Comité Editorial

24 de octubre de 2014

Proceso creativo de Caro Fernández

Mi proceso para escribir microrrelatos no sigue una fórmula exacta. Depende puramente de la señal creativa: a veces la antena no capta nada y otras está con su velocidad a pleno. Admiro a esos escritores que se plantean escribir un texto por día ¡Y lo hacen! Yo lo he intentado pero no puedo, aunque me cree el clima ideal: La luz perfecta, la música correcta, la silla cómoda… Si no me “baja” la idea, no hay texto. A veces se me ocurre en medio de los deberes de mi hijo, mientras mi otra hija me llama a gritos desde el baño y el perro no para de ladrar.
             Lo que sí es cierto, es que cuando tengo un hilo conductor que seguir estoy alerta a la caza de minificciones. Eso me sucede con los libros o los proyectos que vamos encarando. Por ej.:    Cuando estábamos con los escritores de la Cofradía, escribiendo “Beber para Contarla” paraba las antenas a la temática, prestando especial interés al vino y su mundo. Por allí una simple etiqueta llamaba mi atención, y en ella buscaba la información que podía ser disparadora para un texto. Con “Volver a hacer el cuento, microcrónicas” (así como en “Hacer el cuento”) pasa algo por el estilo. Para escribirlo estuvimos leyendo mucho, investigando distintas fuentes históricas y demás. Cada vez que algún suceso histórico me atrae particularmente, lo registro porque seguramente será inspirador para un micro. Así es que las microcrónicas que aparecen en el libro, a veces son fruto de la lectura de una profunda investigación o de algún epígrafe particular de un “Lo Sé Todo” edición 1969, y hasta de una situación que pesqué en la calle que sirvió para un nuevo texto. Ayuda el hecho de que mi pareja, también escriba microrrelatos. Entre los dos, muchas veces, amasamos una idea que apareció de la nada y, surgiendo la frase “qué buena idea para un micro”, termina transformada en minificción. Esto trae aparejado que no disputemos los Derechos de autor cuando se nos ocurre una idea a la vez, lo definimos al grito “Ese micro es mío, lo escribo yo” (por suerte por el momento no ha sido causal de divorcio).
             Por último, cuento con la valiosa colaboración de mis compañeros de “Triple C”, con quienes nos intercambiamos textos permanentemente en la búsqueda de correcciones y/o sugerencias. En cuanto a ello, tengo la suerte de que mi maestro y amigo Juan Romagnoli, siempre está dispuesto cada vez que lo molesto con un “Por favor, mirame este texto”. “Por favor, opiná sobre tal final que no me cierra” y etc. Sin dudas, toda esta ayuda va sumando para que el proceso creativo finalmente pueda cerrarse.

Caro Fernández Mendoza, Argentina. Participó activamente en proyectos culturales y educativos. Dentro del submundo del microrrelato formó parte de Antologías dedicadas al género, dictó talleres, charlas y trabaja inquietamente con el grupo “La Cofradía Mendoza”. Publicó junto a otros cinco escritores Con la Literatura no se juega y Hacer el Cuento, microcrónicas, escrito a dúo con Leo Mercado (Macedonia 2012). Actualmente es una de las Directoras de la “Triple C”. Se puede leer algo de ella en http://miespaciominimalista.blogspot.com.ar/

5 comentarios:

  1. Placer de encontrarte por acá, Caro! Fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  2. Caro yo siempre creí que tu proceso creativo sucedía cuando te inspiraba una muza, junto a una papitas y una buena charla entre cofrades. Siempre entre charla y charla siempre salta uno que otro micro, ustedes siempre lo agarran antes. jejeje. Besos y saludos.

    ResponderEliminar
  3. Buen aporte el de Caro, microficcionista original y creativa. Bien por la Inter.

    ResponderEliminar
  4. Me gustó esa imagen de "cazadores de micros".
    Somos una nueva subespecie humana, jajaja

    ResponderEliminar
  5. ¡Muchísimas gracias, amigos! El apoyo siempre ayuda para seguir empujando el carro.

    ResponderEliminar

Los comentarios anónimos serán eliminados. Gracias por su comprensión.