Si nos asomarnos a la biografía Boris Vian nos encontramos con uno de esos tipos raros que lo mismo era ingeniero, periodista, dramaturgo, novelista, actor, crítico de jazz, autor de canciones, cantante, patafísico, traductor, dibujante, poeta... Y qué decir de sus eterónimos. Esta semana la dedicamos a Marcos Rodríguez Leija, escritor mexicano que se reparte entre varias actividades.
IM. ¿Quién es Marcos
Rodríguez Leija?
MRL. Nací en el noreste de México. Como artista no tengo barreras ni
prejuicios al memento de crear y me desenvuelvo en cuatro áreas: el periodismo,
la literatura, las artes visuales (fotografía y cortometraje) y en la música.
IM. ¿Poeta,
minificcionista, músico, autor de cortometrajes, periodista..?
MRL. De músico poeta y loco, todos tenemos un poco. Yo agradezco la locura
que me envuelve al momento de crear sin límites en las disciplinas mencionadas.
Cada una me permite expresarme de distinta forma, según lo que desee exponer. Cuando
no puedo fotografiar al mundo, lo cuento sin importar subgéneros ni formas y si
no puedo contarlo, lo canto igualmente sin importar estilos. Recurro a la
poesía para componer canciones; a la crónica para contar ficciones y utilizado
la minificción y la fotografía para crear cortometrajes. Todos están ligados de
alguna manera y cada cual me permite decir lo que quiero de distinta manera.
Tengo cuentos que son poemas, poemas que son canciones, cantos que son cuentos,
crónicas que son retratos y retratos que son cortometrajes o cortometrajes que
son minificciones.
IM. ¿En qué área
estás más cómodo?
MRL. No hay
un área que sobresalga de otra. Me divierto creando. Me apasionan todas y
siempre hago mi trabajo con honestidad, sin pretensiones ni poses. Son formas
que elijo para comunicar algo a quienes les guste leer, escuchar música o ver
fotografía o cortometrajes.
IM. Recientemente
estuviste en Centroamérica.
MRL. Así
es. Estuve en un encuentro internacional de poetas en Nicaragua. Fui invitado
por el poeta Fernando Saavedra para ofrecer una charla sobre periodismo y
literatura en la Universidad de Blufields, además de ofrecer algunos recitales
de música y lectura de mi obra. Fue una agradable experiencia estar en
Centroamérica y compartir lo que hago y lo que he aprendido a través de mi vida
con estudiantes de periodismo y jóvenes con inquietudes artísticas.
IM. Háblanos
brevemente de tus premios.
MRL. Gané el Premio Nacional de Periodismo 2000-2001, tengo
premios internacionales, nacionales y estatales también en poesía y narrativa
pero no hay mejor premio que aquellos que me dejan lecciones de vida y aportan
algo a la sociedad. Por ejemplo, cuando fui una adolescente y trabajaba como
reportero en un periódico, escribí sobre una mujer que lustraba calzado en la
plaza de un pueblito de Nuevo León. Fue a principios de la década de los
noventa. El presidente municipal de aquel entonces la quería quitar de ahí
porque daba mal aspecto. Ella era madre soltera y también lavaba ropa ajena
para pagar los estudios universitarios de una hija y la educación básica de un
hijo. Yo escribí sobre su vida y lo insensible de las autoridades. Tres semanas
después de aquella historia pasé por la plaza nuevamente. La mujer corrió a mi
encuentro y llorando me agradeció lo que había escrito, pero no sólo porque el
gobierno decidió no desalojarla sino porque un hombre acaudalado le envió una
carta en la que se comprometió a pagar los estudios de sus hijos. Eso me enseñó
la importancia del periodismo y de todo cuanto hago. Como esa tengo historias
en la literatura, en la fotografía, en la música y esos son los más grandes
premios para mí, además de la sorpresa que me llevo cuando encuentro un ensayo
o investigación sobre mi obra y el que esta sea utilizada por el Centro de
Enseñanza para Extranjeros de la UNAM.
IM. Nuevos proyectos.
MRL. Están por publicarme dos libros, uno de poesía para niños y el que
ganó el premio ‘Juan B. Tijerina’ en Tamaulipas hace dos semanas, que aborda el
tema de la narcoviolencia. Además de ello estoy por concluir la grabación de un
disco con mis canciones, el cual ponto estaré promoviendo en el país y el
extranjero.
Poemas breves
EL INCENDIO
Una noche mamá nos despertó alarmada
—¡Se quema la casa! ¡Se quema la casa! —gritaba
tenía un claro paisaje de terror en el rostro
Al ver la mano macabra de la llamarada
no le di importancia y me dormí de nuevo
Aquello no era tan grave
a diario la lengua endemoniada de mi padre
desataba peores infiernos
EL DESTIERRO
Guardé mis sueños y la corbata favorita en una caja de
zapatos
Doblé el consejo de mi abuelo junto a retazos capitulados
de mi vida adolescente
Mi corazón palpitaba de coraje
libertad
miedo
Un gesto indiferente quedó tras una puerta y frente a mí
la boca de un monstruo se abría para devorarme
DETRÁS DE LAS VENTANAS
Detrás de las ventanas
algunos adoptan gatos
para lanzarle arañazos al vacío
alargan sus días macilentos
pierden el miedo a caminar
por las cornisas
aprenden a lamer del alma
las heridas
se vuelven maullidos sus lamentos
Se acostumbran a la humedad
a la penumbra
a un cuarto lleno de escombros
comen distinto
les cambia el sueño
la hora y la forma en que se alimentan
El olor les cambia
la forma de mirar al mundo desde las ventanas
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