Comité Editorial

16 de septiembre de 2015

“Art brevis, vita longa” de Carlos Germán Amézaga

En el panorama literario de la minificción peruana se enmarca el libro Arts brevis, vita longa de Carlos Germán Amézaga, quien desde la aparición de Ventanas opuestas y otras ficciones verdaderas -su opera prima-, ya se mostraba como un escritor solvente, que maneja muy bien los tiempos y los adjetivos para crear un universo que cautiva al lector. No obstante, es necesario resaltar que su trayectoria en los mundos mínimos de la literatura ya era conocida a través de revistas, blogs y antologías.


   


Afortunadamente, Amézaga demuestra su destreza narrativa con este nuevo libro dedicado al microrrelato, donde la reescritura se constituye como una técnica imprescindible para alcanzar la brevedad, cuyos finales eluden aquellos constantes finales sorpresivos, pues Amézaga trastoca cada texto y recurre a la enciclopedia del lector para configurar en su totalidad los mínimos universos de cada texto. 

 De esta manera, el libro está constituido por tres partes bien definidas: “Confabulario personal”, “Algunos de mis héroes favoritos”, y “Objetos (in)animados”. En el primero, Amézaga rinde un homenaje a la literatura clásica a través de la reescritura de las fábulas, las cuales sin la presencia de las moralejas, algunas aún mantienen en sus finales aquél fin didáctico que los caracteriza; en ese sentido, sobresalen “Fábula de caperucita”, “Fábula de Cenicienta”, “Fábula de la liebre y la tortuga”, “Fábula del dinosaurio”, y “Fábula del Hombre Invisible”. La segunda parte de este libro, es un homenaje a los personajes literarios y extraliterarios que nuestro narrador admira, siempre de la mano de la reescritura y finales distorsionados; así, sobresalen textos como “007”, “Alí Babá”, “Cronopio”, “Luder”, “Edipo” y “Zavalita”. Finalmente, en la tercera parte, el narrador se concentra en objetos que cobran protagonismo en cada una de las historias, llegando incluso a dominar y/o controlar a los personajes; una muestra de ello son “Abrigo”, “Piscina” y “Pluma”. 

Es necesario felicitar a la Editorial Caja Negra, pues el concepto del libro resulta interesante dado que cada texto está acompañado de una imagen sugerente, que complementa el universo narrativo y coadyuva al lector en su contacto con cada microrrelato.

Por estos motivos, con satisfacción podemos aseverar que la minificción peruana sigue creciendo con calidad y sin detenimientos; y, también es nuestro deber recomendar la lectura de la narrativa de Amézaga y garantizar que este libro que Ars brevis, vita longa es un buen trabajo, que ubica a su autor en un lugar privilegiado de la minificción peruana.

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