Félix Terrones, como el personaje
de uno de sus microrrelatos, es uno de esos autores que “miran sin mirar,
buscando el evento extraordinario en la normalidad más anodina”. En sus relatos
no aparecen demasiados elementos fantásticos, sino que busca la fantasía, la
anormalidad, en la realidad cotidiana. Escudriñar lo real, revolver las
entrañas del mundo que nos rodea, para encontrar lo fantástico, el resquicio
que nos lleva a lo maravilloso. Y no lo hace de un modo directo, masticado y
regurgitado, sino que trata de decirlo sin expresarlo, a través de la
insinuación, de la elipsis. Félix nos lleva de la mano hasta el precipicio, nos
sitúa en esa inmensidad, frente al peligro, y ahí nos deja, para que seamos
nosotros, los lectores, quienes elijamos saltar al vacío.
Los microrrelatos de El viento
en tu cara se agrupan en tres secciones. La primera de ellas, “Criaturas
angelicales”, reúne piezas cuyos protagonistas son los niños, aunque sería más
oportuno adjetivarlas como diabólicas, ya que la infancia, en estos relatos,
huye de la imagen inocente e idílica. Uno de los temas predominantes, como
hemos apuntado, es la infancia, pero una infancia cruel, vengativa. La visión
infantil (muchos de estos microrrelatos están escritos en primera persona)
consigue envolverlo todo en un halo de misterio, logra que lo imaginado se
convierta en realidad. Porque el territorio del juego puede convertirse en algo
muy serio, en el territorio de la muerte. Un mundo infantil que, eso sí, representa
el mundo de la imaginación, del todo es posible. Pese a todo, algunos de estos
textos muestran un punto de esperanza, un resquicio para la bondad dentro de ese
mundo infantil lleno de crueldad y crudeza.
La segunda parte del libro,
“Ellos y ellas”, está dedicada a las relaciones de pareja, al amor y –más
concretamente– al desamor. Unas relaciones de pareja marcadas por la
incomunicación, por la falta de entendimiento, por el desgaste a causa del paso
del tiempo. Las relaciones de pareja, del mismo modo que la infancia, dejan de
ser el territorio de la alegría y de la felicidad para adentrarse en el terreno
de lo peligroso, del desengaño, de la mentira.
Por su parte, la tercera sección
de El viento en tu cara, “Periferias del silencio”, es una miscelánea de
piezas con temas varios. Entre esos temas hallamos los relacionados con la
escritura, la lectura o la literatura, junto a otros textos de temática variada
y difícilmente clasificable en las secciones anteriores, aunque de una gran
calidad.
El viento en tu cara sopla
a veces con fuerza, cortándonos el rostro, y otras nos acaricia con una suave
brisa, con un cosquilleo. Dejen que ese viento despeine sus cabellos. Lo
agradecerán.


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