Avísame cuando dejes de quererme. Cuando ya no te inunden mis recuerdos, cuando se te haya escapado el olor de mi nuca y no me puedas ver corriendo por el jardín. Avisa cuando nuestras canciones solo sean música, cuando el color azul no sean mis ojos y el delantal repose desnudo en el colgador. Me bastará con que una noche, mientras nos lavamos los dientes, me preguntes ¿perdona, te conozco de algo?
Ana Vidal: Relatos de andar por casa.

Qué bien se está por aquí ¡muchísimas gracias!
ResponderEliminarAbrazos a todos
Què bueno Anita, me encanta
ResponderEliminarMuy bueno, Ana.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarBuf.
ResponderEliminarTú ya me entiendes, Ana.
Esperemos que sea un hasta pronto...;) precioso!!!!
ResponderEliminarPreciosoooooo
ResponderEliminarMuy poético :-)
ResponderEliminarQué el delantal repose desnudo en el colgador, me parece una buena despedida...
ResponderEliminarBesicos, Ana