El maravilloso viaje prometido no pasaba nunca de la contemplación de catálogos. En invierno hojeaba el de Nieve, en verano Islas y Costas, en los puentes Ciudades Europeas. Pasaban los años y su marido seguía enfrascado, cada noche, en el libro que le daría la gloria a él y la vuelta al mundo a ella. Mientras esperaba, planificó tantas rutas que descubrió que podía describir lugares que nunca había pisado, y lo hizo con tanta pasión que ganó un concurso de viajes. Pero no se lo contó a su marido, cada vez más insomne, más irritable, más amargado. Estaba claro a dónde irían.Comité Editorial
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24 de agosto de 2015
A ninguna parte
El maravilloso viaje prometido no pasaba nunca de la contemplación de catálogos. En invierno hojeaba el de Nieve, en verano Islas y Costas, en los puentes Ciudades Europeas. Pasaban los años y su marido seguía enfrascado, cada noche, en el libro que le daría la gloria a él y la vuelta al mundo a ella. Mientras esperaba, planificó tantas rutas que descubrió que podía describir lugares que nunca había pisado, y lo hizo con tanta pasión que ganó un concurso de viajes. Pero no se lo contó a su marido, cada vez más insomne, más irritable, más amargado. Estaba claro a dónde irían.
Víctor
¡Muy bueno!
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