Comité Editorial

11 de septiembre de 2014

Breve entrevista a Raúl Ariza

Raúl Ariza Pallarés (Benicàssim, Castellón, 1968). Escritor español. Abogado. Ha colaborado con diversas revistas literarias y ha publicado relatos, artículos y crónicas que van desde la crítica literaria hasta la cinematográfica en varios medios digitales. En 2010 fue incluido en una antología coordinada por la escritora Carolina Molina para la prestigiosa Revista Literaria EntreRíos (Nº 13-14, 2010), entre una lista de los cuarenta y cuatro autores españoles más representativos del cuento español en la actualidad. Ha publicado los libros Elefantiasis, La suave piel de la anaconda y, recientemente, Glóbulos versos. Algunos de sus relatos, que han sido traducidos al francés, al alemán o al italiano, se han incluido también en otras antologías, como la de la colección Noctambulario, el proyecto pedagógico-literario Lectures d'Espagne, el libro De Antología, que recoge a los autores más representativos de lo que se ha venido en llamar 'Generación Bloguer', o la antología Cuentos engranados, donde comparte nómina con los grandes nombres del cuento español actual, como el recientemente fallecido Medardo Fraile, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Ángel Olgoso o Espido Freire, entre otros.

IM: ¿Por qué, para qué o para quién sigues escribiendo, Raúl?
RA: Me gusta. Me entretiene. Es algo que me sienta bien. Siempre he intentado 'desacralizar' la literatura, quitarle la supuesta pátina de transcendentalismo que la envuelve y convertirla, antes que nada, en algo placentero. Dicho esto, sin embargo, si he de encontrar un motivo 'espiritual' para seguir haciéndolo, quizá sea el de que mientras escribo me siento mejor persona.
En cuanto a para quién escribo. Obviamente lo hago para mí. Escribir es, ante todo, un ejercicio muy narcisista.

IM: La soledad y la incomunicación, como ocurría en los dos libros anteriores, son los ejes temáticos de Glóbulos versos. ¿Por qué estamos tan solos e incomunicados, si vivimos en la época de la hiperconectividad gracias a la tecnología?
RA: Esa es la pregunta del millón. El hombre tiende a la soledad. Es decir, huye de ella, la repudia incluso, pero creo que, sin embargo, el estar solo forma parte de su esencia, de su naturaleza. 
Quizá hemos perdido demasiado tiempo tratando de evitarla, en lugar de aceptarla y convivir con ella.

IM: Hablando de tecnología... ¿cómo ves el mundo de los blogs literarios? Aunque tú sigues publicando en tu blog, El alma difusa, con regularidad, muchos de los autores que empezaron ahí están dejándolos abandonados. ¿Se está diluyendo esta llamada “generación blogger”? 
RA: Es divertido -no sé si demasiado acertado, pero sí muy divertido- que se le haya puesto un cuño, una etiqueta de generación, a lo que quizá no pasa de ser una moda. La moda de los blogs. En este sentido yo creo que nos precipitamos, teniendo en cuenta que en estos tiempos todo aparece, crece y se extingue a la velocidad del rayo. 
           En cuanto a su futuro, creo que los blogs, que siguen siendo una herramienta y un escaparate fantásticos, han de competir ahora con otros recursos, con otras redes sociales de digestión más inmediata y no sé yo si saldrán muy bien librados de la contienda. La velocidad. Siempre la velocidad.

IM: Volviendo a tu libro... Glóbulos versos se divide en dos secciones, centradas en eros y thanatos. ¿Dónde estamos más solos, Raúl, en el amor o en la muerte?
RA:¿En verdad son dos escenarios tan distintos?
           La soledad, si como dije forma parte de nuestro adn, quedaría implícita en cualquier orden humano; así tanto en la vida, como en la muerte.
            En cualquier caso, mi libro no habla tanto de la muerte física, sino de la social. El hombre, de nuevo huyendo de lo que le caracteriza, teme a la muerte porque es ante todo silencio e incomunicación. En cuanto al amor, a veces solo es la antesala de otras vicisitudes; del silencio y de la incomunicación... por ejemplo.

