No me llamo Manuel Espada. No nací en el sur, ni tampoco en el norte, ni en el este, ni en el oeste. No me gusta el horario europeo, ni la cerveza sin alcohol, ni el doblaje de Verónica Forqué en “El Resplador”, ni la sección de moda de los suplementos dominicales. Odio el sabor del queso y que los guionistas sigamos haciendo chistes sobre la muerte de Chanquete. No tengo ninguna novela ni más de dos libros de relatos, pero no he escrito menos de mil programas de televisión. Nunca he estado en Kabul ni en la catedral de Burgos.

IM: Antes de participar en el concurso... ¿escribías ya microrrelatos, o empezaste a hacerlo a partir de la propuesta de la SER?
ME: Comencé a escribir microrrelatos hace unos 13 años en Radio 3, en un programa que se llamaba “El ojo de ya ve”. De hecho fue mi primer trabajo como guionista. Estaba haciendo el Máster de Radio Nacional de España y nos sometieron a un cásting para buscar guionistas. Tuvimos que escribir un par de textos y nos seleccionaron a una compañera y a mí, de modo que aparcamos los informativos de Radio 5 y nos pasamos a la ficción (mucho más divertido). Nuestro trabajo durante un año consistió en escribir unos tres o cuatro micros ¡diarios! (no sé si ahora podría) para el programa, y el director solía seleccionar dos para emitir. Los leíamos nosotros mismos con músicas y efectos. Evidentemente no es lo mismo escribir para la radio que para papel, porque es un lenguaje diferente. En la radio no puedes jugar con elementos visuales, pero en papel no puedes hacer experimentos sonoros, Son medios diferentes. La experiencia de Radio 3 me sirvió para ser muy prolífico a la hora de escribir, pero con el tiempo me hice más exigente y la frecuencia bajó.
IM: ¿Qué se siente al ganar un concurso en el que participan decenas miles de microrrelatos?
ME: Sin miedo a exagerar, ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Además acababa de nacer mi hijo en unas circunstancias complicadas y fue una suma de sentimientos muy potentes. Cuando escuché que el presidente del jurado leía mi nombre se me pasaron muchas cosas por la cabeza, muchos momentos, muchas personas y muchas situaciones, todo en un segundo. Fue como si estuvieras viendo una película desde dentro.
IM: ¿Qué supuso para ti ganar el concurso de la SER? ¿Te abrió algunas puertas en el mundo literario?
ME: No ha tenido demasiadas repercusiones literarias, con la salvedad de que Fernando Valls me seleccionó para su antología de microrrelatos “Velas al viento” gracias a que gané este concurso. Por lo demás, nadie se ha puesto en contacto conmigo por ganar “Relatos en cadena”, salvo una entrevista en El País y comentarios aislados en algunos blogs. Todo lo que he conseguido después en el mundillo literario ha sido porque he seguido escribiendo y esos nuevos trabajos han gustado a varias editoriales, así que no puedo decir que el concurso me haya abierto ninguna puerta. Además, mirar hacia atrás y vivir de las rentas no es bueno, hay que seguir evolucionando.
IM: ¿Qué proyectos –relacionados con la creación literaria– tienes entre manos? ¿Alguna publicación? ¿Algún blog?
ME: Mi proyecto más inmediato es la publicación de mi segundo libro de relatos con Editores Policarbonados, titulado “Fuera de temario”, que recoge once relatos (no son micros, sino cuentos) de corte fantástico. Tras la publicación de “Fuera de temario” publicaré un libro de micros en el que se han interesado varias editoriales, pero de momento estoy centrado en “Fuera de temario”, un proyecto que me ha llevado dos años de intenso trabajo y al que tengo mucho cariño. En cuanto al blog, el nombre de mi bitácora es “La espada oxidada”, un espacio en el que suelo publicar micros, y de vez en cuando alguna reseña poco sesuda, más bien recomendaciones o reflexiones personales. Estoy contento con el resultado del blog. Me lo abrió un amigo hace cuatro años y no tenía ni idea de qué me estaba hablando. Cuatro años después ya te tenido más de 350.000 visitas, aunque al principio no me leía ni el Tato, pero tampoco me importaba porque así lo utilizaba como vía de escape frente a mi trabajo diario. Mi oficio es escribir, pero en el blog encontraba la libertad que no tenía en la tele.

