—Ofrézcame otra solución —dice. Su tono suave, educado, esconde una súplica. El médico la observa desde la cima donde cree que su profesión lo ubica. Se trata de una mirada lejana, con el toque justo de indiferencia y desdén que dedica a los ignorantes que se atreven a cuestionar su juicio. El hielo de esos ojos la quiebra—. Como usted diga, doctor.
Las alas que le pueblan el pecho están pegadas al corazón, extirparlas toma más tiempo del previsto.
Ya no escuchará más trinos, ni la acosará el deseo neurótico de elevarse por encima de esa realidad chata que la circunda.
El posoperatorio es largo y traumático.
Patricia Nasello: Nosotros somos eternos. Libros al Albur. Sevilla, 2015.
Qué dicha
ResponderEliminarGracias, amigos de "La Inter". Gracias, digo, mil y una
Un orgullo para el género en Argentina que una de sus eximias cultoras haya sido publicada en tan prestigioso medio. FELICITACIONES a la autora por su talento y a la Revista por su selección.
EliminarMuchas gracias, Rodolfo, por tu generoso comentario. Cariños
EliminarUn gran micro, que seguro que los médicos les hace menos gracia.
ResponderEliminarFue la intención, Miguel Ángel :)
Eliminar¡Fuerte abrazo!
Se me hace que el médico es el personaje principal acá. Él mismo, al hacer tal cirugía, al mirar desde su título, al no aceptar otro solución, es a quien le están extirpando las alas.
ResponderEliminarEn el microrrelato (o al menos tal es su propósito) se distingue por dar cabida a tantas interpretaciones como lectores tenga..
EliminarGracias por dejar aquí la tuya.
Saludos cordiales