Continuando con nuestro proyecto “CALENDARIO MICROCUENTISTA 2016”, les proponemos la siguiente imagen como disparador al concurso de microficciones del mes de octubre.
Recibiremos en el cuadro de comentarios de aquí abajo, hasta el 25 de octubre de 2015, las microficciones de todos los interesados en participar. Los textos recibidos deberán cumplir con las siguientes Bases y Condiciones:
1. Podrán participar personas de cualquier nacionalidad mayores de 18 años.
2. El tema del concurso será libre, aunque debe estar relacionado de alguna manera con la imagen propuesta.
3. La microficción deberá estar escrita en castellano y ser inédita: no puede haber sido publicada con anterioridad en ningún espacio físico (libros, revistas, prensa, etc.) ni virtual (blogs, revistas digitales, portales web, etc.). Tampoco podrá estar participando en otro concurso ni esperando fallo de un concurso de la actualidad.
4. El texto no podrá superar las cien (100) palabras. Cada concursante podrá enviar hasta tres (3) microficciones en cada concurso mensual.
5. Las microficciones deberán ser publicadas dentro del espacio previsto para "Comentarios" al pie de la entrada en la que se publica cada foto.
6. La fecha límite de recepción de microficciones será el último día de cada mes.
7. Vencido el plazo, un jurado invitado elegirá cada mes al texto ganador y dos menciones especiales. Los tres textos seleccionados serán publicados en la Internacional Microcuentista. Los resultados se darán a conocer en el transcurso del mes siguiente.
8. A fin del 2015, la Internacional Microcuentista elaborará un calendario digital, de distribución gratuita, que contendrá las doce imágenes con los doce textos ganadores. También podrá imprimirse en papel.
9. El envío de trabajos implica la aceptación total de estas bases y la eventual inclusión de su microrrelato en el "Calendario Microcuentista 2016".
10. Las microficciones que no cumplan con estas Bases no serán tenidas en cuenta para el concurso.
La imagen correspondiente al mes de octubre de 2015 es de Ari Chávez (collage) en tabla de skateboard de Vans y fotografía de Iván Fernández.
Los invitamos a participar dejando sus textos como comentario.¡Anímense!

El gran Bukowski
ResponderEliminarPresenciando la fatídica escena, tuve una convicción: el riesgo de mantener enjaulado al pájaro azul es que, de vez en cuando, se enoje.
El pájaro azul
ResponderEliminarHe escuchado muchas leyendas de muertos y fantasmas que aparecen para reclamar a los vivos. Pero ninguna como aquella acerca del gran pájaro azul. Dicen que si te paseas por el puente en primavera, y las flores se encuentran abiertas y sin pena demuestran su hermosura, no debes mirarlas porque te enamoraras, tanto así que querrás tener una, o dos, o tres y terminaras por arrancarlas de su hogar. Es cuando entonces aparece su celoso protector alado quien las cuida como a sus plumas brillantes. Una vez, mi abuelo vio cómo se tragaba a un hombre que arranco un tulipán.
La noche
ResponderEliminarDespués de un largo beso, se buscaron en el infinito de la mirada del otro. Él le quitó el vestido negro a ella y lo colgó sobre el respaldo de la silla frente a la ventana. Al día siguiente, vieron que la noche aún colgaba de la silla.
La felicidad de los pájaros
ResponderEliminarSiempre estaba trinando y cantaleando. No podía soportar verle tan feliz allí dentro. Lo saqué y dejé que se fuera. Entonces me metí en la jaula y me dispuse a disfrutar de la felicidad de los pájaros.
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ResponderEliminarTanto deseó el pez ser pájaro que cuando le crecieron alas las batió con tal torpeza que cayó al agua, antes de expirar, soñó que le crecían aletas.
ResponderEliminarUn pájaro azul se coló en su realidad esa mañana. Silencioso pero molesto revoloteaba alrededor de su cabeza. La gente le miraba raro, como si tuviera un pájaro azul revoloteando en torno a su cabeza. A él, un alto ejecutivo de traje de marca y maletín de cuero, no le quedaba nada bien el ave, como era hombre resoluto, giró sobre sus talones y volvió a casa; de un viejo baúl rescató un disfraz de elfo y salió a la calle, el pájaro azul se posó en su hombro confiado.
ResponderEliminarVOLVER AL ARCA
ResponderEliminarEn su vuelo no vio naranjos, mucho menos manzanos. Sólo ese olivo austero, bien plantado, del que sacó la rama.
