Comité Editorial

28 de septiembre de 2014

Semana del 29 de Septiembre al 5 de Octubre de 2014.

Dice llamarse Heriberto Quiñones. Asegura que su acento se debe a una infancia argentina. En realidad nació en Rumanía. Olvidó su procedencia tras unirse a la Internacional Comunista.

Hace la guerra junto a los españoles. La pierde. Escapa del campo de concentración donde lo encierran. En cuanto pone un pie en la calle comienza a organizar el partido en ausencia de sus líderes.

Le detiene la policía. Lo tortura hasta llevarle al borde de la muerte. Sale de prisión sobornando a un sacerdote. Sigue su labor.

Comienza a ser molesto para la dirección en el exilio. Su actuación muestra su inactividad. Envían a dos cuadros desde Méjico para que lo sustituyan. Quiñones los juzga incapaces y se niega a obedecer.

No se equivoca: los dos cuadros son detenidos y delatan a muchos más. Reprocha a la dirección del partido su ineficiencia y solicita comunicar directamente con los líderes de la Internacional. Le responden denunciándole como espía al servicio de Franco.

Le encarcelan de nuevo. Le dan tantos golpes que le quiebran la columna vertebral. El 2 de octubre de 1942 lo fusilan atado a una silla. No consiguen sacarle una sola palabra.

En la enfermería, mientras aguarda juicio, le informan de que ha sido expulsado del Partido Comunista. Responde con una mueca de desprecio.

Pequeñas historias que construyen la totalidad, como las de Las Microlocas. O las que siguen a disposición del público en Previsiones Meteorológicas de un Cangrejo, de Agustín Martínez Valderrama, con quien estrenamos sección sobre la explosión pasada de blogs de microrrelatos y qué ha sido de ella. Y atentos al lanzamiento de una antología muy especial: Ten, de Humberto Jardín.

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