En este nuestro mundo capitalista, ya se sabe, cuando algo se pone de moda las empresas no tardan en usarlo para promocionar sus productos de una u otra forma y dentro de la literatura, ya nadie lo pone en duda, es el microrrelato ese nuevo género emergente el que, debido entre otras cosas a su brevedad y adaptabilidad a Internet, está siendo empleado constantemente con fines comerciales.
La discusión en torno a si beneficia o no al propio género está abierta, seguramente con más detractores que menos, aunque cierto es que su difusión entre la gran población se ha convertido ya en una realidad gracias a estas nuevas políticas promocionales. Veamos algunos ejemplos de promociones:
Estancias en hoteles. Así lo ha hecho Ruralka, cuyo premio obviamente son dos noches de hotel para dos personas.
Estreno de una película. En este caso, fue The Road. El ganador recibía varias entradas para el pre-estreno.
El canal de televisión TNT en Internet y sus series. El premio: un lote de libros sobre una de las series más famosas.
El uso del tren, convocado por Renfe. La originalidad se premió con billetes de tren.
La artesanía en Castilla La-Mancha frente a la fabricación en serie de las grandes cadenas. Aquí el premio es más jugoso porque es dinero en metálico.
El vino. Por ejemplo, las bodegas Martín Berdugo, cuyo premio fue la inclusión de los microrrelatos en las etiquetas de sus vinos.
El gremio de los abogados, quizá para darle un toque de humor e imaginación a esta disciplina tan polémica. Quién no ha participado en este concurso ya de sobra conocido. Aquí, el dinero como premio parece más lógico.
Pero, la lista es interminable: para promocionar centros de depilación láser, productos eróticos, inauguración de centros comerciales, Ong's, tiendas de informática, marcas de ropa deportiva, editoriales, balnearios, periódicos locales, el turismo de una zona específica, etc, etc...
Seguro que nuestros lectores tienen más ejemplos en la mente.
Lejos de una discusión más profunda y científica, este hecho del uso del microrrelato como reclamo publicitario evidencia la expansión y consolidación del género entre todas las capas sociales. Algo positivo, aunque en muchos casos, como se puede comprobar, la calidad de las obras ganadoras haya estado sujeta a votaciones que privilegian otros intereses que no son precisamente los literarios.
La polémica sigue abierta. La difusión del género del microrrelato también...
Fueron esas las primeras formas de microficción que conocí (sin saber que estaba consolidado como tal). Me parece válido; pero me quedo con la literatura :)
ResponderEliminarAhí está el "problem": otros intereses;la mayoría elitista y capitalista...también me quedo con la literatura y con contarles cuentitos a las nenas y a los nenes..
ResponderEliminarGracias a ambos por vuestras intervenciones. Todos los amantes de la literatura obviamente compartimos vuestras opiniones.
ResponderEliminarsaludos a los lectores.
Reconsidero mi opinión. Si un microrrelato sirve para parodiar la sociedad de consumo, a la vez puede usarse como objeto publicitario, pero depende del recibimiento que le den las masas; creo que lo esencial del mito no cambiaría. El microrrelato es un género versátil e idóneo para la publicidad, que al igual que el cine va unido a la literatura. Microabrazos GRANDES a todos.
ResponderEliminarMe parece que lo importante en este tipo de concursos no son los concursos por sí mismos, sino la calidad de las obras resultantes de ellos. Recordemos que a través de la historia la obra del artista ha sido generalmente mal pagada. Poder obtener un premio -material o intelectual- con lo que se sabe hacer, no me parece un pecado.
ResponderEliminar