Comité Editorial

8 de octubre de 2010

Microrrelatos y concursos

Hace unas semanas leí que Erik Satie decía que «venimos al mundo muy jóvenes en un tiempo muy viejo». Me entristeció estar de acuerdo con él. ¿Saben? Uno se puede dar cuenta de eso en todos lados: hay demasiada juventud, demasiado ímpetu en un mundo que ya dejo la frescura de las tiernas edades hace mucho tiempo.
Vamos al ejemplo que nos atañe: el ejercicio de escribir. Monterroso dijo en su decálogo: «Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre»; yo creo que, independientemente de su obra, aquí él se equivoca. Cuando no hay nada que decir no vale la pena decir nada, de lo contrario sólo saldrá aire, vacío. Sí, probablemente se mejorará la técnica. Sí, probablemente uno se volverá más fluido al momento de sentarse frente al papel. Sí a todo eso; pero el contenido y el sentimiento detrás del contenido, eso que nos mueve a escribir, ¿dónde queda?
Aquí es donde entra la parte de los concursos. Últimamente el mundo está inundado de concursos. Todo es concurso. Todo es distinguir. Todo es sobresalir. Para mí esto genera incentivos perversos: adaptarse a un tema, a una frase, a una imagen para escribir. Sacar lo mejor de uno para adecuarlo a esa realidad que fue impuesta por una serie de individuos y que terminará siendo juzgada por una, tres o cinco personas distinguidas del medio: la prostitución de la escritura.
Estimados lectores, no me tomen a mal estas letras. La gente necesita ser reconocida, sí. Pero el reconocimiento actual se da artificialmente. Lo que se está escribiendo se hace ad hoc para tal o cual concurso, siguiendo reglas o frases iniciales. Escribir se ha vuelto postmoderno en un mundo demasiado viejo. En un mundo en donde todo ya ha sido dicho, nos vanagloriamos por citar, conciente o inconcientemente, lo que alguien más ya repitió.
Termino esta reflexión como la terminé hace unas semanas, con una frase de Caeiro: «No tengo ambiciones ni deseos / Ser poeta no es mi ambición / Es mi manera de estar solo». Y así como Caeiro, los invito a reflexionar, ¿qué es para ustedes escribir? ¿Cuáles son sus últimas ambiciones? ¿La fama? ¿La gloria? ¿O sólo buscan descargar el pecho?

9 comentarios:

  1. Quizá la pretensión de la escritura sea lo de menos. Ganar concursos, trascender, ganar dinero, entretener, entretenerse.
    El que no escribe no sabrá decir lo que quiere decir por mucho que su interior este muy lleno de cosas importantes dignas de transmisión.
    No olvidemos nunca que el habla y su transcripción es un "invento" humano. Se le podrá dar mucha importancia o poca pero no es más que eso. No es respirar ni comer ni dormir. No es básico.
    Un abrazo.

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  2. Me parece muy bueno el ejercicio de reflexión que nos invitas a practicar. Yo tampoco creo en la escritura ad hoc. Creo en la escritura como necesidad, como diversión, como amor por lo que haces y hasta como terapia. Después si uno quiere envíar a tal o cual sitio, bien. Pero a veces hay que pararse a pensar en los por qués.
    Creo como Monterroso que hay que escribir siempre pero no cualquier cosa. Y ser muy honesto, cuando lo escrito es pura cáscara más vale guardarlo en el cajón(por si tiene remedio más adelante) o tirarlo a la basura sin piedad.
    Un saludo
    R.A

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  3. En mi caso escribir es un ejercicio arduo, por ese motivo estoy de acuerdo con Monterroso: escribo siempre 'para desmalezar la técnica' y para no dejarme vencer por la comodidad de limitarme a la lectura.
    En los concursos no busco gloria ni fama, tal actitud sería de una inocencia rayana en la estupidez, son simplemente otro modo de estimular la escritura.
    Y por supuesto, cuando se escribe, mal o bien, desde el corazón porque a eso nos obliga nuestra esencia ... no es mas que nuestra manera de estar solos.

