La poesía, el arte, el humanitarismo: trozos de carne en las alambradas de la Guerra Mundial.
Destruir la poesía, el arte y el humanitarismo: terminar con las alambradas y con la Guerra Mundial.
Llenar cada noche el cabaret con lenguas primitivas y máscaras mortuorias. Con música desafinada e ideas disonantes. Con poemas compuestos por el azar sobre un lenguaje hecho pedazos.
Ofender al buen gusto. Suprimir la tentación de la belleza en un planeta sembrado de cadáveres colgando de las alambradas. Devolver su fealdad al mundo.
Tender hacia el caos tras cartografiar el asombroso absurdo resultante del orden. Invertir todos los ahorros en el banco dada: él único que da intereses por el resto de la eternidad.
A la Exposición Universal Dadaísta inaugurada en Berlín el 1 de junio de 1920 se accedía a través de un urinario público. Daba la bienvenida de una anciana vestida con un traje de primera comunión. Quien atravesó aquel umbral fue devorado para siempre por dadá.
Hay historias fugaces que alteran para siempre la concepción de la historia. Así lo practican Alexis Peña y Pedro Arturo Estrada en sus cuentos. Y Nicolás Jarque, @Nicolásjarque77 tanto en sus cuentos como en sus tuits.
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