Comité Editorial

8 de octubre de 2010

Guiñol.

El coche es robado. La identidad, falsa. La mansión de ensueño resulta pertenecer a otra persona. Hasta su aspecto físico —una vez la policía desbarata peluca, bigote, alzas, relleno y maquillaje— es un fiasco.

Aún así no puede dejar de pensar que era el hombre de su vida.

Fernando Remitente, Teoría del Mínimo Relato.

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