Siempre secuestran niños y los sacrifican para satisfacer la voracidad de su dios. Siempre mienten y estafan; así alcanzan los más elevados puestos en la administración y la sociedad, donde siguen mintiendo y estafando. Su corrupción amenaza desde el humilde plebeyo hasta el noble señor, pues su avaricia es infinita y para colmarla no retroceden ante las mayores osadías ni los peores crímenes.
Siempre es la misma historia, desapareciendo y reapareciendo a lo largo del tiempo. Hoy, 6 de junio de 1391, se encarna en los labios de Fernando Martínez, y tiene por protagonistas a los judíos. Funciona porque el público desconoce que la historia se ha contado cientos, miles de veces antes, y encuentra en ella la causa y la justificación de su miseria y su hambre. Inflama la rabia y afila los cuchillos con los que, antes que llegue la noche, apuñalarán, destriparán y degollarán a los cuatro mil judíos de Sevilla.
Hay quien lo lamenta. Quien se horroriza de la barbaridad de sus semejantes. Pero la historia, siempre la misma, seguirá viajando en el tiempo. Cambiará de protagonistas y de ubicación geográfica, hasta encontrar un lugar donde la miseria, la frustración y el hambre le proporcionen una nueva posibilidad de encarnarse y perpetrar una masacre.
La difusión de historias mejores contribuye a hacer mejor el mundo. Esta semana colaborarán con ello Juan José Millás, Emilio del Carril y Plácido Romero (@PlcdRmr).
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