Estaba leyendo el libro Sirenas, topos y buitres. Un bestiario. Antología de Franz Kafka (Planeta, 2004) y me encontré con este texto mínimo titulado “Fabulilla”.
–¡Ay! –decía el ratón–. El mundo se vuelve cada vez más pequeño. Primero era tan ancho que yo tenía miedo, seguía adelante y me sentía feliz al ver en lejanía, a derecha e izquierda, algunos muros, pero esos largos muros se precipitan tan velozmente los unos contra los otros que ya estoy en el último cuarto, y allí, en el rincón, está la trampa hacia la cual voy.
–Sólo tienes que cambiar la dirección de tu marcha –dijo el gato, y se lo comió.
Según la definición de la Enciclopedia Hispánica, la fábula es una “composición literaria en la que por medio de una ficción simbólica y de la representación de personas animalizadas y de personificaciones de seres irracionales se transmite una enseñanza.”
Me pregunto, en este caso, si el texto de Kafka es realmente una fábula pequeña, como indicaría su título, o sólo una historia mínima protagonizada por animales que hablan. Muchos estudiosos aseguran que, a pesar de que ambos géneros tienen brevedad y narratividad, la fábula no sería un microrrelato, porque tienen distinta estructura y diferente origen. Sin embargo, Monterroso ha escrito microrrelatos con forma de fábula, como su clásico “La tortuga y Aquiles”, que nadie discute que sean verdaderos microrrelatos. ¿Cuál es la diferencia entonces? ¿ O acaso el género microficción abarca también a las fábulas? Yo creo que sí.
Por último, para seguir sumando interrogantes, les propongo un ejercicio. Como habrán advertido, el texto de Kafka no explicita su moraleja o enseñanza, como suelen hacerlo las fábulas. ¿Qué opinan ustedes? En Fabullila, ¿hay realmente una enseñanza? Y si la hubiera, ¿cuál sería?
La enseñanza es: en los momentos más difíciles, cuando parece que todo va hacia el fracaso, siempre hay otra posible salida que nos puede hacer victoriosos.
ResponderEliminarOtra posible enseñanza: a veces nos empecinamos en algo y no nos damos cuenta del error hasta que ya es demasiado tarde. En ocasiones es mejor parar y pensar un poquito. Digo yo...
ResponderEliminarCreo que el título es una ironía del gran escritor, y el texto otra de sus exquisitas metáforas
ResponderEliminarSi se busca, todo texto tiene una moraleja: aquella que el lector encuentre, de acuerdo a sus circunstancias particulares.
ResponderEliminarTampoco creo que se deba ser tan tajante respecto a fábula y minificción: siempre habrá caminos que se crucen.
Buenísimo, Kafka, como siempre.
ResponderEliminarCreo que el mensaje (aunque angustiante), es que hay un destino que ya tenés signado.
ResponderEliminarsaludos argentinos
Yo encuentro dos cuestiones interesantes:
ResponderEliminar-el ratón está entre la trampa y el gato y, por tanto, de todas maneras morirá: nuestro destino está trazado, aunque deseemos escapar de él.
- el gato "se hace como" que aconseja al ratón a cambiar de dirección, y termina comiéndolo. La moraleja podría ser: hay que desconfiar siempre del enemigo...
Bueno, es mi humilde opinión.
Sin importar cuanto camines todos los caminos te llevan a la misma parte!
ResponderEliminaralguien me podria decir cuando fue escrita la obra una pequeña fabula de franz kafka
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