©Mariángeles Abelli Bonardi
9 de octubre de 2015
PÁJARO DEL RAYO
ResponderEliminarSe dice que aparece como el fenómeno natural que le da nombre. Que las mujeres pueden verlo en su forma verdadera; los hombres sólo distinguimos un rayo.
Se dice que su huevo trae mala suerte a la zona, y que por eso debe ser destruido.
Nadie te dice que cuando te atrapa… no duda en usarte de pararrayos.
©Mariángeles Abelli Bonardi
10 de octubre de 2015
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ResponderEliminar¿Qué significa soñar con pájaros azules? ¿Cómo puedo evitar que se repita el sueño? Pero google, esquivaba las preguntas, se iba por derroteros que no sosegaban su enfermiza curiosidad. En sus sueños se colaba cada noche un ejemplar más, era ya una bandada muy numerosa y ella intentaba -sin éxito- espantarlos, imbuida por la fuerza de la nostalgia de aquel primero que tanta placidez le dio y que ahora era incapaz de hallar entre la plumífera masa añil.
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ResponderEliminarSin fin
ResponderEliminarApenas percibí de reojo el aleteo, corrí a buscar refugio bajo el toldo de la florería. Tenía aún las manos cubriendo mi cabeza cuando escuché las carcajadas de mi mujer. Incapaz de hablar, señaló al modesto gorrión con las flores que sostenía. Maldito Hitchcok, nunca debí ver Los Pájaros. Mi vida se volvió una comedia desde ese atardecer.
LIBERTAD
ResponderEliminarAbrió sus alas. Recorrió el mundo. Vio guerras, dolor e injusticias. A pesar de todo siguió su vuelo, libre como un pájaro azul.
Criatura horrible
ResponderEliminarEstaba teniendo una pesadilla: una criatura horrible me tenía atrapado en su boca, que estaba llena de dientes, y me aplastaba con ellos. Desperté sobresaltado. Mi compañera seguía durmiendo tranquila. Aquel mal sueño me había dado hambre. Salí a buscar algo de alimento.
Lo vi al borde del agua. Me lancé sobre él. Lo atrapé con mi pico. Sólo entonces me di cuenta de que la horrible criatura de mi sueño era igual que aquel inofensivo hombre.
Ignoraba mis emails, mis whatsapps, mis llamadas...
ResponderEliminarCiego de amor, le envié un enorme pájaro azul con mi misiva. Con tan mala fortuna que la nota se clavó en su ojo, no en su corazón.
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ResponderEliminarLa extraña ave, de imposible color y vuelo corto, toma la ramita de muérdago y se dirige al océano en busca de perdidas y rebosantes balsas. En su pico lleva un mensaje de esperanza, vida y futuro.
ResponderEliminarALTOS VUELOS
ResponderEliminarLos pájaros azules acabaron casi por completo con nuestras defensas, aunque unos pocos guerreros nos mantuvimos firmes en el campo de batalla mientras el resto del pelotón huía despavorido ante semejante masacre. Por suerte el camello argentino no tardó mucho en venir con nuevas provisiones, en concreto unos corazones blancos que nos dieron el ánimo suficiente para no desfallecer en la contienda, al menos hasta que encendieron las luces del local y nos arrastramos a la calle en pleno éxtasis.
El pájaro azul
ResponderEliminarUn extraño pájaro azul se posó en la barandilla de hierro de mi balcón. Traté de recordar lo que muchos años atrás me había dicho mi abuelo: sería feliz si viese un pájaro azul. O era que me tenía que comer un pájaro azul. O debía capturarlo y meterlo en una jaula. O debía dejarlo escapar. O debería hacerle una foto. O tenía que ignorarlo porque los pájaros azules no traen la felicidad, sino la desgracia.
–¿Te vas a decidir –me gritó el pájaro azul–. No tengo todo el día.
El puente
ResponderEliminarNo quiero subir al puente que conduce al infinito, porque la gente se amontona para no sentir la soledad. Prefiero, desde abajo, esperar el atardecer, cuando el cielo se tiñe de azul plomizo e imagino en las nubes figuras de pájaros y flores. En el único consuelo que me queda para sentir que la naturaleza aún está viva.
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ResponderEliminarNunca se envejece del todo
ResponderEliminarDe niño soñaba con ser jinete y trotar sobre un blanco alazán, llevándote en la grupa con tus cabellos al viento. Tú, por contra, querías cabalgar sobre un pájaro azul que surcara los cielos con majestuoso ímpetu y se posara suave en mi hombro para abrumarme con tus besos.
