Comité Editorial

8 de julio de 2014

Cruces de caminos

Empuña un carrito de plástico mientras emula el ruido de un motor; las rodillas del pijama se le manchan siguiendo los bordes de  crayón amarillo de la carretera, hasta que su madre, enfundada en mandil y olorosa a sopa, aparece a sus espaldas, ordenando:
—¡Deja de jugar con tu carrito y vete a dormir!

Este fue el breve sueño que tuvo Joaquín cuando, víctima del cansancio, cerró los ojos en la autopista. Ni él ni el niño los volvieron a abrir.

Édgar Omar Avilés, No respiramos: Inflamos fantasmas, Posdata Editores, 2013.

1 comentario:

  1. Me pareció de lo más original y bien escrito. ¡Bien, por "Cruces en el camino"!
    Alejandro Franco

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