Comité Editorial

31 de julio de 2014

Breve entrevista a Félix Terrones

Fotografía de Emmanuelle Terrones
Lima, 1980. Escritor y crítico peruano. Ha publicado las novelas cortas A media luz (PUCP, 2003), la novela El silencio de la memoria (Mundo Ajeno, 2008) y, en formato electrónico, el libro de cuentos  Cenizas y ciudades (SUB-urbano, 2014). Este año, publicó su primera colección de microrrelatos titulada El viento en tu cara (Nazarí). Columnista en la revista SUB-urbano de Miami. Doctor en literatura por la Université Michel de Montaigne Bordeaux III, ha editado la antología de la obra del escritor peruano Sebastián Salazar Bondy para la Biblioteca Ayacucho de Venezuela. Actualmente, traduce la novela Conquistadors del novelista francés Eric Vuillard.

¿Por qué, para qué o para quién escribes, Félix?
No puedo responder a tu primera pregunta. Si supiera por qué escribo, dejaría de hacerlo. En cuanto a para quién escribo, no tengo un lector definido. Te puedo decir, eso sí, que como autor me gusta encontrar lectores educados, sensibles, gente que lee para asomarse a una experiencia límite y que, por lo tanto, entiende la literatura como una práctica transgresora. Me gustan los lectores inmorales, aquellos que no leen para divertirse, pasar el rato o corroborar sus creencias y opiniones, sino más bien quienes esperan ver sometidas sus convicciones a un cuestionamiento radical.  

¿Cómo nació tu interés por el género del microrrelato?
De manera accidental. Después de haber escrito mi tesis doctoral, la cual terminé en diciembre del 2010, me costaba regresar a la escritura de ficción, sobre todo a la novela que había dejado entre paréntesis para dedicarme a la tesis. Durante un viaje que hice a Nantes con mi mujer, se lo comenté. Ella me recomendó intentar con textos cortos; es más, incluso me dio una anécdota. Fue así que escribí “El cartero” el primero de mis microrrelatos, el cual fue publicado por Fernando Valls en “La nave de los locos”. Me gustó la necesidad de decir sin decir, la brevedad, el afán por ser lo más evocador posible, desarrollar atmósferas con un puñado de líneas. Además, echó abajo el temor que tenía de escribir microrrelatos. Me di cuenta de que escribirlos me permitía regresar a la literatura a la vez que me liberaba a nuevas formas de expresión. Algunos meses después, ya tenía “El viento en tu cara”. 


¿Qué vamos a encontrar en El viento en tu cara? ¿Cómo surge la idea de este libro?
Van a encontrar un libro que aprovecha de la brevedad para decir y contar de la manera más intensa posible. Un libro en el cual me he arriesgado a dar forma a obsesiones que me persiguen desde siempre pero que originalmente han sido elaboradas, convertidas en ficción, mediante las novelas y los cuentos. Con el microrrelato mis temáticas han sido condensadas, antes de que las dejara sedimentar en algo muy denso, en ocasiones irrespirable, tal y como me lo han dicho varios de mis lectores quienes no han sido indiferentes al desasosiego que evocan. Eso sí, siempre he buscado que cuenten algo, eso es lo más importante, y que al mismo tiempo cada uno tenga una forma exclusiva, que a ninguno de ellos se le pueda imaginar contado de otra forma. Quienes tengan mi libro entre las manos encontrarán, entonces, que cada microrrelato es un mecanismo similar al de un explosivo, listo a detonar gracias a una lectura atenta.
La idea del libro surge a posteriori cuando ya tenía varios microrrelatos escritos. Una vez leídos de manera conjunta me di cuenta de que existía una unidad secreta en todos ellos que los reunía como si fuesen las cuentas del collar. Esa unidad la enuncio sin decir con el título que, me parece, sintetiza lo que fue mi búsqueda como autor mientras escribía los microrrelatos.            

La infancia es la protagonista de la primera parte de El viento en tu cara. ¿A qué se debe esa presencia de lo infantil? ¿Con qué intención se utiliza?
Las tres partes del libro obedecen a cierta secuencialidad. Si bien es cierto que el libro es una caja de Pandora abierta, de la cual se escapa todo tipo de vientos, lo cual muchos ha sido considerado por muchos como una de sus riquezas,  también lo es que se puede leer de comienzo a fin como si se tratara de una evolución temporal, personal, artística. La primera parte, dedicada a la infancia, busca explorar las diversas tensiones que considero pertenecen a esta edad y que desde siempre me han inquietado. La pérdida de la infancia, el abandono de la niñez, los juegos y el peligro que éstos encierran, la muerte como hecho ineluctable pero también como metáfora de algo más son una recurrencia en mi propuesta.

El tema del viaje como fuga (muchas veces infructuosa) o escape de la realidad aparece en muchos de tus microrrelatos. ¿Qué significa el viaje para Félix Terrones?
Me gusta tu pregunta. El viaje para mí significa la capacidad, el deseo o la amenaza de desaparecer. Estoy convencido de que, antes que ganar experiencias, un viaje es aún más, es una instancia de transformación, en ocasiones violenta, varias veces discreta, casi siempre rotunda. Ahora bien, existen diversos tipos de viaje a los cuales he buscado dar forma en mis ficciones. Está el viaje como desplazamiento físico, desde luego, pero también están las relaciones afectivas o el contacto con los demás como forma de viaje. Uno de ellos, aquel que puede ser más radical, es, desde luego, la literatura. ¿Cuántos escritores viajaron sin siquiera moverse de sus casas, sin apenas viajar, sino leyendo los libros que la literatura les había dejado? Pienso en poetas como José Lezama Lima, José María Eguren o Martín Adán, por ejemplo. Por eso, el viaje para mí no es tanto el desplazamiento físico como la predisposición a ser otro, mediante los encuentros y la literatura, y acaso morir en el intento.