Ha pasado el tiempo y ya en mis manos no hay riendas de nada, ni tú piensas en los besos de antaño. Sin embargo, ¡cómo añoro aquellos tiempos!
VUELO SIN RETORNO
ResponderEliminarAl final del puente, en la glorieta del abismo, con mi tiempo agotado y mis alas envejecidas, solo me quedaba esperar al pájaro azul. Su trino, cada vez más cercano, evidenciaba su llegada. Le vi libando el néctar de vida de otras flores. Lo portaba en su pico y bebí de él. Juntos surcamos los cielos de norte a sur.
La jaula del pájaro azul
ResponderEliminarUn día de primavera Garcín se pegó un tiro en el cráneo. Junto a su cuerpo se encontró una nota: “Hoy, por fin, dejo abierta la jaula al pájaro azul”. Afuera el cielo descolorido se confundía con el mar y las espigas de agapanto perfumaban el paseo. Los niños corrían y jugaban ajenos a lo que sucedía. Nadie miró hacia arriba, nadie pareció advertir que el pájaro azul ya había elegido otro cerebro donde anidar.
El artista
ResponderEliminarSolo su pincel reflejaba la realidad. Sobre el lienzo desnudo dibujaba las alas que salían de su mente. La única escapada para volar de su realidad.
El mismo mirador. La misma foto todos los años. Tanto tiempo buscando la toma perfecta, tanto apego a la costumbre que no nos dimos cuenta de que el mundo ya no era el mismo. Algo había cambiado. Nos habíamos vuelto duendes de nuestra propia imaginación.
ResponderEliminarLuego de un ascenso escabroso, los turistas alcanzaron el mirador donde, en tiempos inmemoriales, los antiguos ofrecían sacrificios al Gran Pájaro Azul de las montañas. Cuando el soberbio atardecer los hipnotizó con su belleza, los guías aprovecharon para cerrar todas las salidas. Una sombra ciclópea que se recortaba contra el sol del poniente despertó a la multitud y le reveló la terrible verdad.
ResponderEliminarProceso creativo
ResponderEliminarTodos los días a primera hora vamos al muelle con nuestras cañas, arrojamos las líneas al cielo y, pacientes, esperamos que muerda el anzuelo alguna idea interesante.
La Barcaza
ResponderEliminarCuarenta días de lluvias, angustia, hambre y desesperación. Cuarenta días de navegación sin rumbo ni horizonte. Cuarenta días con sus cuarenta noches caminando como zombis por la cubierta de aquel inmenso ataúd flotante.
Solo él, encaramado en lo más alto del castillo de proa, pudo ver al gran pájaro azul con una rama de esperanza en el pico. Los cielos habían firmado por fin el armisticio con un arco iris y corrió a las bodegas, y abrió las puertas, y vio a sus hijos holgando y comiéndose a las bestias… y lloró amargamente.
Cada cien años, el pájaro Lán sè desciende de los cielos y elige a un hombre para llevarlo a la cima del monte P'eng-lai, donde los inmortales lo someten a una serie de fatigosas pruebas que, de ser sorteadas, le adjudican el derecho de saborear los frutos del Árbol de la Vida Eterna.
ResponderEliminarQin Shi Huang, conocedor de la inminente venida de Lán sè, envió un poderoso ejército en su busca, que a su paso conquistaba los territorios aledaños, convirtiéndose así en el primer emperador de China. Al fin, sabiéndose incapaz de alcanzar la inmortalidad, murió desilusionado.
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ResponderEliminarTRADICIONES DE BODA
ResponderEliminarA los saltos, buscando, el tilonorrinco va.
Algo viejo: un billete roto.
Algo nuevo: un caramelo sin desenvolver.
Algo “prestado”: una ramita ajena.
Algo usado: una muda de piel.
Algo azul: un lirio silvestre,
y todo lo que troque en nido de amor el bulín de soltero.
©Mariángeles Abelli Bonardi
17 de octubre de 2015
PÁJAROS Y FLORES
ResponderEliminarFrente a la naturaleza, los humanos somos pequeñitos.
CONVICCIÓN
ResponderEliminarSiempre supe que el pájaro azul era especial. Le abrí la jaula y creció tan rápido que todos quedaron asombrados. Menos yo y la flor que colgaba del árbol mágico.