IM: ¿Crees que la frase de inicio limita la creatividad, o en cambio supone una motivación extra? ¿Y los cuatro días de plazo (de jueves a domingo), son suficientes?
ME: Por una parte limita muchísimo la creatividad, pero por otra supone un punto de arranque cuando no sabes qué escribir. De hecho contaré un truco. Cuando me pongo ante un folio en blanco y no sé cómo comenzar, abro un libro al azar y escojo una frase sin mirar, con el dedo. Y a partir de ahí comienzo a escribir con lo que me inspira esa frase. Luego quito la frase de incicio o la cambio. Es una buena técnica de desbloqueo. En cuanto al plazo de envío, es más que suficiente, en cuatro días puedes escribir varios micros, dependiendo del tiempo que tengas. A mí me suele llevar unas dos horas escribir un micro con el que me quede satisfecho, aunque el micro con el que gané me salió del tirón. Pocas veces me pasa.
IM: Cuáles crees que son los motivos del auge actual de la microficción, y qué futuro pronosticas para el género.
ME: El auge de los micros se debe sin duda es el universo blog. No se tarda demasiado en escribir, se lee rápido y tienen una extensión perfecta para el formato. Al principio apenas veía blogs con micros, creo que el primero que descubrí fue el de Raúl Sánchez Quiles, Hiperbreves S.A., y ahora han brotado como setas, lo cuál está muy bien porque se ha creado una especie de comunidad, de “Micromundo” con los mismos intereses, de la misma manera que hay blogs de cocina o de moda, hay un mundillo de microescritores. Lo malo, en mi opinión, es la etiqueta o la especialización, es decir, que te cataloguen sólo como escritor de micros porque en tu blogs sólo publicas micros o que tú mismo te limites a un número de palabras concreto, pero un escritor completo suele y debe moverse bien en todas las distancias, porque si no tienes una limitación y un lastre como creador, aunque claro, no vas a publicar un texto de diez páginas en un blog.
IM: ¿Eres lector habitual de microrrelatos? ¿Prefieres los libros de autor, las antologías, los blogs...?
ME: Leo casi todos los libros de microrrelatos que salen al mercado, pero también los de relatos. He leído tantos microrrelatos que a veces me parece que estoy escribiendo algo que ya se ha escrito, o en alguna ocasión he escrito algo que me parece original y me encuentro con que alguien ya lo había hecho antes. En el fondo no hay nada nuevo bajo el sol.
Un libro: El señor de las moscas, de William Golding.
Un libro de minificción: Historias mínimas, de Javier Tomeo.
Una canción: La Granja, de ZZ Top.
Una película: La vida de los otros, de Florian Henckel.
Un lugar: “El faro del fin del mundo”, en Formentera.
Una comida: Los percebes gallegos, soy un sibarita.
Un deseo: Que encierren en una isla desierta sin agua ni comida y con los niños de “El señor de las moscas” a los guionistas que escribieron el último capítulo de Lost.

Y a continuación os presentamos dos micros de Manu. Con el primero de ellos ganó la segunda edición del concurso de Relatos en Cadena. El segundo es una de sus últimas creaciones.
Rueda de reconocimiento
Entonces reconocí la mirada de la fotografía. Era aquel cerdo del callejón. El policía asintió con la cabeza y le dio el retrato a otro agente. "Dicta una orden de busca y captura", le dijo. A la semana siguiente me llamaron para una rueda de reconocimiento. Me pusieron tras un cristal y entraron cinco hombres. "¿Cuál de ellos lo hizo?", me preguntaron. Dudé un instante, pero después de examinar los ojos de todos lo tuve claro: "El de la camisa azul". A los otros cuatro los soltaron, pero yo seguí al del jersey rojo hasta su casa. Saqué las tijeras y le dije: "¿Te acuerdas de mí?"
