Ese tic-tac débil y apagado anuncia que se
acaba nuestro tiempo: el mecanismo va a
detenerse otra vez.
Desesperada, te busco en el horizon-
te curvo que dibujaste al partir. Nada.
Maldigo mi naturaleza muerta que me
impide salir a buscarte.
Entonces te siento, justo detrás de
mí, a cinco minutos de distancia:
“No voy a rendirme ahora” –di-
ces mientras tratas de forzar
tu resorte– . Contraviniendo
las leyes de toda lógica, lo
consigues y me alcanzas.
Y así, abrazados al fin,
permanecemos has-
ta que alguien nos
descubre y vuelve
a darle cuerda al
maldito reloj.
Carmen
Quinteiro Moreno: Caleidoscopio. 2015.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios anónimos serán eliminados. Gracias por su comprensión.