Como escritor y crítico peruano que eres, ¿puedes contarnos en qué estado se encuentra actualmente la microficción peruana? ¿Autores o libros destacados?
Mira, mi reflexión crítica y académica la dedico básicamente a la novela y al ensayo. Cuando se trata del microrrelato, hasta ahora no lo he abordado como estudioso o crítico sino como creador. Lo cual no excluye, desde luego, que algún día lo haga. Además, a diferencia de lo que me ocurre con otros géneros, cuando se trata de microrrelatos leo más a escritores españoles que a latinoamericanos. Entre los escritores peruanos destacados, te voy a dar los nombres de quienes me han marcado más: José Donayre y algunos textos de Carlos Calderón Fajardo. También están Rony Vásquez Guevara y Alberto Benza. Por lo demás, te puedo decir que existe un dinamismo muy interesante en cuanto a revistas como Plesiosaurio o Fix100. Todo esto no puede más que demostrar una ebullición saludable para el género en el Perú, con congresos no solamente en Lima sino también en provincias como Cajamarca, solo para dar un ejemplo.

¿Cuáles son tus autores de referencia?
En lo que a formas breves se refiere, mis autores de referencia son Ramón Gómez de la Serna, Julio Ramón Ribeyro, Fernando Iwasaki, Max Aub, Ana María Matute, Julio Cortázar, Augusto Monterroso y Juan José Arreola. Entre los extranjeros, Giorgio Manganelli y Peter Bichsel, sin olvidar a Franz Kafka y Henri Michaux.

¿Qué libros hay en tu mesita de noche?
En este momento, sin contar los que leo por razones académicas, tengo “Wittgenstein’s Mistress” de David Markson, una recomendación de un amigo anglicista con quien organizo un coloquio, y “The Condor and the cows” de Christopher Isherwood, un delicioso relato del viaje del escritor por tierras sudamericanas.

¿Tienes algún proyecto literario entre manos del cual nos puedas avanzar algo?
Tengo dos, en verdad. Una novela, cuyo primer borrador ya está bastante avanzado, en la cual ironizo acerca de la educación literaria en Europa, en Francia. El narrador viaja hasta una ciudad francesa para hacerse un escritor. En esa ciudad se encuentra con un escritor de su misma nacionalidad con quien adquirirá cierta intimidad, no exenta de distancia. Es una novela que busca subvertir, desde el humor, el tópico del aprendizaje literario, amoroso, vital. El otro es un libro de microrrelatos que avanzo de a pocos y que comencé hace algunos años. Es un libro en el que rindo homenajes a los libros que me marcaron desde mi infancia, como por ejemplo El conde de Montecristo, Madame Bovary o La Metamorfosis, entre muchos otros. Lo que busco, esta vez, es enfatizar el elemento literario puro.


Un escritor (de minificción): Te doy dos nombres de escritores que me parecen geniales pero que por razones que no entiendo todavía están inéditos: Patricia NaselloGabriel deBiurrun
Un libro: À la recherche du temps perdu.
Un libro de microrrelatos: Viajeimaginario al Archipiélago de las Extinta. Es uno de mis libros fetiche.
Una canción: La Obertura 1812 (siempre la asocio con mi primera lectura de Guerra y Paz).
Una película: Te doy dos. Las dos italianas. Salò o le 120 giornate di Sodoma y La Dolce Vita.
Un equipo de fútbol: el Estrella Roja de Belgrado.
Un plato: Te digo el primero que se me viene a la cabeza, por culpa de mi inminente viaje a Alemania: Schweinshachse. En buen castellano ibérico, es codillos de cerdo. Te voy a confesar que las ganas de hincarle el diente a los dichosos codillitos esos me acosan desde hace varias semanas.
Un lugar: Siena.
Un viaje: El que hice con mi mujer y mis amigos Daniel Ramírez-Corzo y Luis Piselli por los Andes peruanos en el 2009.
Un secreto: Hacer las cosas a tiempo. 

3 comentarios:

  1. Puesto que "El viento en tu cara" ocupa un lugar de preferencia en mi biblioteca, leí con toda atención la entrevista porque considero que hay mucho que aprender de las opiniones de un escritor al que se admira.
    Muchas gracias, IM, por esta ineludible entrada

    Félix, sea cual fuere el formato, siempre es un placer "escuchar" tus sentires.
    Y gracias, un gracias redondo y grandote como un sol por el increíble honor que me has dispensado al nombrarme.
    Cariños!

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  2. Estimado Félix,

    Gracias por la mención. Te auguro muchos éxitos en tu carrera y literaria. Un abrazo.

    Beto Benza

    Los vientos de Félix Terrones
    http://micropolis.pe/?p=4896

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  3. Algo ha pasado con mi primer comentario que ha desaparecido.

    En él decía que el retiro estival casi me lleva a perderme esta entrevista a Félix, autor al que -desde que lo descubrí en La nave del profesor Valls- profeso una admiración grande.

    Comparto las palabras de Félix en relación a Patricia y Gabriel y me alegra haberme dejado despeinar por su "viento", algo que recomiendo a todos los adictos al género.

    Mi enhorabuena a Félix y a la I.M. por la entrevista.

    Un abrazo.

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