Comité Editorial

18 de junio de 2015

¿Qué fue de tu blog, Realidades para lelos?

Víctor Lorenzo Cinca es uno de esos escritores que todos los que alguna vez tuvieron un blog, sin duda, admiraron. Sus textos fueron y siguen siendo un parámetro de referencia entre microrrelatistas y muchos de ellos han sido premiados en diferentes concursos del género. Detrás de La Ínter realiza una encomiosa labor dirigiendo una de las redes sociales de nuestra revista y hoy quisimos invitarlo a que nos contara qué sucedió con su blog, uno de los más visitados en la ola blogger y cuáles son sus planes futuros.

IM: Tu último microrrelato publicado en Realidades para Lelos data del 27 de junio de 2014. ¿Qué pasó?
VLC: Se juntaron diversos factores que propiciaron el progresivo abandono del blog. Por un lado, la irrupción de las redes sociales, con una interacción mucho más rápida que la ofrecida por el blog. Por otro lado un cambio de trabajo que me dejó (y sigue dejándome) menos horas libres para dedicarlas a la escritura. También hay que sumar el enorme trabajo de selección, corrección y distribución de textos que me ha supuesto intentar armar un libro recopilatorio de este lustro recién cumplido de las Realidades para Lelos. Y por último, aunque seguro que hay más motivos, el abandono –necesario– de la obligación autoimpuesta de publicar en el blog cada poco, que en un principio consideraba un estímulo y que acabó convirtiéndose en un lastre.

IM: Tu blog fue uno de los más admirados en el escenario de los microrrelatistas surgidos de internet. ¿Qué significaba para ti ser un referente de los escritores que conformaron ese boom tres años atrás?
VLC: No me considero un referente, ni me lo consideraba entonces. Era, como todos en aquel momento, un aprendiz. Y lo sigo siendo. Para mí, los blogs fueron una escuela de escritura. Con más halagos que críticas, con más alumnos que profesores, pero una escuela al fin y al cabo. Aprendí mucho en esa época y te mentiría si te dijera que no me alegra haber formado parte de eso que se denominó Generación Blogger, unos apasionados –porque había más pasión que razón– del microrrelato unidos por la red. Como ya sabes, una muestra significativa de esa generación se encuentra en el libro De antología. La logia del microrrelato, excelentemente seleccionado por Manu Espada y Rosana Alonso. Y ellos sí que son referentes de ese boom.


IM: Es supremamente extraño que un escritor de tus calidades y cualidades aún no haya publicado su libro después de 6 años de actividad. ¿Cuándo vamos a ver tu libro en el papel?
VLC: No sé. Quizás pronto, quizás tarde. Me gustaría publicar un libro, y en ello estamos, pero ese no es mi objetivo. Publicar el libro es la guinda del pastel, sí, pero la pastelería tiene que seguir abierta. Quiero escribir, aprender, disfrutar y sufrir escribiendo, no publicar. O no solo eso.

IM: Cuéntanos tu visión acerca del fenómeno del microrrelato en internet y acerca de su repentino abandono colectivo.
VLC: Los blogs de microrrelato han sufrido (el verbo no es gratuito) una multiplicación exponencial que ha sido positiva en algunos aspectos pero que le ha afectado negativamente en otros. De todos modos, pese a lo malo, esa proliferación era necesaria para que muchos pudiéramos descubrir un mundo, unos autores, unas editoriales, unas revistas, unos libros, unos textos, difíciles de encontrar en el mundo real o, directamente, desconocidos o inexistentes para muchos. Además ha permitido conectar de un modo instantáneo el microrrelato que se hace en España con el que se hace en Hispanoamérica, con lo que ambos grupos de escritores han salido ganando, aprendiendo unos de otros y creando sinergias.
            El abandono es colectivo pero creo que no se ha dado por un solo motivo. Es decir, algunos han abandonado el blog por agotamiento o por cambio de afición; otros porque han publicado un libro y o bien ya han cumplido su objetivo o su sueño o bien están preparando otro; otros por falta material nuevo o por el deseo de conservar inédito ese material –por lo que pueda pasar–; otros (la mayoría) porque han cambiado los blogs por las redes sociales. Cada cual tiene sus motivos.

IM: ¿Cuáles han sido la satisfacción y la decepción más grande que te ha dado tu blog?
VLC: Satisfaciones muchas. Conocer a compañeros de afición, algunos de los cuales se han convertido en amigos. Aprender de los errores y de los aciertos. Descubrir gente que te lee desde miles de kilómetros de distancia y valientemente te comenta y critica –no sólo halaga por compromiso– en público o en privado. Poder utilizar el blog como minúsculo trampolín para realizar algunos modestos proyectos editoriales. Darme la oportunidad de formar parte de la Internacional Microcuentista, revista con un lustro de vida. Satisfacciones, como ves, muchas.
            ¿Decepción? Ninguna, por ahora.

IM: ¿Sigues visitando otros blogs? ¿Cómo es tu búsqueda microrrelatista actualmente?
VLC: La verdad es que ya no suelo leer demasiado microrrelato en los blogs. Algunas recomendaciones de amigos, algunos descubrimientos casuales, algunas consultas a los ganadores y finalistas de determinados premios y concursos… Ahora tiro más de libros, en papel o pdf. Y más de un solo autor que antologías.
             Cuando empecé en esto, apenas éramos una docena los que escribíamos microrrelatos en bitácoras, o esos eran los que yo conocía por aquel entonces, con lo que cada día podías leer tres, cuatro, cinco o seis piezas nuevas, como mucho. Tenías tiempo de paladearlas, saborearlas, ver qué funcionaba y qué no, proponer cambios o formular sugerencias de mejora… La multiplicación exponencial de los blogs en un breve periodo (hubo un tiempo en que seguía casi un centenar) hizo imposible esa lectura lenta, pausada, analítica. Consultar la columna lateral donde estaban las actualizaciones de los otros blogs suponía encontrarme medio centenar de textos nuevos. Demasiados.

IM: ¿Qué pasará con Realidades para lelos?
VLC: No lo sé, la verdad. Supongo que nos pasa a casi todos un poco lo mismo. Da pena cerrarlo, pero a su vez también es triste tenerlo quieto, embalsamado, actualizándolo –como quien dice– por compromiso. Algún día desaparecerá de la red, supongo, pero pase lo que pase para mí siempre estará ahí, como el dinosaurio de Monterroso.

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