-Ven, acabo de tener un niño.
-¡Un niño! –dice Adán.
-¡Sí, un niño! –respondió ella.
Lo toma del brazo y lo conduce. Eva, al ver a Adán muy
extrañado, le dice:
-¿Qué fue, no te agrada?
Él se rasca un lado de la cabeza y le responde:
-Sí, sólo que pensé que lo que crecía en tu vientre, era la
manzana.
David Alexander, Tres destinos, 2015.

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