Da medio paso atrás. Sólo medio. Después recompone y afianza la postura.
Dicen que llegó a Argentina, desde España, hace cinco años. No es del todo preciso. No reconoce más patria que la parte de la humanidad que acarrea pesos, friega suelos, suelda, cose, atornilla y, en general, trabaja para otros.
Nadie sabe si viene huyendo del dictador Miguel Primo de Rivera o si avanza en su intención de propagar el ideal, pero pronto se convierte en un pilar de la Federación Obrera Local Rosarina. Autodidacta, abstemio, no fumador y vegetariano, complementa sus tareas sindicales con su vocación de prestar y regalar libros.
Lo detienen por primera vez en la protesta por la detención de Sacco y Vanzetti.
Lo detienen por segunda vez tres días después del golpe de estado del general Félix José Uramburu. Le llaman al traslado de prisión el 10 de septiembre de 1930. Cuando se detienen y le bajan del camión comprende inmediatamente lo que va a ocurrir. Está a punto de convertirse en el primer protagonista de un arte cuya práctica se extenderá a lo largo y ancho del siglo XX: el de desaparecer personas sin acusación formal, sin proceso judicial y sin nombre en la fosa; sin rastro documental que acredite su asesinato.
Joaquín Penina da medio paso atrás. Sólo medio. Después recompone y afianza la postura.
Un sólo gesto puede definir toda una vida e incluso toda una época. Un microrrelato opera de la misma forma como demostrará Ana Vidal esta semana. María Paz Ruiz nos traerá un regalo delicioso, caliente y muy especial. También conoceremos al ganador del mes de agosto en el concurso del Calendario Microcuentista, y nos haremos eco de la inciativa ¡Basta! 100 microrrelatos contra el abuso infantil.
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