Comité Editorial

14 de junio de 2016

Obediencia


Ante los ojos aterrados de la madre y el horror del padre, el príncipe abrió de par en par las puertas del palacio real y bajó las escaleras hacia el salón donde lo esperaban para el baile. sus padres le habían insistido majaderamente en que debía buscar pronto el amor para contraer matrimonio, y organizaron el baile para que él escogiera libremente. Por eso no pudieron impedir que el príncipe se presentara ante los invitados así, con tacos aguja, peluca de cabellos dorados y un vestido de terciopelo verde, muy verde. El príncipe por fin había obedecido a los reyes.

Lorena Díaz, Príncipe busca princesa, Santiago de Chile, 2012.

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