EL GIGANTE AZUL
ResponderEliminarEl pájaro azul de los cuentos de hadas apareció y nos salvó de la catástrofe. Con su pico nos llevó uno a uno a tierra firme. Las enormes flores rieron felices y agradecidas lo perfumaron.
PENSAMIENTO
ResponderEliminarNo hay pájaro en vano, ni flor de la canela, que nos envuelvan en una serena tarde de fresca brisa frente al mar. Solo pienso en ti.
El ornitólogo
ResponderEliminarCada noche antes de acostarse, Virtudes se asoma entre los visillos agotando la última oportunidad del día de verle volver.
̶ Volveré y te llevaré conmigo antes de que mude la pluma ̶ le dijo regalándole una jaula china con un arrendajo azul. De esto hace ya un par de veranos y dos mudas.
Se quita la bata floreada de seda que tanto le gustaba a él y se mete en la cama con el firme propósito de que mañana sin falta quemará la bata, abrirá la puerta de la jaula y por fin, será libre.
LIBRE
ResponderEliminarLa noche de su internamiento, el psiquiatra de guardia lo encontró tieso sobre el jergón de la celda acolchada. Comprobó a través de la camisa de fuerza que no tenía pulso y cerró suavemente sus párpados y su sonrisa helada. Después fue al almacén a por una escalera, un bote de pintura y una brocha para borrar la estampa de un ave que sobrevolaba el techo de aquella jaula. No fuera que llegase a oídos de los otros majaras
¡A volar!
ResponderEliminarAquel día de otoño, en una ciudad de Japón, un pájaro azul emprendió el vuelo por cielos de diferentes tonalidades con su madre, al demostrar su pericia en el espacio, lo dejó libre al viento. Después volvió a su casa. La flor del cerezo, lo orientó en su vuelta, no encontró a nadie. Tentó con el pico la jaula dejando su impronta por sí sus hermanos retornaban. Y de soslayo observó los puntos negros, como el hombre de la mar se guía con la estrella de los vientos. No lo pensó, reanudó la marcha por otros universos que aún desconocía.
Carmen Martínez Marín
HAIKU
ResponderEliminarPájaro azul
Aquel día de otoño
Libre al viento.
Carmen Martínez Marín
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Nota: de alguna manera, la foto del collage, me lo ha inspirado.
Estafa
ResponderEliminarSupo que había sido engañado, que no era una máquina del tiempo lo que le vendieron con aquella cápsula que le dieron a tomar cuando después de ver peces y flores flotando más puentes a ninguna parte, se despertó con un intenso dolor de cabeza, solo y desnudo.
ResponderEliminarPROPORCIONALIDAD
Un día mamá águila vio algo raro en su nido donde incubaba tres huevos. ¿De dónde había salido ese huevo minúsculo? No era racista, así que también lo incubó pensando: "Donde comen tres, comen cuatro".
Como a los otros polluelos, le enseñaron el vuelo majestuoso de las águilas. Desde el puente los hombres ven al pequeño pájaro azul con todas sus plumas extendidas como las de sus hermanos.
Ahora, preparando la cena en la cocina, mamá águila espera los ingredientes: papá águila cazará un conejo, sus hermanos traerán ratones de campo y él se encargará de las hierbas aromáticas.
HOKIOI
ResponderEliminarEl pez volador hace acrobacias, planeando y brincando sobre los barcos, pocos saben que esto es sólo un ensayo. Su objetivo es llegar a la orilla y unirse a los pájaros que, en tierra firme, se comen a los pescadores.
AL FIN, JUNTOS
ResponderEliminarCorrimos hacia la rotonda, al final del puente, para impedir que el pájaro de plumaje azul se lo llevara. Valentín, se había citado con él y su decisión era irreversible.
Hacía poco que había perdido a su amigo. Desconsolado, lloraba a diario a los pies del hombre que albergaba en su tumba dos corazones, y se fue con la soga al cuello ahogado por los silencios.
En el pueblo, los castigamos con desprecios e insultos. Cuando entendimos lo sublime de aquella relación, se nos hizo demasiado tarde.
Los que viven en las nubes no son como nosotros. Confunden el azul del cielo con el verde del mar. Los peces vuelan junto a las nubes y los pájaros buscan tesoros en el fondo del mar. Quieres acompañarme en este viaje?
