Comité Editorial

6 de septiembre de 2010

El signo de la muerte

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:

—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto amenazante. Esta noche, por milagro, desearía estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde se encuentra en la plaza con la Muerte y le pregunta:

–Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza? –No fue un gesto de amenaza –le responde– sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán y quería recordarle que allí tenemos una cita esta noche.

Anónimo, Las mil y una noches.

6 comentarios:

  1. Es maravilloso este cuento, Esteban. Buena idea rescatarlo, "Las mil y una noches" es una joya.

    Un abrazo.

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  2. Un clásico siempre es una grata sorpresa.

    Saludos cordiales

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  3. No lo conocía. Gracias por traerlo aquí.
    Un fuerte abrazo,
    PABLO GONZ

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  4. ¡Qué bueno volver a las fuentes! Cada tanto habría que releer los clásicos, para verlos con nuevos ojos.
    Saludos!

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  5. Amigos Internacionales, lo bueno, si breve, dos veces bueno. Gracias por pasar.

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  6. Estoy de acuerdo con todos, de vez en cuando hay que desempolvar los clásicos, y a pesar del tiempo, siempre brillan.

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