La cocinera dijo que no se casó porque no tuvo tiempo. Cuando era joven
trabajaba con una familia que le permitía salir dos horas cada quince
días. Esas dos horas las empleaba en ir en el tranvía 38, hasta la casa
de unos parientes, a ver si habían llegado cartas de España, y volver en
el tranvía 38.
Adolfo Bioy Casares, Guirnalda con amores, 1959.

Me ha encantado. En tan poco espacio cuenta uno de tantos dramas vitales y te abre la imaginación a la vida de esta cocinera recluida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Y eso cuando no había algún problema con el tranvía.
ResponderEliminarTerrible la forma en que el tiempo se va.
Muy bueno.
Cuanta gente aún vive así... Sin poder vivir. Es más... Algunos creen que hacen favores al ofrecer este tipo de trabajos.
ResponderEliminarExquisita definición de la explotación.
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