IM: ¿Cómo se te ocurre cerrar cada relato con unos versos? ¿Cuál es su función?
RA: Necesitaba complicarme un tanto la vida. Me pareció una manera distinta de presentarle la propuesta al editor, la de colindar narrativa y poesía. Pero no al modo y manera de las que ya había leído con anterioridad. Desde Azul de Rubén Darío, hasta el más cercano y fantástico libro de Mercedes Cebrián El malestar al alcance de todo, podemos encontrar numerosos e interesantes libros que alternan los dos géneros, pero en ninguno de ellos he encontrado esa idea de contar la misma historia dos veces, desde dos frentes o enfoques tan aparentemente distintos. Esa es precisamente la mayor originalidad del libro; su estructura dual.
            Al mismo tiempo me ha servido como ejercicio de campo para probar sí, efectivamente, el relato breve y la poesía están tan hermanados como todos sospechábamos.

IM: ¿Esos versos son consecuencia del cuento o viceversa?
RA: El poema debería de poder leerse con total autonomía. A veces, es verdad, complementa al relato, otras quizá lo enriquece, y el resto supone una mirada distinta, una posición de cámara diferente a cómo y dónde el escritor se posicionó en el cuento. Pero en todos los casos, debería de poder leerse y entenderse de forma autónoma.

IM: Mucho se ha hablado de la madurez en tu escritura, del salto cualitativo, en este libro que cierra la trilogía. ¿Eras consciente de ese cambio mientras lo escribías?
RA: Uno no es consciente de su evolución hasta que se compara con quien era hace unos años, hasta que relee lo que escribió años atrás. La evolución es consustancial a cualquier actividad que se desarrolle en el tiempo. Pero uno no puede ser consciente de su mejora -o en este caso, 'madurez'. De lo único que ha de ser consciente uno es de su interés por mejorar constantemente. Del esfuerzo, no del supuesto resultado.

IM: Esa mirada tan personal en tu escritura que atrapa los detalles que a muchos se nos escapan, ¿tiene algo que ver con tu profesión?
RA: No lo tengo muy claro. Más bien tiene que ver con una inquietud y una curiosidad que yo supongo he tenido siempre, por supuesto, antes de ser abogado. Quiero pensar que en general seguiría viendo las cosas de esta forma, aunque me dedicara a cualquier otra profesión.

IM: ¿Qué libros encontraríamos ahora en tu mesilla de noche?
RA: Muchos. Quizá demasiados. Compagino lecturas como quien cambia canales de televisión. En estos momentos estoy leyendo a Ana Mª Matute, a Miguel Ángel Zapata, a Millás, a Mark Twain o a Pere Cervantes.

IM: Tras cerrar la trilogía, ¿tienes algún otro proyecto literario del que nos puedas avanzar algo? He leído algo acerca de una novela en la que estás trabajando...
RA: Sigo escribiendo ficción breve y sigo experimentando con la poesía. Al mismo tiempo, es cierto, estoy terminando una novela que en breve vagará en busca de una editorial.

Un libro: Novienvre, de Luís Rodríguez.
Un libro de microrrelatos: Los demonios del lugar, de Olgoso.
Un autor: Mi último descubrimiento: el ya citado Luís Rodríguez.
Una ciudad: Cualquiera que hubiere imaginado Ítalo Calvino.
Una comida: Paella. Los jueves y los domingos.
Un olor: El de su cabello. El de ella.
Una canción: 'Ne me quitte pas', en la voz de Jacques Brel, que viene pintiparada para la ocasión
Una película: Las hay a cientos. Por citar una: La fortuna de vivir, de Jean Becker.
Una escena: Ese paseíllo final de "El verdugo", de Berlanga.
Una serie: La primera -y la única- a la que me enganché perdidamente, hace ya veinte años: "Upstairs, Downstairs".
Un color: Depende del momento.
Un consejo: No aceptes más de un consejo de la misma persona.
Un secreto: No sé cantar.

-------------------------------

El viernes día 19 de septiembre, a las 20:00 h., 
tendrá lugar la presentación de 
Glóbulos versos 
en la librería Portadores de Sueños de Zaragoza. 

1 comentario:

  1. Excelente entrevista.
    Aquí os dejo el último relato publicado en el blog del autor.
    http://elalmadifusa.blogspot.com.es/2014/09/razones-de-un-artista.html

    ResponderEliminar

Los comentarios anónimos serán eliminados. Gracias por su comprensión.