Cuando vio la escena; se rascaba las barbas y sorbía un negrísimo
café en la Meriño con Conde. El cerdo
estaba ahí sin moverse en la destartalada Datsun del setenta y siete. Rígido,
el animal lo miraba fríamente como diciéndole algo. Supo entonces, que eran los
mismos ojos que lo miraron hacía dos mil y tantos años en la infernal región de
Gadara.
Valentín Amaro, Mariposas negras, 2014.
Gracias por traer a la IM a este talentoso escritor dominicano.
ResponderEliminarSaludos.