Escondido detrás de un árbol, veo a todas las personas que han concurrido a mi entierro. Allí están todos mis amigos y enemigos (que se muestran falsamente compungidos). Está mi madre, mi esposa y mis hijos (lloran aunque no sé si son sinceros). Están mis acreedores, ¡que son muchos! (y no pueden ocultar su sincera preocupación).
No ha sido difícil fingir mi muerte. He tenido que sobornar unas cuantas personas, pero todo ha salido bien. A cambio de eso puedo darme el lujo de suprimir toda mi vida anterior y empezar una nueva. A poca distancia de aquí me está esperando una mujer; huiremos tan lejos como podamos y construiremos una nueva existencia.
El entierro de ella fue ayer.
Alejandro Ramírez Giraldo, Tomado de Minicuento.
Semana de Colombia.
Semana de Colombia.

Parecía que Alejandro iba a caer en lugar común y, de repente, nos suelta esa última frase demoledora, que pasa rozando por el humor, pero sólo lo roza.
ResponderEliminarAlejandro fue un estupendo lector en mis comienzos del que me distancié sin darme mucha cuenta, hay tantos blogs que uno no da a basto.
Aprovecho para mandarle un abrazo muy grande.
Gracias, I.M. Un micro estupendo.
Esteban, felicitarte por todo el trabajo impecable y riguroso que estás realizando. Coincido con Jesus, el micro está en la última frase.
ResponderEliminarSólo digo una cosa: GRACIAS.
ResponderEliminarUn abrazo.
Coincido con los comentarios, la frase final es de primera.
ResponderEliminarUN abrazo.
notable
ResponderEliminarEstá muy bueno. Genial la tristeza de los acreedores, es real.
ResponderEliminarExcelente. El giro final,impecable.
ResponderEliminarSaludos!
Gracias a todos los internacionales que pasan. Este cuento de Alejandro Ramírez llega directamente desde Medellín. Sigan pasando que hay mucha tela por cortar.
ResponderEliminarNo sé cómo, pero el final lo hizo lucir excelente.
ResponderEliminarMe fascinó.
Un saludo.