Comité Editorial

4 de octubre de 2010

Una casa en La Candelaria

Sebastián Pineda me contó que en La Candelaria, en Bogotá, había una casa en la cual, en una de sus paredes, un orificio dejaba ver el pasado. Después de averiguar y preguntar con algunas personas, di con la casa. Me recibió una anciana que arrastraba con ritmo la suela de sus chanclas; sonreía. Le dije directamente lo que me interesaba; ella me invitó a pasar y dijo que lo hacía porque podía adivinar la intención de las personas con sólo mirar a los ojos. Me señaló una habitación oscura al final de un pasillo. "Siga", dijo. En el cuarto no había nada, salvó un pequeño hilo de luz que se proyectaba desde un hoyuelo en la parte inferior de una pared. Me acerqué con nervios y me arrodillé para poner mi ojo en el hueco. Al principio, la luz me encandiló y sólo pude ver dos hombres caminando, pero al arrugar el entrecejo para enfocar, vi a Sebastián Pineda junto a mí, hablando de que, en La Candelaria, en Bogotá, había una casa en la cual, en una de sus paredes, un orificio dejaba ver el pasado. 

Johann Rodríguez Bravo, Metafísica del asesino y otros cuentos, Inédito.

8 comentarios:

  1. Muy bien escrito pero previsible.
    El tema temporal y la paradoja a la que este nos lleva está bastante manido por lo que es dificil sorprender.
    Un abrazo.

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  2. Me gustó. Pasado y futuro a través de una mirilla.
    Saludos!

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  3. Me gustó el clima del micro, muy bien logrado. Hubiese preferido un final más fuerte.

    Saludos cordiales

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  4. Bien escrito, pero el final, como ya dijeron, previsible. Una vuelta de tuerca le vendría muy bien, el texto lo vale.

    Saludos.

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  5. Vaya, debo tener un día de esos raros porque a mí no me parece ni previsible ni demasiado bien escrito. Lo segundo se corrige corrigiendo (y valga la redundancia). Lo primero (el tema) es una muestra muy lograda (a mi juicio) de algo que no suele tenerse en cuenta: todo el tiempo es pasado. Y creo que esto no es tan evidente.
    Abrazos,
    PABLO GONZ

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  6. Estoy con Pablo, en parte. Creo que puede ser semi-previsible, si eso vale, en cuanto a que esperamos que lo que va a ver no es tan sorprendente. Juega con nuestras pretensiones, y eso no es malo.
    Pero creo, a falta de más relecturas, que en un micro, en el que no debería sobrar nada, el comentario de la mujer no nos lleva a ningún lado. A no ser (muy rebuscado) que se pretenda crear la imagen de que ella sabe que él sólo quiere ver si el otro mentía (lo cual tampoco es digno de elogio); en cuyo caso no tiene sentido que esté nervioso cuando se arrodilla.
    Saludos confusos.
    P.

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  7. Entonces, ¿se miraba el pasado o sólo supo que era mentira y recordó cuando se lo dijeron?


    A mí me agrada :)

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  8. Estoy con Claudia. Y el que sea un final algo previsible no invalida que tenga fuerza, no parece una simple grabación sino un pasado revivido in situ. En cuanto al comentario de la mujer, aunque pueda ser gratuito, abre expectativas (de ahí nuestros comentarios tal vez). Me pareció un poco larco como micro, pero me gustó.

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