ResponderEliminarDUELO
ResponderEliminarEn la maternidad dijeron que el bebé había nacido muerto, pero que no debía preocuparme, tendría hijos sanos en el futuro. Mi siquiatra tampoco halló motivos de preocupación cuando le conté que un extraño pájaro azul chapotea cada noche en el líquido amniótico de mis sueños. Comienzo a sentirme sola.
Mudanza
ResponderEliminarEl día en que los peces se escaparon del mar, la gente salió a las calles a observarlos. El cielo se colmó de alas batientes, colores imposibles. Las escamas mudadas en tornasolados plumajes dejaron boquiabiertos a los transeúntes. Al atardecer, sus cuellos estaban rígidos de tanto mirar hacia arriba y les era imposible replegar los brazos extendidos señalando el firmamento.
Nadie se preguntaba por qué pasaba todo aquello, o todos lo hacían a la vez. Lo supieron a la mañana siguiente cuando, sus epidermis aparecieron cubiertas de escamas. Y sin branquias ni entrenamiento previo, amanecieron sumergidos en agua salada.
Tarea
ResponderEliminarCuando mi hermano hace los deberes, mi mamá siempre le dice: Roberto, baja de la nube de pajaritos y ponte a lo tuyo.
A mí me gustaría tener deberes, pero a los niños raros no nos dan tarea. Basta con ir al centro a hacer unos dibujitos. Yo siempre dibujo la nube de pajaritos de mi hermano. Pero la hago de peces azules que son más resbaladizos. Mi madre lo mira orgullosa y me da un beso con ruido. En cambio, a Roberto le da una colleja porque hay que ver lo que le cuesta bajar de su nube.
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ResponderEliminarContra natura
ResponderEliminarHabíamos decidido el día, la hora y el lugar. Sería en un espacio público, para que no quedaran dudas de nuestro amor. La gente gritó escandalizada y yo reí a carcajadas, en cambio ella contuvo su risa para no dejarme caer.
PLUMAS
ResponderEliminarDos circunstancias han hecho famoso al viejo puente de mi pueblo: de vez en cuando aparece entre sus pilastras el cadáver, descompuesto, de algún suicida y también por la gran cantidad de pájaros azules, que aletean en el lugar. Mis compueblanos no se explican por qué las aves han escogido tan tétrico hábitat y cuando hablan del fenómeno guardo silencio, para que no me tilden de loco. No me animo a decirles que yo lo sé, porque Rubén Darío y Bukowski me lo han dicho: esos pájaros escapan de las cabezas y corazones de los cuerpos mutilados.
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ResponderEliminarMONTAJE
ResponderEliminarFin de semana largo, vuelo barato a Zúrich: no necesitábamos más. Suiza: el primero de nuestros viajes juntos, pensaba que así lo recordaría. Como sí hice con aquel deshielo: abetos sobrios entre la calidez de las hayas, los edelweiss y su huella impresionista. Tu piel, quizá, algo apagada. Sobre el lago Constanza, el reflejo de los pájaros sellaba la simetría. Aunque esa nieve aún en los Alpes. O eran tus ojos.
Ahora, al regreso, cierro los párpados y una golondrina, una flor.
Dónde nosotros.
Y un pegamento salado sobre mis mejillas no basta para rehacer este collage de la memoria.
Raquel Vázquez
Pesadilla
ResponderEliminarTodos corrían, yo también, cruzar el puente y llegar al otro lado era el objetivo, allí estaba la libertad, atrás quedaba el orfanato. Nunca alcanzaba la meta, un arrendajo azul gigante me atacaba cogiéndome con el pico y lanzándome al vacío, entonces me despertaba agitado y sudando. Este sueño me acompañó durante toda mi infancia. Hoy he vivido esta pesadilla de nuevo, he vuelto al orfanato y a diferencia de entonces, por más que me pellizco, no me despierto.
FUNCIÓN DE TARDE
ResponderEliminarEl espectáculo era un éxito. Un día más los payasos hicieron reír al público a carcajadas con esos golpes tontos que se daban y que les dejaban moretones ocultos bajo sus capas de maquillaje; la equilibrista disimuló su cojera al andar sobre una pierna en la cuerda floja mientras que, en la destartalada caravana, el domador de leones rezaba con los ojos cerrados elevados al cielo.
Llegó el turno del mago. Entre aplausos, se dirigió con aplomo al centro de la pista. Sólo él sabía que hoy, de su raída chistera, no saldría ningún conejo.