El pescador
Quité el anzuelo a un alevín de Adidas y lo volví a arrojar al río. Era demasiado pequeño. Corté un trozo de cebo, lancé de nuevo la caña y me senté a esperar bajo una encina. A los cinco minutos el corcho se hundió y tiré del sedal. Un enorme ejemplar adulto de Panamá Jack (al menos un cuarenta y cuatro) asomó la puntera sobre la superficie del agua, provocando unas enormes ondas concéntricas. La suela despegada aleteaba con fuerza, mostrando su platilla raída y su lengüeta desgastada, pero tras diez minutos de lucha conseguí atraer la bota hasta la orilla. Me puse los guantes de malla metálica por si me mordía con sus clavos oxidados. La agarré por el trozo de cordón que le quedaba y la metí en el retel que tenía en la orilla, junto a una sandalia de dedo que aún se revolvía, un náutico sin borlas, varias deportivas rotas y unos manolos rojos con el tacón arrancado. Cogí mis capturas, las metí en un saco y se las llevé a un zapatero remendón que arreglaba el calzado y lo vendía como si fuera nuevo. “¿De dónde sacas el material?”, me preguntó mientras una rubia se probaba unas chanclas al fondo de la tienda. “Los pesco”, le respondí muy serio mientras estudiaba los delicados pies de la cliente, con unos dedos largos como lombrices. El zapatero me dio dos cachetitos en la cara y luego sacó dos billetes. “Para cebo, ¿qué pones, queso?”, se rió de mí mientras el calzado aún boqueaba en el fondo del saco.
------------------------------
No se pierdan, la próxima semana, la breve entrevista a Estefanía Morán, ganadora de la primera edición del concurso.
Me ha gustado mucho la entrevista y coincido en bastantes cosas que dice el amigo Manuespada.
ResponderEliminarUn abrazo.
Interesante entrevista. Coincido en muchas cosas con Manu y confieso que también utilizo el truco de escribir a partir de una frase escogida al azar. Supongo que es el lastre del concurso. Recuerdo que cuando nos enseñaron la terraza de la Ser, me vinieron a la cabeza sus palabras y sensaciones sobre las vistas de Madrid. Y es cierto, hay vida después de Rec.
ResponderEliminarManu un genio. Muy buena entrevista, muy buenas respuestas...
ResponderEliminar¿3 o 4 micros diarios? ¡Qué prolificidad!
Un saludo indio
Excelente entrevista para un escritor que admiro.
ResponderEliminarGracias
Bien por Manu. Su 'Rueda de reconocimiento' y 'El pescador' ya los conocía, pero hoy nos sorprende con su breve biografía llena de ingenio como suele ser habitual en él.
ResponderEliminarGracias a todos por los comentarios y a la revista, por supuesto, por la entrevista. Un placer.
ResponderEliminarEs mi deber aclarar que esta entrevista está realizada por otro de los miembros del Comité Editorial, Víctor Lorenzo Cinca, y que mi aparición como publicador de esta entrada es producto de la casualidad.
ResponderEliminarDe acuerdo con Manu: No sólo de micros vive el escritor, sino de cualquier texto, sea o no largo. Excelentes micros. El ganador, merecido, el otro, también se merece un aplauso.
ResponderEliminarAbrazos.
Excelente escritor, excelente compañero de letras, excelentes microrrelatos, "Rueda de reconocimiento" es muy bueno, pero me encanta el humor casi surrealista que desprende "El pescador".
ResponderEliminarConfieso que comenté en su blog y le di la tabarra hasta que conseguí que me hiciera caso.
Mucha suerte con "Fuera de temario" y un abrazo muy grande.
Todo lo conseguido se lo ha ganado a pulso.
ResponderEliminarY a mí también me encanta su presentación.
Qué ganitas de leer Fuera de Temario(yupi género fantástico)
R.A.
Manu es un fenómeno y me encantsa leerle.
ResponderEliminarSaludos.
Genial entrevista, como no podía ser de otra manera, tratándose de un auténtico genio. Un abrazo, Manu, te deseo muchos éxitos.
ResponderEliminarYa lo había leído en Google Reader. No sé qué sucede haha.
ResponderEliminarMuy bueno, por cierto :)
Saludos !
holla amigos
ResponderEliminarMe encanta su pagina, No se si tu disfrutas de Poker, jo ha passado aqui para ayudes pero jo ha arranjado um dinero gratis de poker a http://www.espanol.pokersemdeposito.com/ para Big Bet Poker de 30$ sin depositar, ahora lo problema es que jo no sé que jugar heads up o Double or Nothing?.......no sé mucho de estrategia de Poker!
abrazo
excusa mi horrible espanol!
Tu cara refleja una fina ironía que trasladas a tus micros.
ResponderEliminarMerecido premio, enhorabuena.
Un saludo. R.C.