Paseaba por Vallecas cuando una fuerza desconocida me hizo entrar en un pequeño piso de planta baja que tenía la puerta abierta. Sobre una mesa camilla había un libro: Una guía de Madrid. No había nadie, así que movido por la curiosidad, robé la guía y salí a la calle. En la página cinco aseguraba que en un local de Luchana unos centauros tiraban cañas como nadie. Me acerqué hasta allí y un hombre con patas de caballo me puso una cerveza. Boquiabierto, la bebí de un trago y fui a otra dirección: un zoo de Atocha. La guía decía que tenían cíclopes salvajes, pero además pude ver trolls y hadas. Consulté la guía de nuevo y me dirigí a un museo en Gran Vía Nº 9. Unas vitrinas mostraban fósiles de gnomos y esqueletos de unicornios. Atónito ante este Madrid desconocido, fui a un restaurante de Sol atendido por ogros y almorcé carne de dragón. En la última página de la guía de Madrid aparecía mi nombre completo y la dirección del piso en el que había robado el libro. El texto decía que en esa casa vivía el único personaje de ficción de carne y hueso que existe en el mundo. Desconcertado, me dirigí de nuevo Vallecas. Llamé a la puerta, un hombre alto abrió, me tendió la mano y me dijo: —Hola, soy tu autor, pasa. Te estaba esperando.
Manuel Espada (España)
Tomado de La espada oxidada.
¿Digo algo? Creo que no hace falta pero lo digo: Da gusto leer a Manu.
ResponderEliminarUn abrazo.
Buaf. Maravilloso. Este Manu, es de otro nivel.
ResponderEliminarPor cierto, me lo quedo y lo añado a mis favoritos, con tu permiso.
Un saludo indio
Brutal. Lo leí en su blog y sigue impactándome igual. En mi opinión, el mérito de esta pieza es la resolución de una situación fantástica con un cierre de la misma índole. Y todo sin perder la coherencia narrativa que planteaba el conflicto.
ResponderEliminarUn acierto, Fernando.
Enhorabuena, Manu.
Un abrazo a ambos.
Estos son los textos que justifican el día. Uno se queda con esa sensación de placidez, de llenura, de sana admiración.
ResponderEliminar¡Fantástico Manu!
Gracias por traerlo Fernando.
Saludos!
¡¡¡Gracias IMICROCUENTISTA!!! Un cuento de este nivel justifica el humilde oficio de lector.
ResponderEliminarEres un monstruo, chico. Se disfruta de veras de tu literatura. GENIAL. Un abrazo.
ResponderEliminarmm bueno bueno, sisi
ResponderEliminar¡Simplemente excelente!
ResponderEliminarExcelente, Manú. Sin palabras.
ResponderEliminarFantástico, en todas las acepciones del término.
ResponderEliminarSaludos.