La venganza de Gulliver
ResponderEliminarÚltima noticia
Horror en Liliput
Como consecuencia del ataque de un ave hasta el momento desconocida, fallece una persona que se encontraba efectuando reparaciones sobre el tejado de la antigua pagoda china ubicada en la zona este de la isla. Ampliaremos.
COMIENZO
ResponderEliminarTodas las noches del mar emerge un pájaro azul. Nadie lo ve. Solo la noche, solo ella conoce sus imaginaciones y sus vuelos, el alcance de sus alas. Al nacer busca un papel en blanco donde posarse, allí se derrama, allí se convierte en poesía.
EL GRAN AZUL
ResponderEliminarSi salió el pájaro azul
de mi corazón a gritos
fue porque mi mano (muerta)
quedó huérfana de mares.
Se marchó quién sabe dónde,
ebrio de soledad iba.
Entre barrotes sin alas
quiso bailar con el viento.
Es ésta una ciudad sorprendente, única. El cielo sirve de pantalla para reflejar los pensamientos, las ilusiones o las esperanzas. Los habitantes pasean a lo largo de este mirador, se detienen, observan y se dejan llevar. Y lo maravilloso es que los sueños propios y los ajenos se entremezclan y desaparecen con la hermosura de un castillo de fuegos artificiales, como el pájaro azul de una niña que liba en las flores de mis recuerdos. Nadie se extraña. Sonríen. Es una sensación indefinible de libertad.
ResponderEliminarEL IDIOMA DE LOS PÁJAROS
ResponderEliminarElla no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, está como muerta. Se lo deja suelto cuando la brisa entra por su ventana y se centra en la respiración de los peces de su acuario, en el ruido que hace su gato al moverse y en el frenético aleteo de un pequeño colibrí que entra confiado para posarse en su hombro. Sigue medio muerta cuando le introduce su alargado pico en la oreja y le bisbisea sonidos que nadie entendería. Su gorjeo le cambia la cara, la hace sonreír, y, al fin, sus ojos apagados se llenan de vida.
EL IDIOMA DE LOS PÁJAROS
ResponderEliminarElla no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, está como muerta. Se lo deja suelto cuando la brisa entra por su ventana y se centra en la respiración de los peces de su acuario, en el ruido que hace su gato al moverse y en el frenético aleteo de un pequeño colibrí que entra confiado para posarse en su hombro. Sigue medio muerta cuando le introduce su alargado pico en la oreja y le bisbisea sonidos que nadie entendería. Su gorjeo le cambia la cara, la hace sonreír, y, al fin, sus ojos apagados se llenan de vida.
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ResponderEliminarEl loco de los pájaros
ResponderEliminarMi padre era un hombre parco. Solo a veces, a través de alguna ranura y casi sin darse cuenta, se filtraban destellos de su personalidad. Nunca le pregunté el motivo de su amor por las aves. Sin embargo, un domingo de marzo, al verlo de pie sobre la baranda del viejo paseo costero con sus alas —perdón, con sus brazos— extendidos, tuve algunas efímeras respuestas. Aún mayor fue mi sorpresa cuando aquella despampanante urraca azul, de flameantes alas, vino a su encuentro, casi al instante, con el pico abierto de par en par.
Tragedia en Pueblo Yermo
ResponderEliminarCuando floreció vimos que sí, que era posible. Vendrían miles de turistas. Habría festivales, ferias, espectáculos y hasta ¡una pagoda china! Venceríamos por fin nuestro anonimato geográfico. Seríamos visibles. Una gran ciudad. Un punto con coordenadas en el mapa. Pero todo aquello se torció en un instante. Sucedió mientras admirábamos al enorme pájaro azul sobrevolar nuestras cabezas. Nada hacía presagiar que en su vuelo rasante, cortaría la única ramita que florecía en el pueblo: justo aquella, la que nos hacia soñar…
En sus brazos
ResponderEliminarMe hace creer que por hoy, todo acabó. Me resisto. Quiero más, pero él se impone. Sin palabras, me somete a su voluntad. Me rodea con sus brazos y me arropa. Me acolchona para que me abandone y yo finalmente cedo. Mi recompensa de hoy es un enorme pájaro azul persiguiendo una espiguita florecida. Luego me eleva y me lleva lejos, hasta China y se divierte con mi sobresalto cuando alguien va a caer por un precipicio. Todo es posible. No hay barreras. Por eso sigue así, llenándome de fantasías toda la noche el incansable Morfeo