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| Foto: Adolfo Weber |
Cecilia Eudave (México). Escritora y ensayista. Es Doctora en Lenguas Romances. Profesora e investigadora de la Universidad de Guadalajara. Autora de los libros: Técnicamente humanos (cuentos) Invenciones enfermas (cuentos), Registro de Imposibles (cuentos), Países Inexistentes (cuentos), Sirenas de Mercurio (cuentos) La criatura del espejo (Novela), El enigma de la esfera (novela), Pesadillas al mediodía (Novela), Papá oso (cuento infantil), Para viajeros improbables (microficciones), En primera persona (cuentos).
Ha recibido varios reconocimientos por su obra entre los que destaca el Premio nacional de novela “Juan García Ponce” con su novela Bestiaria vida, mención honorífica por su libro Sobre lo fantástico mexicano en el 12th Annual International Book Awards 2010, galardón que otorga la organización Latino Literacy Now y en el 2011 recibió otra mención honorífica en el mismo certamen en la categoría de mejor libro de cuentos con Técnicamente humanos y otras historias extraviadas. Su libro más reciente es la novela Aislados, publicada en 2015.
Ha obtenido varias becas nacionales de creación entre las que sobresale la Beca Salvador Novo para jóvenes creadores. Ha participado en diversas antologías de cuento hispanoamericano contemporáneo, así como en revistas literarias en su país y en extranjero. La han traducido al coreano, chino, japonés, italiano, portugués, inglés y checo.
IM: No queremos hacer énfasis en la extensión, pero sí en la diferencia de aventura que emprendes cada vez que te vuelcas a escribir géneros distintos como ensayo, novela, cuento y microrrelato. ¿Qué te brinda cada uno? ¿Cuál es la cara y la cruz de cada uno?
CE: A mí me gusta narrar, y no me importa el género si de contar algo se trata. Siempre he estado medio dividida entre la academia y la creación, me han dicho; pero en realidad no existe división alguna salvo en la manera de tratar lo escrito porque cada género demanda ciertas formas. El ensayo lo disfruto tanto como la narrativa. De hecho me inicie en el teatro, quería ser dramaturga y tome varios talleres con los grandes dramaturgos mexicanos Vicente Leñero, Hugo Argüelles, Víctor Hugo Rascón Banda, Sabina Berman, entre otros. Fue Leñero quién descubrió en mí la veta de narradora: “no deberías quedarte solo en el teatro, en la prosa también te veo muy bien”. Le hice caso y comencé a escribir cuentos. Publiqué mi primer libro Técnicamente humanos bajo la supervisión de Alí Chumacero cuando me dieron la Beca Salvador Novo para Jóvenes creadores, fue mi tutor e insistió en que podría escribir poesía también, lo hice; pero soy poeta de clóset. Después me fui a estudiar al extranjero, bajé el telón del teatro, y me concentré en el ensayo y en la tesis doctoral, y entre una y otra cosa nunca dejé de escribir cuentos. De esa estancia en Francia nace Registro de imposibles. Volví a México a trabajar como profesora en la Universidad de Guadalajara, después dirigí la maestría en Estudios de literatura mexicana y a escribir intermitentemente. Entre esa época de colapsos narrativos y demandas académicas se gesta mi novela Bestiaria vida.
