El avestruz me mira directo a los ojos, con cara burlona. En la risa tal vez se esconde la timidez y la desconfianza. Yo le río. Le engaño de frente. Se cansa y corre despacio. Yo camino en dirección contraria. Cada cual nos alejamos negando la existencia del otro, queriendo no ser lo que hemos visto, presintiéndonos incapaces de soportarnos en el mundo oscuro de los arquetipos.
Javier Zúñiga, Perdurable memoria, Estratega, 2008.

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