Comité Editorial

26 de junio de 2014

"Territorio muerto" de Sandro Bossio Suárez

A estas alturas, la minificción como modalidad textual contemporánea y como género literario, ya posee una tradición sostenible y un canon de calidad en la historiografía de la narrativa peruana. Si bien sus orígenes se remontan al tránsito de nuestro modernismo al vanguardismo literario, recién en los últimos cinco años se puede apreciar un apogeo y una constante promoción y difusión de esta modalidad textual.


Por ello, como lo mencionamos en otra oportunidad, se puede aseverar que la minificción peruana, soslayando Lima, tiene cuatro núcleos narrativos de considerable producción: Cajamarca, Arequipa, La Libertad y Huancayo. En la tierra del Inca Atahualpa, los Encuentros Regionales de Escritores de Minificción y William Guillén Padilla se constituyen como los ejes representativos de esta modalidad textual; en Arequipa, los representantes de la narrativa brevísima lo componen la virtuosidad narrativa de Pablo Nicoli y la destreza literaria de sus compañeros (Orlando Mazeyra, Juan Carlos Nalvarte, etc.); y, en la tierra de la eterna primavera, Ricardo Calderón Inca se engalana como el máximo representante de este novísimo género literario.
En ese sentido, resultaría válido realizarse las siguientes preguntas: ¿Y Huancayo? ¿Existe minificción en Huancayo? Obviamente, la respuesta es afirmativa. La reciente desaparición del espacio titulado “El microcuento de la semana” del Suplemento Solo 4 y el Primer Concurso Nacional de Microcuento “Solo 4” nos permiten comprobar que existió un hálito dinámico dedicado a la difusión de esta modalidad textual, pero lamentablemente estos esfuerzos ya no continúan en este trabajo de difusión. No obstante, todo no es lamentación para la narrativa brevísima de Huancayo, pues salvaguardando sus letras y la minificción peruana Sandro Bossio Suárez nos entrega Territorio muerto, su opera prima en la narrativa brevísima.



La calidad narrativa de Sandro Bossio Suárez es indiscutible en sus cuentos y novelas, donde el estilo de su prosa hipnotiza al más experto lector; por lo que, la crítica ya requería apreciar su destreza literaria en textos brevísimos, concisos y densos. Una contundente y brevísima muestra de su narrativa minimalista fue “Ventana”, diminuta joya de la minificción peruana, en la cual cada palabra se encuentra engarzada minuciosamente a la manera de un cubo mágico. Afortunadamente, Sandro Bossio Suárez sirviéndose de sus cualidades literarias logra mantener su calidad, también en sus microrrelatos.

En ese sentido, los microrrelatos que integran este libro se sirven de aquellos elementos que configuran textos minificcionales de calidad, recurriendo para ello a lo fantástico, lo terrorífico y lo horroroso. De esta manera, su voz narrativa genera un mundo fantástico que recorrerá todo el libro, transformando diversas realidades cotidianas para crear un universo narrativo amenazante y grotesco que transgrede la propia realidad del lector.

Dos rescates interesantes de Territorio muerto, -muy aparte de textos sobresalientes como “Ventana”, “Espejos”, “Zíngara”, “Siameses”, “Tormenta”, “Exorcista” y otros- lo constituyen la presencia de una micronovela y un microteatro; es decir, la presencia de una novela compuesta por brevísimos capítulos (escritos a la manera de microrrelatos) y la presencia de un guión de teatro brevísmo. En ese sentido, la micronovela se aprecia en “Bitácora” que narra las peripecias de una navegación marina que logra contactar con las sirenas; mientras que la segunda, titulada “Teatro” es narrada a través de tres escenas compuestas a la manera de pasajes cinematográficos.

Finalmente, es menester señalar que este conjunto de más de cien microrrelatos resulta representativo a nivel regional, nacional e internacional. A nivel regional, pues Territorio muerto se constituye uno de los libros imprescindibles para la narrativa brevísima de Huancayo; a nivel nacional, pues este libro que nos convoca permite que su creador se consagre en el canon de la minificción peruana; y, finalmente, a nivel internacional, pues Territorio muerto y Sandro Bossio Suárez ingresan al terreno de los escritores latinoamericanos de minificción.

Sandro Bossio Suárez, Territorio muerto, 2014.

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