En realidad, el género que me ha sacado a flote y que me mantiene siempre en la escritura es el cuento. A veces digo que escribo novelas para que me publiquen los cuentos y es verdad, amo la brevedad, porque breves somos y porque en realidad a un buen cuento no le falta ni le sobra nada. En cuanto a la minificción, para mí es todo un reto, y la cultivo con mucho empeño, me permite crecer como narradora, son universos bajo cero, deben congelar al lector y asaltarlo después con una quemadura permanente. El ensayo me devuelve a un pensamiento mucho más estructurado pero lúdico, en él puedo entrever los mecanismos de construcción y el cómo otros escritores elaboran su obra, cómo se ligan con la sociedad y cómo nos regalan, más allá de lo estético, los sistemas de pensamiento de la época en la que escriben. ¿La novela? Entre más breve mejor; sin embargo, he descubierto en el género la posibilidad de jugar, romper y establecer otro tipo de vínculos con ella, lo cual me entusiasma porque siempre he creído en la novela híbrida, género que permite el cruce de otros géneros dentro de ella. Si no eres muy riguroso con el canon literario, la novela puede refrescarse de cara al siglo XXI. De hecho, ahora mis inquietudes de investigación literaria versan sobre la poética de la novela breve.
IM: En tu balcón de preferencias la fantasía ocupa un lugar preponderante. Cuéntanos, más allá de la obviedad frente a su cercanía con la literatura, ¿qué es lo que más disfrutas de esta manifestación?
CE: Siempre me he sentido cómoda narrando desde otras trincheras discursivas que no se apegan a la representación de la realidad en su sentido más inmediato. Me gusta lo fantástico, así como otros géneros especulativos, a la manera en que lo usaron Borges, Kafka, Calvino, Cortázar, Arreola, como una herramienta para evidenciar las problemáticas del ser humano sin hacer uso necesariamente de lo “real”. Finalmente todo es ficción, representación, y a veces yo privilegio una manera más “inusual” para hablar de las realidades que nos circundan. La verosimilitud está un poco descontextualizada cuando se introduce el término en la literatura, todo es verosímil si el universo que la contiene se sostiene y da al lector la posibilidad de vivir bajo esas reglas y con esa óptica. En lo fantástico, la metáfora o la analogía sirven para crear correspondencias mucho más estremecedoras con la realidad. Ahí está un hombre vomitando conejos porque se estresa; u otro cambiando mujeres viejas por nuevas, todas doradas y de 24 kilates o un Aleph que por inasible nos tiene dando vueltas en la sinrazón… También he escrito textos realistas, mi última novela, Aislados, lo es; al igual que algunos cuentos, pero como me gusta experimentar y divertirme, voy y vengo entre géneros. Nunca hay que perder el goce de la escritura.
IM: Al lado de Argentina, México ocupa un lugar de referencia en América Latina en cuanto al microrrelato se refiere. ¿Por qué crees que en tu país se ha cultivado el género de manera tan extensa en cuanto a autores y tan prolija en cuanto a su calidad artística?
CE: México siempre ha creído que es un país de novelas totales, de grandes mamotretos literarios, y muy pocas han pasado la prueba; las hay muy buenas ciertamente, pero en proporción la narrativa breve le lleva la delantera. Hay grandes cuentistas, grandes microrelatistas y novelistas de lo breve. Nuestra obra más internacionalmente conocida es Pedro Páramo, novela breve y con toques fantásticos; le sigue Aura de Carlos Fuentes, Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco, El Apando de José Revueltas, Los de abajo de Mariano Azuela, por mencionar algunas. Si hablamos de cuentistas y sus variantes, la lista sería inmensa y la calidad también. A México le viene bien la brevedad en su contundencia, en su precisión, porque ahí no vamos dando explicaciones, ni disculpando nada, somos crudos, certeros y eficaces. Los soliloquios literarios no tienen cabida ahí.
IM: Cecilia, tienes un blog. ¿Dirías que lo abriste por requisito de una marcada tendencia de años atrás o lo valoras así como cada una de tus obras publicadas en el papel?
CE: Sí, tengo un blog que ahora es fantasma. Lo abrí con la intención de compartir algunas inquietudes y porque efectivamente me recomendaron que abriera uno. Sin embargo, el tiempo, el trabajo y otras variables de la vida me impidieron seguir alimentándolo. Quisiera pensar que es un bello durmiente y en algún momento volveré a él. Descubrí que no soy bloguera, serlo demanda varias horas a la semana, dedicación y un buen dominio del lenguaje virtual. Y yo siempre estoy leyendo o escribiendo o dando clases. Ya lo retomaré, mientras tanto sigue suspendido en el ciberespacio….
