Hay obras que arman gran revuelo. Fenómenos del marketing que pasan de los titulares de los noticieros a los carteles de publicidad y que, poco después, se desvanecen.
Otras en cambio aparecen suavemente, sin estruendo, y van multiplicándose a través de los ojos de unos pocos que las recomiendan a otros pocos que las recomiendan a otros pocos. Es el caso de The Wire. Una serie televisiva que en sus inicios no supuso un fenómeno de audiencia pero que durante su emisión y después de finalizada, sigue creciendo en venta de dvd y número de descargas.
«Tienes que verla». «Es una puta maravilla». Son los comentarios de esos amigos en cuyo gusto confías, y así te plantas ante el primer episodio de The Wire, serie que, en principio, no te atrae demasiado. Te da la sensación de ser el enésimo ejercicio de propaganda de la policía norteamericana en su lucha contra la droga. En efecto, The Wire, es una serie de policías vs. narcotraficantes. Pero, como en la vida real, todo es más complicado de lo que parece.
El narcotráfico no es el camello adolescente negro que maltrata yonquis en la esquina, ni la policía el agente sin tacha que, indefectiblemente, acaba esposándolo contra el capó del coche. The Wire es un continuo buscar los píes y los tentáculos de las cosas y, siguiendo el rastro del dinero, lo que suele presentarse como un enfrentamiento simple entre el bien y el mal, nos lleva a la corrupción de las instituciones y los medios de comunicación, la especulación urbanística, la decadencia de la clase obrera, la degradación de la educación pública, la frustración y la incapacidad del individuo para cambiar las cosas.
Así lo explica su creador, David Simon: «Lo que me inspiró es la tragedia griega, en la que protagonistas predestinados y condenados se enfrentan a un sistema que es indiferente a su heroísmo, a su individualidad, a su moralidad. Pero en vez de dioses del Olimpo que lanzan rayos ardientes y joden a la gente por diversión, tenemos instituciones posmodernas. El departamento de policía es un dios, el tráfico de drogas es un dios, el sistema escolar es un dios, el ayuntamiento es un dios, las elecciones son un dios. El capitalismo es el dios supremo en The Wire. El capitalismo es Zeus».
En definitiva, una serie que ningún amante de las buenas historias debería perderse.

Donde consigo la serie?
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