Antes un hombre defendía su casa. Su aldea todo lo más. Pero la comunicación, los transportes y los intereses creados agrandan el territorio y los bandos hasta extremos inarbacables.
Resulta evidente que el invasor alemán e italiano es el enemigo principal. Pero luego está la resistencia derechista fiel al rey en el exilio y la resistencia comunista que no quiere ningún rey. Y, cuando el invasor es expulsado, chocan.
Y no chocan solas: a la resistencia derechista fiel al rey la apoyan Reino Unido y Estados Unidos. A los comunistas se supone que debería apoyarles la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, pero no funciona. Stalin continúa fiel a sus aliados de la segunda gran guerra e insta a que entreguen las armas. A cambio está Tito, que apoya desde Yugoslavia, y que mantiene una tensa relación con Stalin que pronto se convierte en ruptura.
Entre los comunistas que defienden su casa y su aldea reproducen el enfrentamiento, ganando los proclives a Moscú. Tito cesa su ayuda y cierra la frontera. Los comunistas se rinden el 16 de octubre de 1949. Tanto vencedores como vencidos tienen la impresión de formar parte de un tablero mucho más grande y de una partida cuyas decisiones son inabarcables.
En la Inter apostamos por las distancias cortas y las medidas abarcables. Los cuentos de Fernando Vicente y de Ana María Matute son buena prueba de ello. Cuento, el de esta última autora, que forma parte de la nueva antología que ofreceremos a nuestros lectores esta semana, en la que también analizaremos Cuentos Mínimos, de María José Barrios.
Me encantan "las distancias cortas y las medidas abarcables". Sólo un detallito: ¿El título de la entrada no debiera ser "Del 12 al 18 de OCTUBRE"? Para el 12 de Noviembre falta exactamente un mes... ;)
ResponderEliminarCariños,
Mariángeles