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  4. Escribir cura el alma. Es un ejercicio de perseverancia. La música de las palabras es lo unico que tenemos. Si ya todo se ha dicho, entonces digamoslo de otra manera de otra manera. Aun no se ha escrito la mejor novela, ni el mejor poema, ni el mejor microrrelato. Estoy de acuerdo con la reflexion en cuanto a la realidad impuesta: al diablo los concursos, las competencias y famas. ¡Escribe!

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  5. Me encantan estas notas Luis, porque denotan crisis existenciales que nos llevan a la reflexión, y ese siempre es un buen ejercicio.
    Como dije en mi comentario de hace un mes, yo también creo que "ya todo fue dicho". Pero si vamos a dejar que esta certeza nos paralice, creo que es mejor borrarla de nuestra mente. Porque si todos nuestros antepasados hubieran pensado y actuado de esa forma, la historia de la evolución no existiría y aún andaríamos con taparrabos. Por suerte no fue así. Claro que hubo millones de desconocidos que pensaron y actuaron y escribieron mediocridades, basura. Pero de entre los millones de gusanos surgieron algunas mariposas que nos llenaron los ojos y el espíritu y nos engendraron la ilusión, el anhelo, de querer volar por nosotros mismos y lucir hermosos colores. Eso no será posible para la mayoría de nosotros, pero tal vez el solo intento es lo que nos mantiene vivos y después de todo, quizás entre tanto gusanerío surja alguna que otra mariposa, con otros colores, con otra forma de alas... quizás nade además de volar. Y entonces engendrarán nuevos anhelos en las nuevas generaciones. Y ojalá que ellas nunca se dejen cortar las alas.
    ¿Los concursos? Creo que hay que tomarlos como desafíos personales, como ejercicios para mejorar la técnica, nada más. Pensemos que tal vez hay mucha gente que aún no sabe bien qué es lo que quiere decir ni cómo hacerlo. Y los concursos me parecen una buena manera de ir buceando por el interior de cada uno en esa búsqueda permanente de la palabra que nos trascienda.
    Para mí Internet es el gran rasero. Tanto pueden escribir los autores consagrados, de renombre, como la Claudia de acá a la vuelta que apenas terminó primario y tiene errores ortográficos. Ambos tendrán objetivos diferentes y ambos serán válidos. Será el lector quién elija qué leer. Y con seguridad hay lectores para ambos.
    ¡Ups! Creo que es el comentario más largo que he escrito. Mis disculpas por la extensión, pero se me hizo grata charla de café.
    Saludos!

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  6. Yo, personalmente, escribo por la satisfacción que me produce crear. Sin embargo, estoy a favor de los concursos, porque creo que son un buen incentivo para escribir. No por la dotación de los mismos (no soy tan ingenua en pensar que ganaré con mis propuestas), sino porque los considero fechas límite, y dado que a veces me da bastante pereza desarrollar una idea, consigo crear una especie de rutina. Puede sonar raro, pero en mi caso, los utilizo para crearme un hábito de escritura...
    Un saludo
    :)

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  7. Genial entrada, desde el inicio.

    Estoy de acuerdo en "decir algo siempre" (escribir, aunque sea, para uno mismo). Escribo por expresión, por compartir. Pero me gusta que se espontáneo.


    Saludos !

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  8. Se escribe bajo presión, nos dijo Bernardo Atxaga en un curso. Se escribe para que te lean otros, añado yo. De eso se trata, de compartir lo que uno crea, sea bueno o malo. En cuanto a los concursos, creo que son algo más que puedes utilizar en tu beneficio.

    Buena entrada.

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  9. Antes de los concursos, ya estaba el escritor; después de los concursos, también. Y estoy de acuerdo en que siempre debe escribir; el asunto de publicar, ya es es otra cosa. Sin embargo, la calificación de los textos es y será siempre subjetiva. ¿No todos los conocedores se desviven por el famoso Dinosaurio? ¿Y en realidad lo vale? (¿Su calidad es inversamente proporcional a su extensión?)¿Cuánto de lo publicado aquí tiene la calidad que se anuncia? ¿Quién acepta la revisión "crítica" de su blog?
    Como siempre, estamos sujetos a la subjetividad.

    Saludos.

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