Café sangriento con Los García
Por Madeline
Mendieta
No
sé qué hacía pero allí estaba con toda la familia tomando un café sangriento.
La abuela vertió de una jarra el líquido
humeante y en la taza blanca mostró ese color negro purpúreo de la cafeína
ensangrentada.
Los
García son una tradicional familia disfuncional, el padre tiene la buena
costumbre de romper las puertas con un hacha, la madre pincha un muñeco con
alfileres cada vez que el esposo viaja por su trabajo como vendedor, también
suele colarse a los departamentos de los vecinos y asesinarlos, la hija
adolescente, Lucía, devora carne cruda y tiene problemas existenciales, el más pequeño dicen
que es un ensayo extraterrestre. Pese a estos detalles, esta familia es tan
normal como la tuya o la mía.
Las
familias, hoy en día son tan distintas y tienen maneras diversas de
complementarse, comunicarse, confabularse, corregirse y castrarse. Estos clanes
familiares suelen tener una gama caleidoscópica y cada grupo parental construye
su propio mapa astral donde se encuentran sus variantes, ascendentes, planetas retrógrados
que orbitan en torno al flujo sanguíneo en la mayoría de los casos.
No
existe una forma única de establecer lazos familiares, así como no existe un
modelo homogéneo para ser padres, abuelos e hijos. Cada familia implanta un
código tácito, un “work in progress” del proceso de urbanizar esa asociación
que denominamos familia. Por tanto, es un recorrido de prueba-error en el cual todos hemos servido de conejillo de
indias, de fase experimental, de proyecto concluido, abortado, mejorado,
diversificado, de probeta, de mejora continua y está en constante relevo
generacional.
Como
la familia es un ciclo de lavado, secado y exprimido, cada uno confecciona su
método de lavandería. En palabras populares: La ropa sucia, se lava en casa.
Así que los García, son de este tipo de familias, como todas, que saben guardar
muy bien los secretos entre ellos, saben los ínfimos delitos que comentan unos
y otros, pero se cubren bajo el antifaz emotivo de la negación. Nadie se atreve
a decirse frente a frente lo que sabe el uno del otro. ¿Les parece esto
conocido?
También,
esos pequeños secretos se escurren por las paredes del vecindario y carcomen,
como las polillas, la circunspecta imagen de la familia “normal” en pose
fotográfica. Al fin y al cabo, qué es una familia, sino los reflejos de la
miseria humana de los demás magnificada por nuestra mirada.
En
los vecindarios todos se conocen las cuitas, movidas, tragedias y desgracias de
todos… pero circula en voz baja. Es vox populi que la vecina es adicta al juego
de azar, que el hijo del pastor es gay, que el panadero es alcohólico y la
última virgen se entregó al cura. Estos podrían ser algunos comentarios que se
cuelan por los tendederos o las pulperías de un barrio. Pero en los
departamentos donde viven los García son otros los rumores que tocan las
puertas.
Toqué
la puerta de la casa de los García y me recibió Alberto Sánchez Arguello, me
presentó a cada miembro de la familia por separado pero al mismo tiempo éstos
se extendieron como un tapete finamente hilvanado. El cual presumieron como
hilo conductor, el vapor de Stephen King con el perspicaz humor de Alberto Sánchez,
quien en sus escritos no suele ser políticamente correcto.
Los García,
es una serie de 15 cuentos de una particular familia, creada por el
polifacético Sánchez, quien es un creador y promotor de la micro literatura;
aunque los detractores impugnen el término por considerar que la literatura no
puede condesarse en unas cuantas palabras. Pero ese es otro tema.
Pero
qué pasa cuando debes enfrentarte a la desértica página en blanco, aquí el
cliché que todo escritor es noctámbulo, pero cómo explicamos que si tenemos
varias responsabilidades como padres, ciudadanos, hombres, mujeres, pareja,
trabajo, ¿en qué momento de las 24 horas del día te sientas a escribir una
historia?
Alberto,
explica en el libro que la serie de cuentos fue producto de un ejercicio creativo,
el cual consistió en hacer un cuento diario durante 15 días, asumió el reto y
aparecieron Los García. Crear bajo
presión no es fácil, esta faena la manejan bien los creativos, diseñadores,
reporteros, editores quienes tienen que apretujar el tiempo para entregar un
producto de calidad.
Los
cuentos como tal pueden leerse de forma separada porque cada uno es una célula,
una historia independiente, pero en su conjunto forman un solo cuerpo. Esta fue
una de las técnicas o estrategias que Alberto Sánchez utilizó para la
estructura de este proyecto literario que lo avala Parafernalia Ediciones,
sello editorial digital el cual dirige.
Mientras
avanzaba la lectura de los cuentos reconocí de inmediato al maestro del horror
y misterio Stephen King quien definitivamente es una influencia para todo aquel
aspirante a novelista, escritor que debe al menos leer o ver una película de
este fructífero escritor del siglo XX.
Siendo
apasionada del cine y la lectura me apresaron Los García quienes se mimetizaron con personajes clásicos del
thriller creados por King. El escritor enfurecido de El Resplandor, golpeando con un hacha la puerta para matar a la
esposa, una escena imposible borrar de tu memoria, Los niños del maíz y las abducciones, El payaso asesino que se esconde bajo tu cama. Alberto, con la
habilidad de ilusionista, nos introduce a todos estos personajes memorables, o
sea corta con un serrucho a la mujer frente a nuestras miradas atónitas y luego
la mujer se levanta sin herida alguna.
En
lenguaje literario esto se le conoce como intertexto, el cual entrelaza la
influencia literal o tácita de otro autor u obra. Sánchez, establece un juego
de espejismo con los personajes, quienes sin ser específicos se traspapelaron y
cada miembro de la familia García retoma una escena impactante de los
personajes de Stephen King, sin que pierdan el toque irónico que Alberto les
pincelara. No les contaré sobre las
historias, el libro está disponible en línea…obligada lectura de una mañana con
vaporoso café.
Mientras,
Alberto concluye la presentación de los García, viene hacía mí la abuela y con
voz oxidada me pregunta, ¿cómo te gustaría el café, con cianuro o sin cianuro?
Los García. Alberto Sánchez Argüello. Parafernalia Ediciones Digitales. Managua 2015. Publicado bajo licencia Creative Commons.(Pincha aquí para leer o descargar Los García)
Madeline Mendieta Sevilla (Managua, 1972) Licenciada en Literatura, Poeta y Promotora Cultural. Inocente Lengua, Editorial Amerrisque 2007, es su primer poemario bilingüe, traducido por el catedrático norteamericano Rick McCallister. Ha sido publicada en suplementos y revistas literarias nacionales. Coordinó el programa Cultural de la Biblioteca del Banco Central de Nicaragua desde 2005 hasta el septiembre 2010. Miembro del Centro Nicaragüense de Escritores, Miembro de la Asociación de Escritoras de Nicaragua. (ANIDE). Es miembro del Comité organizador del Festival Internacional de Poesía de Granada desde el 2007. En el 2008 fue seleccionada para aparecer en antología hispanoamericana Mujer Rota en homenaje a Simone de Beauvoir, presentado en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, México. Participó representando a Nicaragua en la XV edición del Festival Internacional de Poesía en Cuba en el 2010.
Blog: http://lagatatejadodezinc.blogspot.com/
Twitter: @gatasobretecho
Definitivamente tengo que darme un tiempo para que los Garcìas me enrreden.
ResponderEliminarDefinitivamente tengo que darme un tiempo para que los Garcìas me enrreden.
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