IM: Somos fervientes admiradores de Torri, Monterroso y Arreola, pero cuéntanos cuáles son esos referentes infaltables en la biblioteca de Cecilia Eudave.
CE: Todos los libros que tengo en mi biblioteca son infaltables, no podría decir este o aquel sin olvidar alguno fundamental; pero puedo decir que soy una amante de la literatura del XIX francesa, rusa, inglesa y alemana; me gustan los decadentistas y los simbolistas también. Apasionada de los detectives de lo paranormal, de Stevenson, de Conan Doyle y de Sheridan de la Fanu; lectora infatigable de los escritores mexicanos de la primera mitad del siglo XX (incluida la generación del medio siglo), de la literatura coreana (me declaro fan de la escritora Hang Kan), y de la literatura japonesa; Ernesto Sábato y muchos otros argentinos, Edgar Allan Poe, Julio Verne y H. G. Wells, Virginia Wolf, Amparo Dávila y Julio Ramón Ribeyro, de Cervantes y otros españoles menos quijotescos pero muy buenos. Tengo muchos libros de autores contemporáneos mexicanos y de otras latitudes, la lista sería enorme… Todos los libros que poseo me son indispensables, cuando compro un libro sé que mi responsabilidad es tenerlo por siempre o entregarlo a alguien que lo resguarde.
IM: Has recibido reconocimientos de grueso calibre, como el Premio Nacional de Novela Corta Juan García Ponce. Siempre le hemos preguntado a los autores que les den un consejo a los jóvenes autores para que lleguen a ocupar un podio como el tuyo, pero en esta ocasión, vamos a indagar sobre otra cosa. ¿Qué sentiste cuando te enteraste? Cuéntanos de esa sensación de ser elegida entre tantos autores.
CE: Ganarse un premio es muy gratificante, hay cierto tipo de adrenalina que viene con él. Una emoción particular que a mí me deja en shock, luego me aligera el cuerpo. Cuando gané el Juan García Ponce fue muy lindo porque Bestiaria vida era mi opera prima, me estrenaba con ella. Recuerdo que el editor de Ficticia, que conocía la novela antes de mandarla a concursar, me dijo: me gusta la novela pero ahora hay recesión y es difícil publicar novelas cortas ¿por qué no participas en un concurso? Eso viste mucho a los textos y si lo ganas busco hacer una coedición con los organizadores, lo prometo. Y yo, bueno va. Me mandó algunas convocatorias, hay muy pocas para novela breve, y opté por la de Juan García Ponce porque conozco su obra y me gusta. Y zas, que me lo gano. Así que era doble gratificación, el premio y que el editor de Ficticia me la publicara. En realidad los premios son estimulantes pero más te gratifica tener lectores, los palmarés no son necesariamente sinónimo de buenos escritores, pero de vez en vez es bueno apostar y jugar por uno; porque como un buen jugador, si pierdes lo aceptas, y si ganas refuerzas tus ganas de seguir en el juego de la escritura…
IM: ¿Qué representa para ti la docencia? ¿Qué anécdotas divertidas o emocionantes nos podrías compartir en relación a tu labor como maestra?
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| José Ángel Valente |
Una película: Nostalgia de Andréi Tarkovski
Una comida: la mediterránea
Una ciudad: París
Un secreto: la jardinería
Una frivolidad: me gustan los relojes de diseño
Un amor platónico: Ítalo Calvino
Un deseo: poder dedicarme sólo a escribir
Un odio: la violencia
Una fantasía: ir al espacio…


excelente diálogo. Bienvenida, Cecilia
ResponderEliminarGracias a ti por recomendarme y a Esteban por tan linda entrevista!! Abrazo a ambos
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