro para iniciarse en la micronarrativa mexicana de todos los tiempos: desde Edmundo Valadés, hasta los escritores más recientes.
Y para que se vayan animando, dejo un par de microrrelatos:
"Cada mujer: Un museo", de Luis Humberto Crosthwaite
Cada mujer es un museo, le dije mientras ella abría sus puertas y yo buscaba la obra perfecta en su interior. Nada encontré, sólo recorrí pasillos y pasillos de arte inútil y superficial.
Cada mujer es un tiovivo, le dije, mientras dábamos vueltas y vueltas, ambos sonriendo para los fotógrafos. Flash-flash. Sólo eran apariencias que los retratos ayudaban a esconder.
Cada mujer es un mapa, le dije, mientras yo intentaba trazar cartografías, nuevos caminos. Aunque todo está recorrido, uno pretende ser descubridor.
Cada mujer es un punto fijo, insistí, mientras ella hacía maletas, guardaba su vida y se marchaba.
- ¿Estás seguro? – cuestionó
- Cada mujer – le aseguré
- Nada de eso – corrigió.
Cada mujer se aleja tarde o temprano, terminé por decirle, mirándola irse, dejándola ir.
"Liberación femenina", de Rosa Beltrán
Al grito de “Yo no soy criada de nadie”, Juanita abandonó el lecho conyugal.
Volvió pronto, porque se había olvidado de tender la cama.
Buen artículo, ya tengo almenos algo que comprar porque aquí en México escasean los libros de autores de microrrelatos, o están carísimos.
ResponderEliminarSaludos
Me encantó lo que leí. Ojalá se consiga en Argentina.
ResponderEliminarMe encantó lo que leí. Ojalá se consiga en Argentina.
ResponderEliminarMe encantó lo que leí. Ojalá se consiga en Argentina.
ResponderEliminarMe encantó lo que leí. Ojalá se consiga en Argentina.
ResponderEliminarBuena muestra; habrá que echarle un ojo.
ResponderEliminarDefinitivamente debo leerlo!
ResponderEliminarExcelentes!
Me lo apunto...
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