Comité Editorial

17 de agosto de 2014

Semana del 18 al 24 de Agosto de 2014.

Vale que tiene sirvientes y lacayos. Que utiliza la primera persona del plural en lugar de la del singular y se dirigen a él como Su Majestad. Pero es un rey de farsa. De chicha y nabo. De opereta.

Sus honónimos de España y Francia, eso sí son reyes. Que dicen blanco y es blanco. Negro y es negro. Que si les viene en gana decretar que la noche es día y el día es noche van y lo decretan. Que ordenan atacar al país vecino y se le ataca. Como si se empeñan en que sus súbditos caminen a la pata coja: se les obedece y punto.

Pero él tenía enfrente al parlamento. Que cuando decía blanco, le respondía: negro. Que cuando afirmaba que era de noche decretaba que era de día. Que ordenaba atacar y le respondía: no. Que deseaba verles saltar a la pata coja y le decían: Su Majestad primero.

Esto ni es ser rey ni es ser nada, se decía Carlos I mientras izaba su estandarte el 22 de agosto de 1942. Carecía de ejército y de recursos propios pero contaría con la ayuda de la nobleza. Además su poder, al contrario que el del parlamento, provenía directamente de Dios. Seguro que podía permitirse acusar de traición al parlamento y alzarse como el único poder real, valga la redundancia, en Inglaterra.

Siete años después, el verdugo separaba la cabeza de su cuerpo después de que el parlamento lo acusara de traición. Inglaterra pasaba a ser una república.

Historias dentro de la historia. Como las que nos traen Javier Villafañé y Diego Golombek esta semana a la Internacional Microcuentista.

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