Las clases sobre el microrrelato se desarrollaron entre los meses de marzo y mayo. Antes, se dieron dos circunstancias que ayudaron a perfilar esta unidad didáctica; a que, todavía sin que nadie lo intuyera, el proyecto acabara por desembocar entre las pastas de un libro editado. Por una parte, Francisco y yo conocimos, en la presentación en A Coruña de su excepcional Verde como el hielo, al microrrelatista Pedro Sánchez Negreira; cuando le comentamos nuestro interés en que acudiera un día a charlar con los alumnos, aceptó encantado el encuentro. Éste tendría lugar el 22 de abril del pasado año; en esa tarde, Pedro se volvió el primer valedor del talento narrativo de estos chicos: al escuchar alguno de los microrrelatos que habían escrito, su mirada externa sirvió para destacar aquello que ya podíamos apreciar en el trabajo diario del aula. Esos textos tenían una calidad notable, resistían una consideración más allá del ejercicio didáctico. Podían disfrutarse tomados como literatura.
La unidad didáctica se terminó; a los minilibros, después de estar expuestos durante unas semanas por los pasillos del Instituto, les llegaba el turno de retirarse. Antes de que se guardaran, con el curso ya próximo a su fin, Francisco y yo preparamos una antología de los mejores textos: a diferencia del soporte, sí era factible que estos microrrelatos continuaran difundiéndose. La antología resultante nos pareció convincente: disfrutable para cualquier lector, sin necesidad de consultar qué indicaría el DNI de cada nombre. Francisco le presentó atrevidamente la selección al editor Pablo Zaera, quien, enseguida, imaginó una breve obra —la antología: 63 textos de 36 diferentes autores— que debería ganar dignidad con un prólogo de Pedro Sánchez Negreira en el que contase su experiencia. Fue posterior la invitación para que incluyera una parte de mi Trabajo Fin de Máster —el grueso de la unidad didáctica— que, en cierto modo, permitiese explicar la raíz de esos textos y que tal vez pudiera servir de inspiración o estímulo para otras propuestas docentes relacionadas con la capacidad inventiva de los alumnos, en general, y con la forma del microrrelato en particular.
La presentación del libro tendrá lugar
este viernes, día 5, en Betanzos, la población en la que asisten a clase estos
creativos Cachorros del IES Francisco Aguiar; el que, en su día, también fue mi
instituto.
De todo el proceso, queda aún por
explicar esa secuencia clave que es el título. Cachorros de ornitorrinco. ¿Por qué ese nombre? El origen se
encuentra en el libro de Sánchez Negreira y la colección que con él se
inauguraba en la editorial Zaera Silvar, “Lenguas de Ornitorrinco”. En la
contracubierta de Verde como el hielo,
puede leerse: “Declaramos que para nosotros el microrrelato es a la literatura
lo que el ornitorrinco al reino animal y confesamos nuestra pretensión de
convencerle”. Cuando Francisco se refirió por primera vez a este proyecto con
las crías de este animal, para nosotros —convencidos ya de la equivalencia, de
que muchos críticos literarios han compartido enojo con Linneo por hallazgos en
principio tan inclasificables— quedó claro que el bautizo había sido
definitivo. Porque, de alguna manera, son producto de ese mismo azar que el
ornitorrinco. Porque, si es evidente el parentesco entre género narrativo y
animal por compartir una caracterización tan peculiar, por mostrarse de igual
forma como un prodigio entre la naturaleza, estos jóvenes, sin duda, podrán ser
considerados unos más que dignos herederos.
Y, para finalizar, un par de muestras de los trabajos de los alumnos.
Y, para finalizar, un par de muestras de los trabajos de los alumnos.
EMIGRACIÓN
Desde que cámbie de páis se me cambío el acénto.
Iria Rodríguez Pereiro
FLASH #1
Una paloma blanca se acerca al campo de batalla.
Pablo Martínez Sánchez
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VVAA: Cachorros de ornitorrinco. Coord. por Raquel Vazquez y Francisco Rodríguez Coloma. Zaera Silvar Editor. 2015.

Enhorabuena. Una gran iniciativa con un gran resultado.
ResponderEliminarAbrazos.
Confeso que para mí la experiencia ha sido formidable. En mi opinión, este libro no puede faltar entre aquellos que acompañen e inspiren a cualquier profesor de Literatura de secundaria.
ResponderEliminarMe gusta mucho cómo lo ha contado Raquel, cuya unidad didáctica es una joya.
Un abrazo.
Muchas gracias, Miguelángel.
ResponderEliminarPedro: Trabajar con tus microrrelatos en clase; tu visita al instituto, con la motivación que supuso para los "cachorros" la posibilidad de hablar con el escritor y que éste llegara a ser lector de sus propios textos... Todo eso fue realmente fantástico. Y una buena parte del resultado se explica por haber contado contigo; si no, este proyecto habría sido diferente, probablemente bastante más gris... mucho menos Verde como el hielo ;)
Abrazos para los dos.
Y muchas gracias a la Internacional Microcuentista. Un placer y honor que hayáis abierto este espacio para que aúllen nuestros Cachorros.
Ha debido de ser un trabajo y una experiencia fantástica, felicidades!
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