Llevan veinte años amándose profundamente. Nunca ha habido problemas en su relación; no hay celos, ni recriminaciones, ni malos ratos. Se aceptaban mutuamente y sin juicios. Él la llama Emma y ella lo llama Juan, y a pesar de que ninguno de los dos se llama así, viven contentos el uno a lado del otro.
Muy en el fondo, ellos quieren recordar el día en que se conocieron, pero no lo hacen. No recuerdan el día en que ella llegó a este hospital para enfermos de Alzheimer y por un error se sentó a lado de él y le tomó la mano. No recuerdan cómo al cruzar sus manos cruzaron sus destinos; cómo desde ese día son inseparables y viven desafiando cualquier poema. … es tan corto el olvido”.
Muy en el fondo, ellos quieren recordar el día en que se conocieron, pero no lo hacen. No recuerdan el día en que ella llegó a este hospital para enfermos de Alzheimer y por un error se sentó a lado de él y le tomó la mano. No recuerdan cómo al cruzar sus manos cruzaron sus destinos; cómo desde ese día son inseparables y viven desafiando cualquier poema. … es tan corto el olvido”.
Buen microrrelato y muy original el recurso del título con el final.
ResponderEliminarUn saludo
A mí también me pareció muy interesante ese juego con el título, demostrando que es algo más que una simple etiqueta.
ResponderEliminarMe gustó mucho, por la forma de expresarlo, por lo profundo del tema. Enhorabuena Luis.
ResponderEliminarUn saludo indio
Excelente. Conmovedor el sutil hilo poético que atraviesa el micro.
ResponderEliminarUn placer leerlo.
Saludos cordiales
Un micro para disfrutar. Ternura, poesía, sutileza.
ResponderEliminar¡Bravo!
Qué loco. Siempre son buenos esos.
ResponderEliminarSaludos !
Qué bello cuento
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