Comité Editorial

18 de agosto de 2015

Amor condenado


Ese tic-tac débil y apagado anuncia que se 
acaba nuestro tiempo: el mecanismo va a
detenerse otra vez. 
Desesperada, te busco en el horizon-
te curvo que dibujaste al partir. Nada. 
Maldigo mi naturaleza muerta que me 
impide salir a buscarte. 
Entonces te siento, justo detrás de
mí, a cinco minutos de distancia: 
“No voy a rendirme ahora” –di-
ces mientras tratas de forzar 
tu resorte– . Contraviniendo 
las leyes de toda lógica, lo
consigues y me alcanzas. 
Y así, abrazados al fin, 
permanecemos has-
ta que alguien nos 
descubre y vuelve
a darle cuerda al
maldito reloj.



Carmen Quinteiro Moreno: Caleidoscopio. 2015.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios anónimos serán eliminados. Gracias por su comprensión.