El 1 de julio de 1976 presentó su dimisión como presidente del gobierno Carlos Arias Navarro. Terminaba así una carrera política que dio comienzo en Málaga el año 1937. Ejercía de fiscal en los procesos contra quienes se mantuvieron fieles al gobierno de la República. Se distinguió por su celo ejemplar, que llevó ante el pelotón de fusilamiento a más de cuatro mil personas —incluyendo los hijos de la familia que le había protegido los primeros días de la guerra—, y que le valió el mote de Carnicerito de Málaga.
Después de tan prometedor arranque fue gobernador civil en diversos lugares, consejero nacional del Movimiento, director general de seguridad, alcalde de Madrid y ministro. En todos esos puestos se caracterizó por la represión desmedida, el espionaje a propios y extraños y el enriquecimiento personal al socaire de sus cargos políticos, tareas en las que perseveró como presidente del gobierno.
Como pago a sus servicios, fue recompensado por el rey con el título de Marqués de Arias Navarro. Aún se presentó como candidato al senado pero no resultó elegido. Los votantes, al parecer, no apreciaban de la misma manera su currículum.
El relato de una vida puede resumir un régimen político, de la misma manera que un microrrelato puede resumir todas las historias. Esta semana tendremos los cuentos de Pablo Gonz y Gabriel García Márquez. Daremos a conocer la interesante convocatoria de la antología virtual Borrando Fronteras. Y entrevistaremos a Lorena Díaz Meza.
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