| Foto: Alejandro del Estal |
María Paz Ruiz Gil escribe microrrelatos y ha publicado cuatro libros del género: Micronopia, Pop Porn, Microscópicos y Putiferio. Su trabajo está marcado por su tendencia a vincular la literatura con la ilustración, el lenguaje sonoro, el performance, o la producción audiovisual; convirtiéndola en una autora tan versátil como experimental. Su último libro se titula Ojos de tinta y contiene 69 tuits ilustrados.
IM: Definir el género de tus microrrelatos no es fácil. ¿Cuál sería la denominación que les darías tú? ¿Por qué?
MPR: Son microrrelatos Pop. Cuando hablo de esta categoría pienso en lo Pop como un terreno sin tiempo, que bebe de los medios de comunicación, de las nuevas tecnologías. Esta literatura Pop, que se traduce como popular, está alejada del elitismo, de la pedantería, de las construcciones barrocas. Tengo micros para escritores, para ex amantes, para profesores, para gente que está cabreada, para gordos que nunca fueron flacos, para suicidas arrepentidos, para gente que no sabe que le gusta leer, para viajeros, para ciegos, ¡y para todo aquello que me atrae! Mis lectores son tan eclécticos, como los temas que abordo en mis textos.
IM: En la semana que estuviste presente en La Inter, aclaraste que tu acercamiento al microrrelato erótico fue circunstancial. ¿Por qué crees que ha causado tanto revuelo o, al menos, por qué crees que te han encasillado alrededor de ese género?
MPR: Lo erótico es una marca particular. Si bien he visto que no todo lo que hago es sexual, puede decirse que mis textos bailan una música sexy. Y eso se da gracias al lenguaje, a la puntuación y al enfoque de las situaciones. Las miradas, los cruces de piernas y las sonrisas son lenguaje. Creo que soy secretamente seducida por mis personajes en las líneas que ellos me dedican.
IM: ¿Cómo haces para viajar por el mundo presentando tus libros, tus novedades, tus performances?
MPR: Me organizo para que cada libro tenga un tiempo y unos escenarios. Soy una autora de proximidad, la alquimia más grande que sucede conmigo y mis lectores la tengo en directo; bien actuando, leyendo o haciendo una presentación. Me gustan los eventos, poder leer mis libros en lugares donde habitualmente no se leen libros; y esa misma idea hace que mi literatura llegue a sitios nuevos, porque estoy constantemente pensando en viajes, en ciudades a las que me gustaría llegar; es ahí donde viven las mejores historias, las crónicas escondidas.
Cervantes dijo: El que ve mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
IM: Debido a publicaciones anteriores, todos hemos podido ver tu versatilidad no solo como escritora, sino como artista creando cortos de cine y programas de radio. ¿De dónde salen tantas ideas? ¿Para dónde van? ¿Qué te traes entre manos?
MPR: Las ideas son flujos de pensamiento libre. No se tienen ideas buenas a toda hora; pero sí es cierto que cuando una idea única viene a visitarme, me voy con ella y le hago caso. Hay ideas que no me abandonan nunca; esas son las que me definen.
Entre manos me traigo un libro nuevo de no ficción, se llama “Sexo sin comillas” y una página web que sea muy audaz y que me permita contarle a los internautas de lo que soy capaz. ¡Prepárense!
IM: Ya tienes varios libros de microrrelatos publicados. La pregunta clave es, ¿crees que haya futuro editorial en Colombia o definitivamente los autores de este género deberán conformarse con la autoedición?
MPR: El panorama en Colombia y en otros países es similar. El microrrelato tiene lectores y editoriales dispuestas a apostar, pero hay que saber buscar, tener paciencia, y arriesgar. La autoedición no es la única opción; pero ojo, también creo que un autor que se publique a sí mismo puede llegar a veces más lejos que un autor detrás de un editor vago o sin pretensiones.
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| Virginia Woolf |
Cortázar: Me habla al oído como viajero, como hombre capaz de unir mundos por laberintos que apenas unos cuantos pueden transitar.
Borges: porque nunca muere y es una biblioteca que no deja de expandirse, como el mismo universo
Saramago: Es la sabiduría hecha palabra y me hace creer que la vejez es un trampolín para seguir creando
Virginia Woolf: Rompe mitos desde una cabeza que no ha vuelto a existir, su precisión para descubrir el alma de los detalles y de lo animado, me hace pensar que tenía poderes más allá de lo que puede considerarse normal.
También le escribo a Dora Maar, a Bolívar, a Faulkner, a Gabo, y a personajes que han marcado mi vida, como Pablo Escobar, los secuestrados en Colombia, las pintoras que he conocido, y así unas cuantas figuras que pasean por mi cabeza y mis recuerdos,
IM: Entre el periodismo, la literatura, la música, la radio, el cine; todas manifestaciones que has abordado; debe haber una relación en común. ¿En dónde crees que convergen y cómo te han ayudado cada una de ellas a complementar la otra?
MPR: El periodismo es el esqueleto, la literatura es el músculo. La música es la piel, la radio es el oído y el cine son los ojos.
IM: ¿Podrías confesarnos cuántos pretendientes te salen cada vez que realizas una nueva presentación de alguno de tus libros o cuando lanzas alguno de tus experimentos?
MPR: ¡Nunca los he contado!
Un libro: El Aleph.
Una película: Drive.
Una comida: Pintxos de San Sebastián.
Una ciudad: México D.F.
Una confesión: Me iba a llamar Laura hasta que me bautizó mi padre.
Un piropo: No tenía que haberte leído.
Un secreto: I see dead people.
Un amor: Carlinhos Brown.
Un dolor: Que me llamen María Paula o María. ¡Mi nombre es María Paz!
Una tinta: la que se usó para Ojos de tinta


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