Comité Editorial

10 de febrero de 2016

La historia siniestra de Alberto Chimal

Ingresar en el universo narrativo de Alberto Chimal significa navegar por un espacio fantástico, donde las palabras capturan al lector desde el primer contacto con el texto. Sin embargo, en esta ocasión nuestro “objeto de estudio” se concentra en su narrativa brevísima, que comprende más de cuatro libros hasta la actualidad. Así, parece que Chimal estaría hipnotizado por las esencialidades narrativas y por las modalidades textuales lacónicas, pero ello no es más que una muestra de su versatilidad literaria, pues con su novela La torre y el jardín (2012) fue finalista en el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Los primeros pasos de Chimal en la modalidad fragmentaria de la literatura –o en las formas breves, como diría Ricardo Piglia- parte de su trabajo cotidiano en soportes digitales como Twitter, de donde surgieron sus emblemáticos El viajero del tiempo (2011) y El gato del viajero del tiempo (2014), pues existió un periodo en que los tuiteratos eran considerados los nuevos novelistas –aunque cada capítulo sea un tuit o grupos de tuits-. Actualmente, esta experiencia narrativa de Chimal se concretiza en una nueva galaxia titulada Historia siniestra.
En esta apuesta de Cuadrivio Ediciones y CONACULTA, Chimal propone dos historias que se complementan: “Ciudad X” y “Día común”. En la primera, el narrador se sirve de los números para detallar desde diversas escenas cotidianas, ya sean sociales o personales, hasta alcanzar una generalidad cuando se invoca a las potencias y ánimas para resolver un problema. De esta manera, cada fragmento –que en algunos casos son microrrelatos y en otros aforismos- va complementándose con los demás hasta generar una narración, que a manera de crítica social, nos presenta una realidad que puede ser la realidad de su nación o del mundo. En “Día común” la edición marca una diferencia, pues cada texto está acompañado de una imagen y está conformado por una “Primera parte”, “Intermedio”, “Segunda parte”, teniendo la primera y la última sección unas denominados “Anexos”. Sin embargo, el quid de estos textos se concentran en tres características sustanciales: el título, el texto y la imagen, ingredientes necesarios para una mejor comprensión del universo postulado por el narrador. A diferencia de “Ciudad X”, estos brevísimos textos poseen un título cuya referencia nos conlleva a un lugar específico como “Templo Nagaoka”, “Escuela Primaria Garro”, “Fonda La Cacerola”, entre otros, que permiten generar minúsculas espacio que conforman una ciudad, aunque sin realizar una crítica social directa. Por ello, señalábamos que ambas historias se complementan y constituyen una sola Historia, acaso siniestra o no, que permite conocer a uno de los mejores narradores de la actualidad e ingresar a un nuevo mundo, un nuevo satélite, donde Alberto Chimal, su dios y creador absoluto, posee un dominio versátil de la palabra. Bienvenidos al universo Chimal.

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